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Musiqueando

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Musiqueando con…Walter Giardino (Rata Blanca)

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Tras una gira muy intensa que les ha llevado por toda España y Latinoamérica, Rata Blanca saca la edición española de su último disco: “El reino olvidado”. Además, preparan la continuación de su “Talismán Tour” para este 2.010. Hablamos con el gran Walter Giardino, el magnífico guitarrista de la banda, que nos comenta algunas cosas sobre la historia, la actualidad y el futuro del grupo.

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Ante todo, quiero agradecerte el interés y la amabilidad por concedernos esta entrevista. Es todo un placer y un honor hablar contigo, Walter.

 

– Sois, probablemente, la banda argentina de Rock con mayor repercusión internacional. ¿Qué supone la música para vuestra vida? ¿Os sentís representantes de la música Rock de vuestro país?

 

WALTER: En principio, la música ha formado parte de mi vida desde que tengo uso de razón. Hay algunos músicos en mi familia y en mi casa se escuchó música desde siempre. De muchos estilos, además. Desde lo más fino (es decir, lo clásico), hasta lo más popular, pasando por el Tango y el folklore argentino, por supuesto. Es decir, que la música es parte de nuestra vida cotidiana desde muy chicos.

 

Particularmente en mi casa, las primeras clases de música que recuerdo, yo tenía 5 ó 6 años. Y a los 10 ya tuve una guitarra en mis manos. Y, bueno, a los 12 mi primera banda de Rock. Y a los 14 ya estaba tocando en los clubes. Así que, por supuesto la música es algo fundamental en nuestra vida y que amamos muchísimo.

 

Y con respecto a que si nos sentimos representantes de la música argentina, yo creo que a estas alturas no pensamos demasiado en nosotros mismos como exponentes de música argentina. Sí somos argentinos (salimos de ahí), pero pienso que precisamente nuestro estilo no es un estilo que refleje lo que se llama en Argentina el “Rock Nacional”. Creo que tenemos un estilo un poco más amplio, un estilo más internacional, más universal, por decirlo de alguna manera. Realmente creo que nuestra música no deja de tener la cuna que tiene (somos argentinos y todo lo que hemos hecho ha salido de ahí), pero creo que en este momento quizás Rata Blanca sea más una banda latina o de habla hispana, por decirlo de alguna manera. En ese sentido sí nos sentimos un exponente muy potente. Te estoy hablando precisamente de cuestiones que tienen que ver con lo puramente técnico, en cuanto al origen musical de lo que hacemos. Desde luego, esto no tiene nada que ver con el cariño que le tenemos a nuestro país, a nuestro origen, a nuestra tierra.

 

A mí me parece que Rata Blanca siempre persiguió un lenguaje que quiere ser más universal. Nuestra música no habla muy localmente de la Argentina por lo general. Sí le hacemos mención, pero por lo general tratamos más la cuestión global.

 

 

– La banda lleva funcionando desde 1.986. No obstante, cambió de formación en varias ocasiones, hasta que en 1.998 acabó por quedar en situación de “stand-by” (aunque en aquel momento se habló de disolución). Para aquellos que no conocen mucho de Rata Blanca, ¿qué os llevó a esa situación de terminar con el grupo y qué os llevó a volver luego en 2.001?

 

WALTER: Hay cosas variadas que llevan a un grupo a dejar de tocar juntos. Yo creo que la saturación es una de ellas. El grupo fue muy, muy exitoso entre el año ’88 u ’89, hasta el ’93. El grupo tuvo mucha presión entonces. Vivíamos dentro de una presión bastante importante de shows y llegó a haber una “sobre exposición”. Eso desgastó bastante al grupo, también hacia dentro. Luego, obviamente, también se ponen en juego un montón de intereses un poco más mezquinos que cuando el grupo comienza. O sea, cuando el grupo es exitoso empiezan a aflorar ciertas cuestiones que no existían al principio, porque entonces era algo más natural, y luego comienzan a tomar otro tipo de interés. Esas cosas, más que ayudar, complican; aunque no haya mala intención por ninguna de las partes.

