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The Waterlines en Café La Tregua.

Poradmin

Jun 12, 2014

Si uno busca un buen rato de música en directo no debería descartar acudir a un concierto de banda tributo. Conozco gente que tiene reticencias ante este tipo de bandas, normalmente seguidores “muy seguidores” de la banda tal o la banda cual. Pero si te acercas a la música sin prejuicios y con las orejas desplegadas para abrir el camino de las emociones te puedes encontrar con agradables sorpresas, como la que supuso para mí el concierto (cuarto concierto) de The Waterlines, en el café La Tregua de Sevilla.

Este cuarteto (José (voz y guitarra solista), Fran (guitarra rítmica y voces), Juan (batería) y Sergio (bajo)) son ahora mismo (todos han tenido otros grupos) una banda tributo de Dire Straits, lo cual ya desde inicio significa apuntar alto. Para no desmerecer ante estos colosos del rock es necesario talento para tocar y horas de dedicación, que es lo que se transmitió desde el escenario. Si te gustan los Dire Straits puedes acudir tranquilamente a escuchar a The Waterlines y no saldrás defraudado con sus versiones.

Es adecuado hablar de versiones, ya que The Waterlines aportan un punto de personalidad propia a su revisión de los temas de Knopfler y compañía que los puede distinguir de otra banda tributo de Dire Straits que estuvo por Sevilla hace apenas una semana, Brothers in Band. Estos ofrecen un enfoque más imitativo, tremendamente conseguido, eso sí, que hace que te parezca estar escuchando a los originales. The Waterlines, en cambio, con medios más modestos, ofrecen su versión. Con la formación de cuatro músicos y sin teclado afrontaron una lista de canciones que pasa por todos los discos de estudio de Dire Straits menos Love over Gold. La ausencia de teclado se pudo notar en el inicio de Expresso Love y Tunnel of Love (el Carousel Waltz), y sobretodo en el final de esta última, pero fue resuelta de forma satisfactoria con arreglos de las dos guitarras principalmente.

Para los que pensamos que la discografía del grupo de Knopfler no tiene desperdicio resulta especialmente interesante que en conciertos de este tipo suenen canciones como Down to the Waterline, Setting Me Up, Where Do You Think You´re Going, Lady Writer o Single-Handed Sailor, pertenecientes a los dos primeros discos de la banda (Dire Straits y Communiqué), y que no consiguieron hueco en el repertorio de concierto de los últimos Dire Straits ni en el de Mark Knopfler en solitario. También sonaron, y estupendamente, clásicos como Romeo and Juliet, Sultans of Swing, Tunnel of Love, Money for Nothing o Walk of Life. Intercalaron una canción proveniente de un EP, Twinsting by the Pool, y remataron en los bises con Going Home, una de las perlas que Knopfler nos ha legado en sus bandas sonoras, y que no ha dejado de tocar.

The Waterlines versionaron algunas canciones sobre las originales de estudio y otras sobre variantes de conciertos, quedando un “set list” muy completo, tocado con calidad y sin perder la esencia del grupo original. Un balance altamente positivo (los únicos peros: algún acople y las limitaciones acústicas de la sala) para una buena tarde de música. La concurrencia así lo expresó después de más de dos horas y media, incluidos mis hijos de 7 y 4 años, y cabe pensar que esta banda tenga recorrido. Si la combinación es buena música y buenos intérpretes no puede ser de otra manera…

 

 

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