• Vie. Jul 17th, 2026

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Manuel Carrasco vuelve a lanzar su flecha en La Cartuja y cautiva todos los corazones de los presentes

El concierto comenzaba a las diez de la noche con la aparición del cantante en escena, vestido de rojo y con un arco en la mano, lanzando una flecha que daba comienzo al espectáculo. Y sí, espectáculo, porque el concierto no solo iba acompañado de una música espectacular, sino que también llevaba una puesta en escena apabullante, repleta de fuegos artificiales, pirotecnia y hasta drones. El escenario, además, se alzaba como una enorme pasarela circular atravesada por otra pasarela central, lo que permitía a Manuel recorrer cada rincón y acercarse al público desde todos los ángulos posibles.
El concierto empezaba con la canción que daba nombre a la noche, Corazón y flecha, y continuó con himnos imprescindibles del cantante como Tambores de guerra, Hay que vivir el momento o Me dijeron de pequeño.
«¿Y qué significa ser salvaje desde la raíz? Significa que no te importe lo que digan, mientras tú sepas que tu trabajo y tu corazón van de la mano. Significa defender tus raíces, de donde tú seas, y llevarlo por bandera por el mundo. Por eso defiendo y admiro tanto a los artistas que lo están haciendo. Porque no hay nada más importante que creer en ti y sentirte orgulloso de lo que eres», fueron las primeras palabras que el artista le dedicó a su público.
Luego llegó una sorpresa inesperada a La Cartuja: aparecieron en escena Raule para cantar Coquito, Antoñito Molina para cantar Salitre y Alejandro Astola para cantar Uno x Uno. Después continuó con canciones de sus primeros discos, como fueron Fue, Y ahora, Bailar el viento, Siendo uno mismo o Sígueme.
La atención se desvió entonces hacia el cielo, donde tuvo lugar un espectáculo de drones que dibujaba figuras relacionadas con las eras de cada disco, como un corazón con una flecha o el símbolo de Pueblo salvaje. Seguidamente salió a escena una orquesta para acompañar al onubense en Ya no y No dejes de soñar, donde hubo además una sorpresa muy especial: no solo estuvo acompañado de la orquesta, también apareció la mítica banda Amaral para cantar con él.

Llegó la parte más flamenca de la noche, con varias bailaoras taconeando Polaroid y Pueblo salvaje. Y siguieron llegando sorpresas: un coro gospel apareció para cantar Que nadie. La fiesta ya empezaba a llegar a su fin con canciones como Amor planetario, Tengo el poder o Qué bonito es querer.

Llegó entonces un momento muy íntimo: el cantante cogió su guitarra y cantó Ayer noche, una sevillana dedicada a Sevilla y dos pasodobles de Carnaval, rememorando sus inicios en la música. Pero el momento más emotivo de la noche fue cuando cantó Mujer de las mil batallas, donde, a pesar de la multitud, se sintió como si el cantante nos susurrara a cada uno de los asistentes, creando una atmósfera donde era difícil no emocionarse.
Y el colofón final llegó con la gran sorpresa de la noche: la aparición de David Bisbal para cantar La reina del baile. «Siempre nos hemos admirado desde el más absoluto respeto, sin tonterías, simplemente admiración. Que viva nuestra tierra, desde Huelva, desde Almería, para toda Andalucía», fueron las palabras que el almeriense le dedicó a Manuel.
La recta final del concierto llegó con Yo quiero vivir, Tan solo tú, Hasta por la mañana y, por último, A la sombra de una higuera, donde subieron todos los artistas que habían pasado por el escenario a saltar y cantar junto al artista.
Y así, con todos ellos a su lado, Manuel Carrasco cerraba el círculo: diez años después de llenar por primera vez La Cartuja, volvía a demostrar que su flecha sigue dando en el centro de cada corazón que lo escucha.

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