 

Digamos, Lennon y McCartney componían en los Beatles mayoritariamente y eso fue bueno para los Beatles. Las fórmulas de trabajo, a veces, hay que dejarlas como están para que funcionen. Creo que en algún momento se cambió bastante la forma de trabajo y no dio resultado. Realmente no dio resultado. Incluso hubo algunos integrantes que dejaron el grupo.

 

De todas maneras, se grabaron dos discos más. Pero bueno, sinceramente el grupo en el año ’97 había perdido bastante el rumbo; como lo perdió Iron Maiden o Judas Priest (risas). Creo que eso fue algo global, de alguna manera. De alguna manera sucedió que el Heavy Metal o el Hard Rock en el mundo pasaron por una especie de eclipse en donde los cantantes se iban de las bandas y sucedían cosas que fueron un tanto curiosas. Y nosotros no quedamos afuera de eso. Nos pasó algo semejante. Y, realmente, si bien los rumbos musicales no fueron para nada despreciables, sí fueron dos discos ("Entre el cielo y el infierno" y "Rata Blanca VII") bastante pretenciosos en la búsqueda y un poco más experimentales que quizás el típico sonido Rata Blanca que la gente había conocido.

 

Pero bueno, el camino llegó a su fin en ese momento y decidimos que ya habíamos hecho lo que teníamos que hacer,  que ya no tenía sentido seguir hacia delante porque no creíamos demasiado en lo que estábamos haciendo y no nos sentíamos tampoco cómodos. Así que bueno, decidimos ponerle fin.

 

Y después, al igual como todo acabó en ese momento, también empezó de nuevo en el año 2.001.

 

 

– La formación actual sois Walter, Guillermo, Adrián, Hugo y Fernando; la misma desde 2.001. Supongo que esta formación es la que consideráis más consolidada y eficiente en la historia de Rata Blanca, a la hora de tocar y grabar, ¿no? ¿Qué puedes contarnos sobre esto?

 

WALTER: Sí. Lo que te puedo contar es que, para la vuelta de Rata Blanca, hubo un par de reuniones previas para aclarar que la fórmula de trabajo iba a volver a sus raíces, que íbamos a empezar a trabajar de la misma manera en la que trabajábamos cuando empezamos y donde las cosas nos fueron y funcionaron muy bien. Por supuesto, esto fue una especie de condición de trabajo que se está aplicando al pie de la letra y eso, realmente, nos permite trabajar bastante cómodos y con un criterio y una dirección, sin demasiadas trabas o complicaciones. Eso ayuda bastante a la carrera de una banda, a que sus integrantes estén alineados hacia algún lugar.

 

Hasta ahora es la formación que más funcionó. Las cosas pueden seguir así o haber algunos cambios, pero básicamente creo que la base del grupo está muy sólida. Creo que la gente ha recibido tres discos que dicen estar de acuerdo con esta opinión. Es un grupo que está más maduro, que está más sólido y que, por suerte, sigue rindiendo arriba del escenario. De eso se trata. Eso no quiere decir que sus integrantes no puedan cambiar en algún momento, pero realmente creo que la fórmula de trabajo es una de las cosas más importantes de una banda (además de una cierta unión) y eso está presente en esta nueva formación.

 

 

– Por cierto, ¿cómo es vuestra relación con los antiguos miembros del grupo? Creo que en “La leyenda continúa” participaron muchos de ellos.

 

WALTER: Bueno, realmente no estamos muy en contacto. Obviamente, cuando las cosas se terminan, se terminan por algo. Yo creo que en este caso hay puntos de vista que no concuerdan, que no se ven las cosas de la misma forma. Por lo tanto, tampoco se puede hablar de una relación genial ni óptima. Pero tampoco se puede hablar de una mala relación.

 

Realmente hemos sido muy amigos con casi todos los ex-Rata Blanca; con algunos, no tanto; con alguna persona, casi nada. Pero dentro de los integrantes fundadores de Rata Blanca, hay respeto, hay reconocimiento de que estuvimos juntos en una etapa muy importante. Y de mi parte hay un cariño también, por supuesto.

