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Ruibal, como en casa

Poradmin

Mar 18, 2013

Con un sombrero y a solas, salió Javier Ruibal al escenario de La central lechera, llena del todo: se habían vendido todas las entradas. Con su voz increíble, su guitarra y La flor de Estambul, le bastó para dejar a Cádiz callado. No sabe uno qué decir, empezó él diciendo, si nos estamos viendo todo el tiempo por la calle, y lo mismo nos pasaba a los que estábamos escuchando.
Ruibal jugaba en casa, como él mismo recordó, aunque al árbitro no le hizo falta ser generoso después de escucharlo interpretar, aún solo, Agualuna y dos temas nuevos muy viajeros, uno en el que no quería ir a Roma pero sí a Manhattan y a Venecia, otro en el que si ella lo dejara con ella se iba a Argelia, Oporto o China, el mismo Ruibal que minutos antes había dicho que para qué se iba a poner a decir qué bonito era estar en Cádiz aunque fuera verdad.

Salió al escenario José Recacha, el guitarrista de Glazz, que tocó con Javier Besos en abril. Luego se les agregó Javi Ruibal, batería de Glazz, y los tres juntos tocaron Y la noche afuera y Un ave del paraíso. Las dos las coreó el público con emoción y entusiasmo y palmas, después de haber estado respetuosamente callado. Siguieron La reina de África, Por tu amor me duele el aire, Lo que me dice tu boca, temas que sus habituales se conocen de sobra pero que él consigue que emocionen cada vez de manera diferente.


Se quedó Javier Ruibal solo de nuevo en el escenario con su sombrero y tocó un tema nuevo dedicado a su hija Lucía, (la luna te prestó un mantoncillo azul) y otra canción nueva con aire de guajira e increíblemente personal que nos dejó a todos medio deshechos (no dirán que son pequeños los sueños que yo tenía).


Salieron los Glazz de nuevo y tocaron El náufrago del Sahara, Bendito veneno, Tu nombre y con una impresionante intro bluesera, Pa' mi corazón. Hay que decir que Javi Ruibal y José Recacha son músicos excelentes.


El concierto oficial terminó con una muy emocionada La rosa azul de Alejandría dedicada a Morente.

Los bises que el público pidió: una canción sobre el malgasto del agua, Habana mía e Isla Mujeres. En total, dos horas de concierto y un público muy contento de haber podido estar allí.

 

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