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Tinta, tiempo y el regreso de Jorge Drexler

PorDaniel Pérez López

Oct 16, 2022

Tras casi cinco años de silencio discográfico, esta pasada primavera el cantante y compositor uruguayo Jorge Drexler presentó su nuevo álbum, Tinta y Tiempo. Este fue su decimocuarto disco de estudio y llega cuando se cumplen 30 años del lanzamiento de su primer álbum. Tres décadas de canciones que siguen sumando al imaginario del uruguayo, que destaca especialmente por la conexión con el público en sus conciertos realizados por todo el mundo.

El pasado sábado hizo parada en la ciudad de Sevilla, la última vez que estuvo fue a primeros de aquel fatídico 2020, de hecho fue el penúltimo concierto que daría Jorge antes de la pandemia.

Con un Cartuja Center repleto y deseoso de desgranar las nuevas piezas del último álbum del uruguayo más el ramillete de canciones habituales que están en el imaginario del público asistente.

Antes de iniciarse el concierto, le venía acompañando para abrir sus shows Tiago Iorc, músico brasileño de gran reconocimiento allá y que como Jorge comentó en una parte del concierto ha colaborado con gente del talante de Milton Nascimiento, en palabras de Jorge “Él es una estrella en Brasil y es un privilegio que toque antes de mí. El próximo concierto creo que se lo abriré yo”.

A continuación de la pincelada inicial de Tiago, entre cambios de escenas se oía el ruido ambiente de pájaros, el escenario es como si fuera una hoja en blanco, cubre la parte del suelo del teatro y el fondo, haciendo una especie de L gigante blanca.

 

Suena el clic de una conversación de audio de whatsapp y se oye a Alejandra Melfo, prima de Jorge Drexler, astrofísica y  hablando del amor, de cromosomas, del sexo, del mesoproterozoico y sale Jorge Drexler en escena, se arrodilla frente al público asistente y besa el suelo del Cartuja Centery da comienzo con El plan maestro, le continúa Deseo y Corazón impar donde habla amores cítricos, de la importancia de ser una naranja entera y no buscar medias mitades, esta canción pide colaboración percutida de pies y manos para simular el latido de un corazón.

Cinturón blanco, single de adelanto de su último disco sería la encargada de continuar, “Que privilegio es ser principiante” dijo Jorge.

Me haces bien, la sigue y Fusión, donde Jorge se fusiona vocalmente junto Alana Sinkey, tiene un sonido muy R&B en una canción que entra en contradicción con la anteriormente interpretada Corazón impar, dice que o bien las dos están equivocadas o las dos dicen la verdad.

 

La siguiente canción, Bendito desconcierto, compuesta junto a Martin Buscaglia se la dedica a Kiko Veneno, presente en el auditorio y el que se lleva una merecida ovación, ahora el que canta junto a Jorge es Javier Calequi, músico y compositor argentino radicado desde hace más de una década en Madrid.

Va jugando con los diferentes miembros de la banda, dice que no es un amante de las efemérides pero que cumple ahora 30 años de su primer álbum y hace memoria de aquella época en Uruguay, interpretan Era de amar, canción de su primer álbum, canción que en España la cantaría Ana Belén.

Voy a hacer aquí un pequeño inciso para darle su lugar al equipo técnico y de luces, está sonando increíblemente bien y lo del espectáculo con las luces y el juego que da sobre el hoja en blanco es para recalcarlo, un espectáculo visual donde nada esta de manera azarosa y tiene un sentido, las luces dan a la escena muchísima más potencia y realza el trabajo que ya de por sí están realizando encima del escenario.

 

Jorge es un artesano de las palabras y en ¡Oh, algoritmo!, se da el capricho de hacer una canción diferente a la de su repertorio, donde usa el recurso de la ironía, que no suele usarlo normalmente, es más hace una especie de rapeado, canta en inglés y desata más de un ¡Wow! De alguna gente que tenía a mi alrededor, una canción que habla sobre el libre albedrío y la resignación donde ya hemos decidido no elegir opciones y le damos ese poder al algoritmo.