 

Quizás el tiempo nos acerque un poco más. Tal vez un poco más adelante veamos más claramente algunas cosas que no quedaron muy claras en su momento. Pero no se puede hablar de malas relaciones en especial con nadie.

 

– Hasta la llegada de Adrián, parece que no terminabais de encontrar una voz que se afianzara en el grupo. Hay mucha gente que piensa que la suya es de las mejores voces del Rock en español. Imagino que compartís esta opinión, ¿no?

 

WALTER: Sí, sí, sí, por supuesto. Te comento que Adrián es el segundo cantante de Rata. El primer cantante fue Saúl Blanch, con el que grabamos el primer disco y donde el grupo comenzó a ascender.

 

Yo creo que cada persona tiene una capacidad y condiciones distintas. Yo creo que Adrián es un cantante que tiene muchísimas condiciones como vocalista y que, por suerte, supe “acomodar” de alguna manera para lo que iba a ser su carrera dentro de Rata Blanca. Adrián no cantaba este estilo de música y, realmente cuando empezó a cantarlo, él tampoco sabía que podía hacerlo tan bien. Así que fue un descubrimiento que fuimos haciendo los dos juntos. Estuvo probando su propia capacidad vocal y resultó que es inmensa y buenísima. Por suerte las cosas funcionaron y siguen funcionando.

 

Yo compongo canciones donde parecería que su voz entra a la perfección. Y, bueno, de eso se trata. Creo que a estas alturas nos conocemos muchísimo. Yo sigo exigiendo de él todo el tiempo porque sé que lo puede hacer. Y realmente, como bien dijiste vos, es uno de los mejores cantantes que ha dado este estilo.

 

 

– El año 2.008 editasteis vuestro noveno disco de estudio “El reino olvidado”. También es el tercero desde vuestro regreso musical, en 2.001. Es un gran trabajo, al igual que lo son “La llave de la puerta secreta” o “El camino del fuego”. Me da la sensación que vuestra evolución en estos últimos discos ha sido más lineal y que han resultado unos trabajos muy inspirados (sin desmerecer en absoluto a los anteriores, por supuesto, “Rata Blanca”, “Magos, espadas y rosas” y demás). ¿Qué nos podéis comentar acerca de estos últimos discos, qué nos ofrecéis en ellos? ¿Hacéis distinción entre vuestras dos épocas?

 

WALTER: Yo creo que los últimos tres trabajos de Rata Blanca hablan un poco de lo que te comentaba antes: de esa fórmula de trabajo que da como resultado un panorama artístico claro.

 

También, sinceramente, algunos de los cambios que hubo dentro del grupo (como el batería) nos permitieron abordar más libremente más tipos de música. Quizás antes lo de Rata Blanca era bastante Metal y no había tanto Rock. Creo que ahora está mucho más equilibrado el tratamiento entre el Rock y el Metal; se equilibró más dentro de la banda. Y quizás hoy es una banda más de Hard Rock, como epicentro musical.

 

Yo creo que está bien, que tiene una lógica lo que pasó si tenemos en cuenta que los primeros discos de Rata Blanca fueron inspiraciones y trabajos sin presiones, con mucho vuelo y con creatividad dentro del estudio, sin este tipo de discusiones sobre cuestiones que tenían que ver con la composición o luchas internas y todo eso. Yo creo que eso habla a las claras de que se trabajó hacia el lugar correcto. Opino, como bien dijiste, que los otros discos de Rata Blanca (los previos a la separación temporal) no están mal, pero es cierto que los dos primeros se trabajaron sobre esa “casi inocencia” de los primeros discos de una banda. En estos últimos (los sacados entre 2.001 y 2.008) se rescató ese espíritu de entrar a trabajar y sentirse bien dentro del estudio. Y en eso también tiene que ver la experiencia.

