Miguel nos habla sobre su nuevo disco:
En mi caso, tengo unas cuantas razones de peso para seguir en mi oficio, tengo voz, me queda pelo, tengo voz y tengo historias, cosas para ser cantadas. En «El último vals» he trabajado sobre las melodías que me pasaba mi coéquipier Jose Nortes, buscaba encajar en ellas las ideas y emociones que mueven mi corazón en estos tiempos ríspidos. Me ha producido un indescriptible placer trabajar como orfebre al encuentro de palabras en el baúl de los hechos vividos, y así poder llegar al corazón de quien ya me siguen.
Además, tengo en muy alta estima a la gente que viene a mis conciertos, su cariño, sus aplausos, gente que viene a escuchar las viejas canciones coreadas por sus voces; eso me produce una cierta dependencia, y la inevitable consecuencia es obligarme a salir a la vieja y eterna carretera, así que tengo que seguir escribiendo nuevos temas.
La primera canción del disco fue también el primer single: «En la rampa de salida«. Es un canto a la vida desde la atalaya de la edad tardía. Es la celebración de sentir el latido de estar vivo, aunque los achaques físicos o emocionales te pidan otra cosa. Es la energía de la vida y de la música de México, y la naturalidad con la que conviven con la Catrina el Día de Muertos
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