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Larga vida a la kinkidelia

 

Por todo lo alto, no podía ser de otro modo el cierre de Derby Motoreta´s Burrito Kachimba y no podría ser en otro lugar que en Sevilla, el Cartuja Center Cite fue el encargado en darle cobijo a la kinkidelia, venían de arrollar en la Riviera de Madrid y en Málaga, vienen con un repertorio más que rodado, por toda la escena nacional e incluso al otro lado del charco.

Hilo negro, segundo largo de la banda que los ha posicionado a Dandy Piranha, Machete, Bacca, Papi, Gringo y Soni en todo lo alto en la escena del rock nacional, con un estilo único.

El concierto daba pistoletazo a las 21:30 de la noche, había largas colas sobre esa hora para poder acceder al recinto, un recinto que estaba abarrotado, con ganas y energía suficiente para crear una atmosfera sensacional.

La banda abrió el concierto de manera puntual y como suele ser recurrente ya abrieron con los sones de la introducción habitual, KMBD, que por si alguien tiene algún tipo de duda de que quiere decir, el acertijo es fácil, son las siglas de la banda pero al revés, pero lo importante es que esto arrancaba y con The New Gizz entraron de manera arrolladora, dispararon sin piedad con Porselana teeth y como entraron de tal manera es cierto que desde la mesa ajustaron un poco y ya  con Caño cojo todo estaba presto y dispuesto para lo que se venía, nada más escuchar la batería de Papi anunciando que venía El Valle se escuchó un “Uhh” presagiando lo que venía, todo el Cartuja cantó al unísono eso de “Una vuelta al sol son tus abrazos”, tras finalizar Dandy se dirigió al público, presentando la banda mientras aceleraba su ya típico manillar, da las buenas noches y dice que tenían ganas de volver a su tierra.

Se vinieron los primeros guitarrazos de RGTQ y se me quedó marcadísimo eso de “una luz que cierra en medio de la tempestad, si me das la mano juro que todo va a cambiar” y bueno un poco si que cambió, cambió de Hilo Negro a Las leyes de la frontera, canción cuyo título es la  banda sonora de la película de Daniel Monzón de mismo nombre, con sonidos de años 70 y con ecos del cine quinqui y canción que reconoce Dandy que les ha dado muchas alegrías y terminaría diciendo “Gracias Sevilla, esto es un sueño”.

Volverían a retomar el Hilo Negro, concretamente con La Cueva, última canción del disco a la cual siguió Gitana, Dandy iba creando magia con los sintes de Machete, estando todos arrodillados mientras Dandy va interpretando con ayuda de efectos vocales el primer tramo de canción hasta que rompen con todo lo que lleva esta canción y todos los giros musicales que tiene, personalmente es de las preferidas para mi, será porque me evoca mucho a un rock andaluz más marcado y esa manera de cerrar el tema con ese fraseo flamenco donde deja el fraseo a medias y como el flamenco y la música arabesca van cogidas de la mano, Soni cambió el bajo por una guitarra haciendo melodías totalmente arabescas y Machete daba alguna que otra pincelada con una darbuka, se veía venir, venía Turbocamello las guitarras tenían ese aire oriental, Gringo en vez de guitarra pareciese que tenía por instrumento a un sitar indio, la verdad que muy conseguida como se llevan al directo esta canción que no pierde para nada la esencia de la canción en el álbum.

Se fue la mayoría de la banda y se sentaron en unas sillas típicas flamencas Gringo y Dandy, a hacer una pequeña performance flamenca, sonaba Dandy con un efecto que pareciese que está uno escuchando la radio, sonaba más suave y el público mantuvo un relativo silencio, entonaba Sommium Igni, esto me recuerda muchísimo a Triana, tiene unos pasajes el tema que evocan mucho a eso mismo, canción que consta de dos partes, la primera de su álbum debut y la segunda parte con título igual pero parte 2, se encuentra en Hilo negro, la banda las engarzó de manera excelente, tienen su repertorio muy trillado y se nota muchísimo en las transiciones entre canciones y entre el desarrollo propio del repertorio y del directo.

Después del éxtasis vivido con el subidón de Sommiun en su segunda parte nos fuimos directos con Aliento de Dragón la cual fue poco a poco a compás de las palmas de todo el recinto y Dandy se baja hacia el público y se mete entre la muchedumbre y rompe el tema hasta reventarlo por todo lo alto con todo el poder de la banda.

Empieza Miguelito a dar indicios de que volveremos, de que gracias… pero no, aquí no se va nadie, arrancan a toda tralla con Dámela, van cañonazo tras cañonazo y tras Dámela no se quedarían cortos con 13 monos van desgranando este Hilo negro, hilando de manera extraordinaria aunque con Grecas volveríamos a su primer álbum con ese “La corona pide piedad” mientras suena ese riff galopante e intenso para hacer un falso final con Samrkanda que serviría para despedida, mientras sonaba de manera envolvente por todo el recinto el sinte de Machete (me flipó muchísimo como iba sonando el sinte en este final L-R por todo el recinto de  manera muy muy clara).

Pero volvieron mientras todo el Cartuja palmeaba a compás y que manera de volver, nada más y nada menos que haciendo homenaje a Camarón de la Isla, con su versión de la Nana del caballo grande, impecable el giro que le han dado a la canción y como suena, es realmente monstruoso el despliegue vocal de Dandy y del enfoque de este clásico,  finalizando con los golpes de Papi y esos mismos servirían de introducción a la Piedra de Sharon que ya si que sí nos iba poco a poco encarrilando al final del show para finalizar arribísima con El salto del gitano y con esto daban por finalizado el Hilo negro, se agotó el hilo, ahora es momento de descansar, este año no volverán a los escenarios y lo harán para retomar fuerzas y volverán con nuevo trabajo bajo el brazo, el que será su tercer álbum. 

Conquistaron como era de esperar la ciudad y la incendiaron a base de buenas maneras, guitarrazos, riff, golpes de batería y un arsenal de temazos, el Cartuja Center Cite fue testigo de lo que ocurrió y los que estuvimos ahí, sabemos que este concierto se quedará guardado en la retina de todos los Motoreta´s, larga vida a la kinkidelia.

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