 

La experiencia también se aplicó bastante en las decisiones de cómo hacer las cosas, en cuándo empezarlas o cuándo terminarlas en el momento en que no estaban funcionando. Nosotros empezamos a grabar este “El reino olvidado” a finales del año 2.007 y, en realidad, las cosas no estaban funcionando para nada. Por lo tanto, lo pasamos para el otro año. Decidimos empezar todo a la vuelta de las vacaciones. Sinceramente, yo no sentía la inspiración o “la onda”. No estaban las cosas bien dentro del estudio entre nosotros. Estaba trabada la energía dentro del estudio. Entonces, bueno, la experiencia también le da a uno la posibilidad de darse cuenta de cosas de las que antes no era tan fácil darse cuenta o no se sabían reconocer. Por eso yo creo que hoy Rata Blanca es una banda más experta, más experimentada.

 

 

– Por cierto, ¿cómo se encuentra Temple?

 

WALTER: (Risas) Temple está ahí guardado, esperando su espacio y su momento. Temple sirvió para el regreso de Rata Blanca y creo que, cuando esto toque su fin o haya otro paréntesis como el que sucedió, Temple estará en primera fila. Hay muchas ganas de hacerlo. No olvidemos también que Fernando Scarcella es un ex-Temple. Fernando Scarcella ingresa en Rata Blanca de la mano de Temple, o sea, tocando conmigo.

 

También hay algunas ganas y algunas añoranzas de esa época. Si bien para nosotros, obviamente, no llegó a la magnitud de Rata Blanca en cuanto a popularidad, realmente en Buenos Aires y en Argentina funcionó muy bien.

 

Realmente lo pasamos muy bien, hubo momentos muy emotivos. Y fue un disco que dejó al grupo muy bien catalogado, muy bien considerado. Así que, lo bueno de Temple es que tiene todas las puertas abiertas. A ver si la gente recibe el regreso con muchas ganas, ¿no? (risas). Pero bueno, todavía no te puedo decir cuando volverá porque, realmente, Rata Blanca todavía tiene que cumplir cosas que recién empiezan con este disco. Un disco como “El reino olvidado”, que nos está abriendo cada vez más el camino.

 

 

– Rata Blanca se ha convertido en una banda de primer nivel en la escena Rock, colaborando y compartiendo escenario con Judas Priest, Whitesnake, Glenn Hughes,… ¿Qué ha significado para vosotros alcanzar este estatus y codearon con estas leyendas vivas?

 

WALTER: En principio, yo creo que es una especie de retorno, una especie de premio, por decirlo de alguna forma. Es una especie de devolución de todo el trabajo y el esfuerzo con los que hemos hecho todo lo que hemos hecho (cosa que hemos recibido y seguimos valorando como un tesoro y con mucha gratitud, por cierto). Así tomamos dimensión de todo lo que sucedió para que llegáramos a este lugar y lográramos el respeto de toda esta gente. Gente que son maestros nuestros, que cuando nosotros estábamos empezando a tocar, ellos eran grandes estrellas mundiales. Íbamos soñando con conocer alguna vez algo parecido a lo que ellos… Entonces, es algo muy grato y muy importante.

 

Decir: “bueno, acá está Glenn Hughes y estamos tocando con él, grabando o haciendo cosas con él, uno de esos maestros que yo admiraba cuando era un adolescente…” Eso es como que se agradece por todos los costados y lo atesoramos. Y lo tomo para hacerlo cada vez mejor cuando estamos sobre el escenario. Y, por supuesto,  también aprendemos de todo ello.

 

 

– Y hablando de bandas legendarias, ¿cuáles han sido vuestras influencias a lo largo de todos estos años en los que habéis estado funcionando? ¿Qué música escucháis en estos momentos?

 

WALTER: ¿Las bandas? Bueno, ya sabemos, ¿no? Rata Blanca es una banda que ha crecido entre los 70’s y los 80’s. Por lo tanto, todas las bandas buenas de aquella época, de alguna manera, nos han influido. Quizás tenemos nuestra favoritas o las que más nos han influenciado, como Deep Purple, Rainbow, Judas Priest, Accept, Pink Floyd, Black Sabbath

 

Somos una banda que ha crecido con ese sonido, con un sonido mayoritariamente inglés. Obviamente, Jimi Hendrix también tiene su lugar y, por supuesto, el Rock y el Blues. Johnny Winter… o también Santana ha hecho lo suyo (y somos latinos también).

