El 17 de diciembre, Sevilla volvió a acoger a Siloé en una noche que quedó marcada en la memoria de los asistentes. Su paso por la ciudad, dentro del Festival Insólito, impulsad por Green Cow Music, fue mucho más que un concierto encuadrado en una programación cuidada y ambiciosa: se convirtió en una auténtica celebración colectiva, en un reencuentro cargado de emoción entre la banda y su público andaluz, y en la confirmación definitiva de que el trío vallisoletano atraviesa uno de los momentos más sólidos y brillantes de toda su trayectoria.
Siloé llegaba a Sevilla en plena gira “Santa Trinidad Tour”, el tour que ha acompañado a su álbum más reciente y ambicioso, Santa Trinidad (2023), un disco que marcó un antes y un después en la evolución del grupo. Con este trabajo, la banda formada por Fito Robles, Xavi Road y Jaco Betanzos dio un paso decidido hacia los grandes escenarios, construyendo canciones pensadas para el directo sin perder la emoción ni la identidad que los ha acompañado desde sus inicios. No en vano, esta gira ha colgado el cartel de sold out en más de 35 fechas por toda España, incluyendo hitos como su doble cita en La Riviera de Madrid.
Pero el idilio de Siloé con el público no se entiende sin mirar atrás. Desde La Verdad (2016), su debut discográfico tras la etapa formativa de Fito Robles en el Berklee College of Music de Boston, la banda ha construido una discografía coherente y en constante crecimiento. Con La Luz (2018) comenzaron a perfilar un sonido más reconocible, que terminaría de explotar con Metrópolis (2020), el disco que los consolidó como una de las bandas más potentes del panorama nacional en directo. La posterior reedición Metrópolis 2.0, con colaboraciones de artistas como Miss Caffeina, Belén Aguilera, Varry Brava o Delaporte, amplió aún más su alcance y visibilidad, hasta el punto de captar la atención internacional cuando Coldplay compartió una de sus canciones en redes sociales.
Ese recorrido, construido con paciencia y evolución constante, desembocó en un concierto en Sevilla que funcionó como un resumen perfecto de su trayectoria. Además, canciones como “Nada que se parezca a ti”, convertida en banda sonora de la promoción turística de Castilla y León, o el reciente himno “Reza por mí”, lanzado en 2024, demostraron que Siloé no solo vive de su pasado, sino que sigue ampliando su repertorio con temas que conectan de inmediato con el público.
Con el Cartuja Center completamente lleno y más de 3.000 personas expectantes, Siloé decidió romper cualquier barrera desde el primer minuto. Lejos del escenario, entre el público, Fito Robles dio el pistoletazo de salida al concierto con “La verdad” y “Sangre”, dos temas interpretados en acústico que marcaban en comienzo de una noche intensa y de conexión absoluta entre la banda y las personas asistentes. Ese arranque, íntimo y a la vez poderoso, fue toda una declaración de intenciones.
Una vez sobre el escenario, la banda desplegó todo su arsenal. El sonido fue contundente y preciso, con un Fito especialmente entregado, acompañado por Xavi Road y Jaco Betanzos en un estado de forma impecable. Canciones como “Sangre en las venas”, “Si me necesitas, llámame” o la celebradísima “Reza por mí” hicieron estallar al recinto, que coreó cada verso con una energía contagiosa. El público sevillano respondió desde el primer momento, creando una atmósfera eléctrica que se mantuvo durante toda la noche.
Uno de los grandes momentos llegó con “Esa estrella” y “Campo grande”, dos temas que elevaron aún más la intensidad emocional del concierto. Las luces, el sonido y la entrega de la banda se alinearon para generar una sensación casi hipnótica, de esas que solo se consiguen cuando todo encaja sobre un escenario.
La sorpresa de la noche llegó con “Súbeme al cielo”, momento en el que Siloé invitó a subir al escenario a Adrián Pino, cómico, actor y cantante andaluz, conocido por su defensa de la identidad cultural de Andalucía. Su participación fue recibida con una ovación cerrada y aportó un punto especial a una canción que, en su versión original, cuenta con la voz de Dani Fernández. El guiño al talento andaluz fue celebrado como uno de los instantes más emotivos del concierto.
El tramo final fue una auténtica fiesta. “Nada que se parezca a ti”, “Levita y ven”, “Que merezca la pena” y “Todos los besos” pusieron al público a saltar, cantar y despedirse con una sonrisa de oreja a oreja. Siloé cerró el show tras más de hora y media de música sin descanso, dejando claro por qué sus directos se han convertido en uno de los más recomendados del panorama nacional.
Como broche final, mientras la banda recibía un merecido homenaje por parte del público, sonó por megafonía “Maldito duende”, el eterno clásico de Héroes del Silencio, acompañando el aplauso largo y sincero de un recinto completamente entregado.
Siloé no solo pasó por Sevilla: la conquistó. Y dejó claro que lo suyo ya no es una promesa, sino una realidad consolidada que sigue creciendo concierto a concierto.