El Centro Andaluz de Arte Contemporáneo se convirtió este sábado, 6 de septiembre, en el epicentro del rock nacional con la llegada de Arde Bogotá, que dentro del ciclo POP CAAC firmó una de esas noches que quedarán grabadas en la memoria de los más de 20.000 asistentes. El grupo de Cartagena, que atraviesa la recta final de la gira de su segundo disco Cowboys de la A3, cerró en Sevilla la etapa “Eclipse”, un show que resume su ascenso meteórico y el poder de convocatoria de una banda que ya juega en la primera división del rock español.
La velada comenzó con el buen hacer de Melifuo, encargado de abrir una jornada marcada por el ambiente festivo, las ganas de música y un público entregado desde primeras horas de la tarde. Cuando a las 22:07 las luces se apagaron, el recinto ya estaba abarrotado y expectante. El cuarteto formado por Antonio García (voz), Dani Sánchez (guitarra), Pepe Esteban (bajo) y José Ángel Mercader (batería) apareció puntual sobre el escenario para arrancar con “Veneno”, dando inicio a un concierto cargado de fuerza y emoción.
Lo que vino después fue una sucesión de himnos coreados a pulmón abierto: “Abajo”, “Quiero casarme contigo”, “Nuestros pecados” o “Qué vida tan dura” desataron saltos, coros y una conexión total entre banda y público. El espectáculo, impecable desde lo estético, combinó una puesta en escena envolvente, con un escenario mutable, proyecciones que dialogaban con cada canción y una sonoridad que alcanzó la perfección en directo.
Uno de los momentos más especiales de la noche llegó cuando la banda recordó sus inicios y sus primeros conciertos en Sevilla, proyectando en las pantallas del escenario fotos antiguas que mostraban la evolución del grupo desde aquellos días en salas pequeñas hasta el presente, en el que llenan recintos masivos. La emoción se palpaba tanto en los músicos como en el público, que celebró esa memoria compartida como parte de su propia historia.

El show mantuvo un ritmo imparable con “Tijeras”, “Sin vergüenza” y “Flores de venganza”, pero el clímax emocional llegó con “Exoplaneta”, uno de los momentos más íntimos de la noche, seguido por “Salvación”, que se transformó en un canto colectivo a la esperanza, junto a la sorpresiva aparición de una orquesta de cuerda que acompañó a la banda en varios temas. Fue uno de los instantes mágicos de la velada, en el que la sensibilidad se abrió paso entre tanta electricidad.
Tras la tormenta emocional, las guitarras volvieron a rugir con “Torre Picasso”, antes de desatar la locura colectiva con grandes hits como “Cowboys de la A3”, “Escorpio y Sagitario”, “Virtud y castigo” y la aclamada “Copilotos”. El cierre, por todo lo alto, llegó con “Antiaéreo”, “Los perros” y “Cariño”, un triplete explosivo que llevó la adrenalina al máximo y dejó al público exhausto y feliz cuando el reloj marcaba las 00:07, dos horas exactas después de que todo comenzara.
Pero la noche no terminó ahí. La fiesta continuó con el DJ set de Juancasupersub, batería del grupo Supersubmarina, que se ha reinventado llevando su energía y buen gusto musical a las cabinas, poniendo color y ritmo a las noches. Su sesión prolongó el ambiente festivo del POP CAAC, convirtiendo la despedida de Arde Bogotá en una celebración colectiva que se alargó hasta bien entrada la madrugada.
Más allá de la impecable ejecución musical, lo que definió la jornada fue el buen rollo reinante: una multitud diversa unida por la música, un grupo que recordó sus humildes inicios en Cartagena y agradeció emocionado el apoyo que les ha acompañado en este viaje, y una ciudad, Sevilla, que respondió con calidez y pasión.
Con el POP CAAC, el arte contemporáneo sevillano volvió a demostrar que también es hogar de la mejor música en directo. Y Arde Bogotá, con su voz única en la garganta de Antonio García y el empuje creativo de Dani, Pepe y José Ángel, certificó que ya no es una promesa, sino una realidad contundente del panorama nacional.