 

Creo que somos una banda que busca también esa libertad sonora de tener ese sentido retrospectivo en el tiempo y acordarnos de cómo se componía antes. Antes de que las cosas se rotularan tanto. A nosotros no nos gusta el tener que tocar sólo un estilo porque se supone que si haces Metal, no puedes hacer una balada. Y si haces una balada, no puedes tocar otra cosa. Se encasilla mucho. Creo que es momento de ser libres otra vez y tratar de abarcar lo más posible en las sensaciones musicales. Todo son sensaciones musicales, no todo tiene que ser muy fuerte o muy rápido para emocionar. Y yo creo que, a veces, en la música se ha perdido esa sensación de saber componer y emocionar con diferentes texturas. No sólo la de Metal, no sólo la de Rock’N’Roll, no sólo la de Blues, no sólo la de Hard Rock. Todas ellas juntas también.

 

Nosotros tratamos de abordar siempre toda la experiencia de todas esas bandas y de todos los maestros que nos han influenciado. Y, mayoritariamente, te reconozco que son básicamente de los 70’s y de los 80’s. Los 90’s para nosotros no fueron muy divertidos, ¿sabes? Nos parecieron bastante opacos. No quiero desmerecer a las bandas. Las bandas dijeron lo que tenían que decir, lo que sentían dentro, pero quizás se perdió un poco de la alegría, del virtuosismo en la música en general. Opino que, quizás también es cierto que el Rock había entrado en un exceso “californiano” que era hasta “poco creíble” en algún momento, pero así y todo, yo me sigo quedando con los 70’s y los 80’s.

 

Y con respecto a lo moderno, creo que nosotros arrastramos dos décadas de música, de aprendizaje y de protagonismo. Somos músicos actuales y hacemos nuestra música hoy, en el siglo XXI. No reparo demasiado en la música moderna, en la música actual, en el concepto de lo que se puede llamar moderno. Digamos, las tendencias hicieron que todas las bandas se parezcan entre sí y muchas veces escuchas una banda y, prácticamente, escuchas de alguna manera a todas dentro del estilo, ¿no? Parece como que todo entró en un círculo donde te das cuenta que no sirvieron. Por ejemplo, el Nu-Metal como tal, ya no existe. Por más que sea Nu-Metal, ya ni el nombre es bueno porque el Nu-Metal (New Metal) era “new” hace 10 años. Ahora no se le puede decir ni así.

 

Los rótulos ya no impresionan tanto. Y si los chicos quieren ver a AC/DC o Iron Maiden, por algo es. Las viejas bandas de siempre, los buenos, los de verdad siguen llenando estadios. Yo creo en eso, yo creo en una banda cuando logra esa vigencia. Otras cuestiones ya después se tornan intelectualoides y hasta tontas, buscando destacarse con discursos o con palabras difíciles. Y acá una banda de Rock es bastante simple en su concepción. Nosotros queremos rescatar eso.

 

 

– Hay que reconocer que mucha gente asocia Rata Blanca contigo, Walter. Eres el miembro original de la banda y un guitarrista reconocido mundialmente, pero ¿hasta qué punto eres el “jefe” del grupo?

WALTER: Sobre el liderazgo dentro del grupo te podría decir: “Pregúntale a los demás más que a mí, ¿no?” (risas). Eso se lo puedes preguntar a los otros músicos, pero comprendo que estás hablando conmigo.

