El Mikel Izal despidió este jueves su gira en el Cartuja Center CITE con un concierto marcado por la cercanía, la emoción y un público entregado de principio a fin. La cita supuso el broche a la etapa de El miedo y el paraíso, su primer trabajo en solitario tras el final de su recorrido con IZAL, y confirmó la conexión que el artista mantiene con Sevilla.
Desde el inicio, el repertorio combinó los temas más introspectivos de su nueva etapa con canciones emblemáticas de su pasado, generando un viaje emocional que transitó entre la vulnerabilidad, la nostalgia y la celebración. El ambiente fue creciendo con cada tema, alternando momentos de silencio respetuoso con otros de euforia colectiva, con el auditorio en pie y coreando estribillos.
Uno de los instantes más especiales llegó con el espacio íntimo tipo “sala”. La escenografía se transformó en un entorno cálido y cercano, con la banda sentada y un formato acústico que bajó el pulso del concierto y permitió una conexión más directa con el público. En ese tramo, Izal se mostró especialmente comunicativo, compartiendo reflexiones personales y agradecimientos, generando una atmósfera casi confidencial dentro de un recinto de gran formato.
Durante la noche, el músico también lanzó un mensaje social que fue muy aplaudido: animó a la adopción responsable de mascotas, recordando la importancia de dar una segunda oportunidad a los animales frente a la compra.
El tramo final del concierto fue una auténtica celebración. Con el público completamente entregado, el cierre resultó luminoso y catártico, dejando la sensación de que este final de gira supone, en realidad, el comienzo de una nueva etapa artística más honesta, cercana y comprometida. Sevilla volvió a demostrar que es una de las plazas clave en la trayectoria de Mikel Izal.