Salvapantallas, donde cuenta anécdotas sobre su infancia y la importancia que la música tuvo en su casa, presenta a Miryam Latrece, interpretan cara a cara, cada uno frente a frente Asilo, es un momento arrollador que da paso a Tinta y tiempo, a la canción que da título al álbum, canción que reconoce que estaba un poco perdido por un momento y que gracias a la ayuda de Carles Campi Campón, su productor, salió tinta y tiempo adelante, además de acompañarlo en directo con el bajo y las programaciones.

Con tinta y tiempo, una especie de baguala argentina, una zamba, donde Borja Barrueta, batería y percusionista de Jorge y miembro más antiguo de la banda, le propuso hacerla como una especie de soleá por bulerías y que Jorge interpreta ese híbrido en la tierra del flamenco y saca hasta el momento los aplausos más efusivos del público.

Ahora está frente a frente de Meritxell Neddermann, hace una especie de cuestionario al respetable para ver su procedencia, no hay apenas país latinoamericano que miente y que no se escucha a alguien confirmar de que es de algún lugar de esos, Jorge bromea incluso diciendo que si hay alguien de Sevilla, Meritxell procesa su voz, digamos en un autotune orgánico, si, suena raro el concepto, pero lo hacen maravillosamente, jamás pensé que una voz así de tratada me emocionara tanto y es que la canción que interpretan es El día que estrenaste el mundo, canción que le hizo a su hijo, del día de su nacimiento de la historia de una foto de aquel momento, que encontró haciendo una mudanza.

Jorge ahora se queda solo, se va al extremo izquierdo del escenario donde rememora aquellos momentos de cantautor con guitarra en garitos por Uruguay e interpreta Milonga del moro judío, uno de sus grandes hits, sabiendo que está en la sala Alexis Díaz Pimienta, repentista cubano, lo invita a subirse al escenario, Jorge improvisa en este acto y Alexis es un maestro de la improvisación en décimas, donde a quien no sabían quién era los dejó boquiabiertos en una masterclass allí en directo de improvisación y de juego con las rimas y las palabras y evidentemente se lleva una sonora ovación que hasta que no vuelve a su asiento y retorna los aplausos no cesan.

Pide cantar una canción más en solitario y esa es Soledad, donde demuestra un virtuosismo brutal con la guitarra y la armonía, llama a escena a Tiago, como dije anteriormente, músico respetadísimo en Brasil, para interpretar otro de sus obras magnas, Mi guitarra y vos y ya como estamos en modo emotivo, interpreta Duermevela, canción dedicada a la memoria de su madre, canción que confiesa que hubo parte que la escribió en Huelva, canción que da por finalizado su último álbum.

Se va percibiendo en el ambiente que va encarrilando el tramo final del concierto con Movimiento, Tocarte, (es increíble cómo va variando de estilos y en todos lo hace de una manera excelsa y brillante) Telefonía y Silencio donde se va todo el elenco en un corte de la propia canción, en un final bastante atípico a la par que apoteósico.

Evidentemente la gente no iba a dejarlos marchar aún y a pesar de llevar un par de horas de directo la gente empezó a pedir bises y los aplausos no cesaron un segundo desde que se marcharon hasta que regresaron al escenario de nuevo.

Vuelven con La guerrilla de la concordia, cantada a modo coro de góspel, canción que se quedó fuera del álbum pero que es un cántico al amor en estos tiempos donde parece que van pidiendo todo lo contrario.

 

Con La luna de Rasquí, Jorge se ve que la está gozando y se pone bien bailongo, tiene a todo el auditorio en el bolsillo, agradece a todo el público asistente por haber sido partícipes en un pacto donde la pena se quedó fuera de las puertas del Cartuja center.

Se ve que el final está aquí con Todo se transforma, el público salta como un resorte de sus butacas para ponerse en pie y acompañar a Jorge y los suyos en un final apoteósico, parecía que todo iba a acabar pero nos tenían una última bala en la recamara, se colocan todos en una única fila delantera para interpretar Amor al arte, canción que de nuevo dedica a Kiko veneno y con esto nos fuimos, después de dos horas y veinte de MÚSICA así, en mayúsculas en lo que probablemente sea uno de los artistas más prolíficos y eficaces que podamos ver a nivel nacional e internacionalmente, solo queda pedir una cosa por si nos la pueden permitir y es que, Jorge, no tardes en volver.

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