 

Pero sí, el liderazgo es algo que sucede. No se elige demasiado tampoco, ¿sabes? Nadie puede ser líder de una banda que no quiere que lo sea. Las cosas dentro del grupo se dieron naturalmente desde el primer momento. De alguna forma, cuando empezó Rata Blanca, Walter  componía las canciones y vivía en una etapa compositiva increíble donde cada dos días tenía uno o dos temas nuevos. Y llegaba a la sala de ensayo y ensayábamos todo el tiempo las canciones que componía yo. De alguna manera, fue eso de que Walter hiciera las canciones que el grupo iba a tocar, esa fórmula de trabajo que te dije que nos dio tanto éxito o tanto buen roo. Entonces se comprobó que lo mejor que podíamos hacer era lo que nos salía mejor. Cuando se cambiaron esas cosas, no sirvieron. No nos fue bien, no estábamos cómodos, no funcionaban tan bien.

 

También la experiencia y las cuestiones de haber vivido tantas cosas y estar un poco de vuelta del mundo, eso también relaja bastante la historia. Y los chicos saben que, por supuesto, yo busco lo mejor para el grupo. Y, por supuesto, todos tienen su lugar dentro del grupo; y el que no lo tiene más es porque no busca más (risas). No es una cuestión mía de que no permita que alguien tenga su lugar. Todos tienen su lugar y me parece buenísimo que lo esgriman artísticamente y con trabajo, como lo hacen. Yo voy a estar feliz y orgulloso, por supuesto.

 

 

– Habéis tocado en muchas ciudades de Latinoamérica y España, durante la gira de promoción de vuestro “El reino olvidado”. ¿Cómo ha sido recibido este último disco y la gira con la que lo habéis presentado? ¿Qué tales sensaciones os quedan después de unos meses tan intensos?

 

WALTER: En principio, como te dije antes, el disco dio un resultado muy bueno entre los fans de todo el mundo. Están muy contentos con el disco.

 

Por supuesto, las giras son como son. Estamos bastante acostumbrados, pero hay que reconocer que el 2.009 ha sido uno de los años más intensos y desgastantes que tuvimos, físicamente y mentalmente. Fue muchísimo trabajo y entra también la grabación del disco en inglés, con Doggie White. Digamos, todo esto fueron meses y meses de gira presentando este disco, más dos shows muy grandes en Buenos Aires (que fueron la presentación oficial de este “Talismán Tour”, que vuelve con su edición 2.010 y en la que estaremos tocándolo en España, por supuesto).

 

Fue un 2.009 muy fuerte, muy intenso. Estuvimos fuera de nuestra casa más de medio año, pero realmente fue muy grato. Estamos muy felices de lo que está sucediendo. El disco acaba de salir en España (edición española) y las ventas van muy bien. Estamos muy contentos, muy ilusionados. Estamos organizando algunos shows para Abril y realmente muy ilusionados con todo lo que viene. La conclusión es buenísima.

 

 

– Habéis sacado una versión en inglés de “El reino olvidado”, titulado “The Forgotten Kingdom”, con el gran Doggie White a la voz. Imagino que intentáis abriros mercado en Europa y EE.UU. ¿Qué sensaciones tenéis acerca de la salida y acogida de este disco en los países de habla no hispana?

 

WALTER: Hemos intentado muchísimo, por todos los medios, trabajar en español afuera de lo que era el mercado natural (Hispanoamérica y España). Nos ha resultado muy difícil, prácticamente imposible.

 

Yo creo que era algo que valía la pena intentarlo. Vale la pena, primero musicalmente, porque Doggie es un gran cantante y ha aportado algunas cosas dentro del sonido de Rata Blanca que son muy naturales para él. Digamos, él conoce a la perfección este género y se ha movido muy, muy cómodamente en este disco. Lo pasamos muy bien y, según me he enterado que dijo, a él le resultó muy grato trabajar en Rata Blanca.

 

Yo creo que ha quedado un registro importante, que ha quedado un registro muy interesante y que ese registro ya está haciendo su camino. ¿Cuáles van a ser los resultados? No lo sé. Quizás tampoco estoy demasiando pendiente en este mismo momento de ello. Pero lo que sí sé es que a mediados de este año vamos a hacer las presentaciones oficiales del disco en Argentina y, seguramente, ello traerá sus secuelas en todos los aspectos. En Mayo, afuera de la Argentina, ya hablando un poquito más de cara a Europa y Estados Unidos.

