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¡Necesitamos ladrar más! Useless Eaters y Perro Mojado destronan al indie.

Poradmin

Sep 5, 2015

Vayamos por partes, porque es lo único responsable que podemos hacer. Sería muy impúdico de mi parte no explicar lo sucedido, aunque la lejanía de los recuerdos me perturba con la equidad de las cervezas de más que me bebí aquella noche. Empecemos como hacen los villanos, por el principio.

Jueves, 3 de septiembre. Abría sus puertas la Sala Planta Baja, epicentro de la cultura underground de Granada. Ciudad que empieza a ver como la decadencia y el paso del tiempo hacen mella y ve con pies temblorosos como sus vecinas, Málaga y Sevilla, dan pasos certeros por afianzarse en una posición ventajosa en temas culturales. Esperemos despertar a tiempo. Primer aviso.

Como medicina de barrio. Y de las pocas que nos llegan a las manos para despertar de ese aletargado sueño tenemos a nuestra amante más feroz y perspicaz, aquella a la que rezamos en días de penurias, alabamos en noches desenfrenadas y tanto añoramos en verano. La productora local ‘Fuzzy Chain’ ha sabido recoger el testigo de ‘Serpiente Negra’ (no te olvidamos, Toni) con una propuesta diferente, atrevida y con alta dosis de ritmos tentadores. Lo reconozco, estoy muy enganchado. Pero bendito yo. Y benditos todos aquellos que se atrevieron a bajar a los infiernos del Planta Baja para arañar guitarras y destrozar toda compasión post-vacacional. Toda morriña que podíamos tener se fue evaporando con el paso de las canciones, los bailes pogueables y la seudocondensación de fluidos en el cielo del purgatorio. Hay noches que son mejor no recordar. Esta no es una de ellas.

La noche empezó como un deja vù y es que los últimos que se bajaron del escenario fueron los primeros en subirse para empezar y bautizar la temporada en Granada. Los enérgicos ‘Perro Mojado’ fueron los flamantes ganadores del Emergentes ’15. Este jueves fueron los encargados de abrir el concierto demostrando que son una propuesta afincada en las guitarras aulladas desde las entrañas con un frontman seguidor de cualquier plan que tenga como consecuencia la autodestrucción. Un sonido crudo, oscuro y hasta a veces, asfixiante que les ha hecho andar con seguridad por la cuerda de la buena crítica y el reconocimiento. Ellos dejaron claro desde el primer momento que en sus conciertos se baila, se roza y se suda. Una propuesta que Pablo lo escenificó en la primera canción al hacer volar su camisa. Una canción duró. Todo justificado por el incontrolable ritmo agitador de un primer EP que demostraron defender con mucha soltura y del que tendremos ganas de disfrutar cuando tengamos el trabajo en estudio ya que canciones como ‘Carolina’, ‘Duelo a garrotazos’ o ‘La chica de las curvas’ sonaron desmedidas y desagraviadas. ¡Necesitamos ladrar más!

Después de dejarnos patidifusos, ahí no quedaba la cosa. Nos esperaba el plato fuerte de la noche y es que había muchas ganas de ver a ‘Useless Eaters’, que no mucho más tarde de las 11 ya tocaban sus primeros desequilibrios en forma de riff. La banda que comanda Seth Sutton nos adentro en un vaivén de machacantes ritmos que fueron subiendo en continencia con el concierto. Presentaron su último trabajo, ‘Bleeding Moon’ (Castle Face Records) dejando claro porque un sello de la envergadura de Castle Face Records ha apostado por ellos. Su concierto fue increscendo en tonalidades y perpetrando un vicio capaz de embaucar a todos por igual. Sonaron compactos en su totalidad, oscureciendo los sintetizadores al compás de una batería que golpeaba todo sin desdén. Canciones como ‘American Cars’ o ‘Dungeon’ fueron clavos directos desde el cielo. Un auténtico placer para unos fieles sedientos de punk americano.

Y aún ahora cuando escribo estas frases me es inevitable no sentirme un privilegiado. Y es que todos los ilusos que dejaron sus vidas olvidadas durante cerca de dos horas por ver el concierto de estos chicos, pensaran conmigo que: en estos días de tertulianos y futbolistas no cambiaria ni por un segundo mi opinión acerca de que es en garitos de mala suerte donde reside una atmósfera diferente, única y extrañamente adictiva que nos hace vivir. Nos vemos por allí, entre bares y cervezas.

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