• Dom. Oct 2nd, 2022

Musiqueando

Tu web de música

Jorge Marazu – Escandinavia (2015)

Poradmin

Jul 11, 2015

Hay discos que destacan por su superproducción, por el barroquismo de los arreglos de las decenas de instrumentos que, a veces, empalagan la canción; por su ruptura vanguardista; otros destacan por su éxito comercial… No busquen nada de eso en este disco. “Escandinavia” es la fotografía vital de Jorge Marazu, un conjunto de canciones que desprenden magia y emoción, sin colorantes ni añadidos, algo mucho más difícil de conseguir de lo que parece.

Jorge Marazu, para aquellos que no lo conozcan aún, es un joven cantautor abulense. Tras publicar en 2012 su primer disco “La colección de relojes”, nos trae ahora “Escandinavia”, un proyecto sacado a flote con su inmenso talento e inspiración y con la colaboración de todos aquellos mecenas que apoyaron la campaña de crowdfunding para financiar la grabación. Se trata de un disco de 11 canciones, con Toni Brunet, en guitarra y producción, y con José María Rosillo como ingeniero de sonido, un sonido muy cuidado, rozando la inexistente perfección. Los músicos que han participado son Martín Bruhn, David González, Marina Sorín, Nacho Mastretta, Luis Prado y César Pop (coautor de alguna de las canciones).

Paisaje gélido en la portada. Paradójico para nuestras veraniegas olas de calor. Un bosque, cuyos sonidos abren “Hiroshima”, espectacular carta de presentación. “Este soy yo, preso de un impulso irracional”, ¿hay mejor frase para el comienzo de un disco? “Hiroshima” es el reflejo de una etapa dramática, pero que incluye la redención, la luz al final de un túnel que no se sabe dónde acaba.

La influencia del anterior proyecto de Jorge, “La ruta de los colmaos”, se hace evidente en “Adiós!”, segunda canción, que saliera como adelanto del disco. La guitarra mágica de Toni Brunet nos trae ese rumor coplero, esa esencia a bolero, ese sabor a añejo donde Marazu se desenvuelve como pez en el agua. Canción redonda que bien podría ser un clásico. El siguiente corte, que da título al disco, es “Escandinavia”. Sonido de preguerra europea, de principios del siglo XX. Banjo, una sutil percusión, el siempre elegante clarinete de Nacho Mastretta… la majestuosa voz de Jorge Marazu mira hacia atrás, melancólico, “dejando atrás Escandinavia”, pero prometiendo volver a ver su luna. La cuarta canción hace que no decaiga el elevado nivel lírico y musical de las anteriores. Un blues crudo, “Tocado y hundido”, con reminiscencias al maestro Sabina, presentándonos a una de esas damas – vendaval que clavan los puñales por las espalda.

Haces bien” es una de las canciones más especiales del disco, compuesta a medias con César Pop, quien aporta su sello con unos dulces arreglos de piano. A continuación, “Las mismas cosas”, el corte más urgente del disco, un rock and roll. “El Misterio” nos devuelve a la tónica intimista del álbum, voz sobre guitarra, sin más distracciones que nos puedan alejar de la letra y la melodía, sólo unos violines que llevan la canción a su clímax en el final. “Tu tren” es otra de las canciones con tintes de copla, otro ejemplo de unión de estilos, de Miguel de Molina a Tom Waits, con un texto demoledor, una despedida inevitable. La luminosa y redentora “Media vuelta” nos recuerda que nada se consigue sin intentarlo. La nube “Intergaláctica” nos lleva al final de este viaje, que se cierra con “El Valiente Desesperaux”, canción con retazos de blues, de gospel, con un Hammond galáctico y una sección de vientos soberbia, que culmina la redención, el concepto que el disco nos plantea, ese renacer tras un paisaje desolador de tristeza. “No me enveneno, sólo trataba llamar tu atención”.

Un disco de caídas, sí, pero también de redención. Letras profundas, una voz terriblemente emocionante y una instrumentación perfecta para estas pequeñas historias personales de Jorge Marazu, que hoy ya vuelan en el viento, buscando dejar de ser propiedad de su autor para ser de quien las escuche.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.