 

Definitivamente, como te vuelvo a repetir, es un hecho que ya es interesante por el mero hecho musical.

 

 

– Tenéis una magnífica relación con España. De hecho, tú vives aquí. Imagino que esta pregunta os la harán mucho: ¿Cómo os sentís en nuestro país?

 

WALTER: Bueno, yo creo que todavía estamos bregando por hacer un mejor trabajo en España que el que hemos hecho siempre. Nuestro amor por España nace en el ’93, cuando vinimos por primera vez y tocamos conjuntamente con Medina Azahara en una gira. Esa gira es hoy un poco como mítica (y me gustaría alguna vez volver a repetirla, por cierto). Desde ese día, España y Rata Blanca tuvieron ya una relación para siempre, ya tuvimos un enamoramiento mutuo y creo que eso se vislumbra por todo el esfuerzo, por todo lo que queremos lograr en este país bendito.

 

Y entrando en terrenos que no tienen que ver mucho quizás con la pregunta, pero que tienen que ver con la realidad, todos sabemos que la industria nuestra del Rock en español es bastante pobre y bastante escasa. Eso ha perjudicado realmente bastante nuestro camino, no nos ha allanado nuestro camino para poder hacer una buena entrada dentro del mercado español, propiamente dicho. Pero creo que los años y nuestro amor por tocar en España han hecho su trabajo y el grupo cada vez está más conocido. El grupo es cada vez más popular entre la gente del Rock.

 

Creo que tendremos que seguir haciendo nuestro trabajo, tratando de hacer una gran banda en España y que la gente nos tenga aquí tocando, al menos, un par de veces por año. Esa es la idea: hacer nuestra gira, hacer nuestros shows, ingresar lo mejor posible al gran público español…

 

Yo creo que la relación es perfecta y cada vez que tocamos en España, tanto nosotros arriba en el escenario, como la gente abajo, lo pasamos fantástico. El lenguaje es uno solo, el lenguaje musical lo disfrutamos juntos y eso es lo que vale. Así que España es, para Rata Blanca, uno de los escenarios en los que se siente absolutamente local.

 

 

– Y ahora, ¿qué podemos esperar de Rata Blanca en un futuro inmediato?

 

WALTER: Estamos, como te dije, con este “Talismán Tour”, que va a tener su edición 2.010. También estamos detrás de la edición de un DVD en este 2.010, que va a ser uno de los grandes shows en Buenos Aires. Estamos también con la idea de grabar unas nuevas versiones de los grandes éxitos de la banda, para mediados de este año. No sé si lograremos llegar con los tiempos porque estamos en plenas vacaciones para Argentina y recién retomaríamos la actividad en Marzo, así que no sé si vamos a lograr llegar a esa meta. Pero si no, bueno, será para después de Mayo.

 

Y para aquí, estamos programando ya un show en España que esperamos poder anunciar en muy poquitos días (lugar y fecha), presentando oficialmente “El reino olvidado”, que por suerte ya está a la venta en España (con edición española, por cierto). Y muy contentos de que sea así. Y bueno, siguiendo el camino.

 

 

– La verdad es que se me ocurren bastantes cuestiones más que haceros, pero me temo que esta entrevista ya va siendo bastante extensa. Así pues, para ir finalizando, ¿queréis añadir algo más que queráis que nuestros lectores sepan o les gustaría saber?

 

WALTER: Pues nada, que tengo muchas ganas de tocar en España e ir a tocar a Andalucía (nota del redactor: antes de la entrevista, le comenté a Walter que yo soy de Sevilla, donde los he visto tocar en varias ocasiones). Realmente muy ilusionados en que pronto podamos estar por allí (y a ver si podemos compartir algo con nuestros amigos de Medina Azahara). Muchas gracias a todos nuestros seguidores y a toda la gente de España y esperamos verlos muy pronto y que sigan disfrutando de Rata Blanca.

 

 

Muchas gracias por tu tiempo, Walter, y por tu amabilidad por atendernos y darnos la oportunidad de hacerte esta entrevista.

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