El último festival del verano se celebró en Granada, concretamente en la Feria de Muestras de Armilla, a los pies de la torre de una antigua fábrica azucarera lo que, dicho sea de paso, le daba un ambiente insuperable al festival. Empezó bien tempranito, a eso de las 15.30, aunque pocos fueron los que se deleitaron con las primeras agrupaciones que pisaron los dos escenarios del Alhambra Sound.
Sobre las 17.30 todo empezó a alborotarse, la entrada se llenó de gente haciendo cola porque llegaba el turno de IZAL y, señoras y señores, dieron un CONCIERTAZO. Sí, en mayúsculas, porque esta banda se está haciendo un hueco en el panorama musical español a base de grandes composiciones, letras con sentido y golpes de ukelele, además de derrochar una simpatía que otros ya quisieran dentro y fuera del escenario. El caso es, que como ellos tocaban, a la gente le entró la prisa por entrar y poder saltar como posesos con ese fiestón de tema que es Qué bien y quedarse a gustísimo mandando a la mierda a gritos a más de uno con Magia y efectos especiales, y es que se vieron mujeres de verde entre el público y unos fans súper entregados a la causa, porque se lo están ganando a pulso…
La tarde empezó así de fuerte, para continuar con Miss Caffeína que, para ser justos, también estuvieron a la altura con su inicial Tormento, aunque con unos incipientes problemas de sonido que se solucionaron rapidísimo para que los allí reunidos pudiéramos saltar y bailar de lo lindo con los temazos de la banda.
Conforme se iba apagando el día llegaba el turno de L.A. y el aforo estaba casi completo, porque no lo he mencionado antes, pero… por segundo año consecutivo se colgó el merecidísimo “sold out”. Todo un descubrimiento L.A., la verdad. Los mallorquines ofrecieron un directo brutal con un repertorio muy acertado en el que no faltaron sus greatest hits Hands o Stop the clocks.
Y ya con la caída de la noche llegó la voz pirata, un Iván Ferreiro al teclado acompañado por su hermano Amaro y Emilio Saiz a las guitarras. Para muchos fue un parón en el ritmo del festival, yo es que soy muy fan y quizá no sea objetiva, pero a mí su actuación me gustó muchísimo. Tocó un poquito de todo, de lo nuevo y de lo viejo, no faltaron sus Años 80 ni Ciudadano A, y la gran sorpresa vino con la interpretación, por primera vez en directo, de El dormilón en la que todo el recinto coreó ese “que los años y el presente nos sorprendan a los dos…” para finalizar con su Turnedo y decirnos adiós.
Como entre concierto y concierto parecía que podíamos hacer un poquito de tiempo, nos pasamos por el escenario Red Bull mientras esperábamos a los Sidonie, y vaya fiestón que montaron los DJ’s de Sweet Siders, tanto es así que estuvimos a caballo entre el escenario principal y el de Red Bull el resto de la noche, porque desgraciadamente las actuaciones se iban solapando.
Sidonie subió al escenario para dejarnos a todos Fascinados y meternos en su bolsillo, vale que al principio les costó un pelín, pero no tardaron en ganarse a los 5000 allí presentes porque tantos años de escenario en escenario tienen que servir de algo… La verdad es que montaron una buena fiesta. Y cuando terminaron, de nuevo pequeño parón y vuelta al bus de Red Bull.
Musicón con Sweet Siders. Cada vez más gente se reunía a los pies del escenario secundario para bailar esos temazos que se marcaban, y es que se están convirtiendo en unos imprescindibles en cualquier festival que se precie, ¡muy grandes!
No sé si fue por la hora o por la que tenían liada los Sweet Siders, el caso es que a mí me pareció que había menos gente para ver a los Niños mutantes, y eso que tocaban en tierra patria, pero la verdad es que a ellos no les importó y ofrecieron un gran directo, a lo que ya nos tienen acostumbrados. Comenzaron con Días complicados y fueron poco a poco calentando motores para llegar a Errante, esa canción mutante por excelencia que nos hizo saltar y bailar hasta la extenuación.
Los granadinos fueron los encargados de poner el broche final a este festivalazo que tan solo cuenta con dos añitos de vida y que ya congrega a 5000 personas. Esperemos que el Alhambra Sound siga creciendo y lo siga haciendo con tan buen cartel, tan buena organización y con taaaaaan buen ambiente. La verdad es que me he despedido de mi calendario festivalero de verano con un gran sabor de boca y, por supuesto, deseando repetir el año que viene.