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Funeral Nation: Marduk Vs Vader

Poradmin

Oct 31, 2009
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17/10/2009 Sala Q, Sevilla.

Pues resulta que nos presentamos Alberto Ferraris y yo en la Sala Q para presenciar el que hace 23 en la lista de conciertos dados en la gira “Funeral Nation 2009” de los Marduk, acompañados por Vader, Fleshgod Apocalypse y The Ordher.

 

Llegamos bastante temprano pues se suponía que Peter Wiwczarek nos ofrecería una entrevista durante la prueba de sonido, lo cuál no ocurrió en ese momento. Nos emplazaron a los prolegómenos del concierto, así que estuvimos allí desde primera hora de las actuaciones.

 

(Lee la entrevista aquí

 

A las ocho y media la Sala Q permanecía casi vacía aún por la temprana hora, pero comenzaron a sonar los brasileños The Ordher. Sólo pudimos oír el primer par de temas de la media hora de actuación de la que disponían, pues fue entonces cuando Peter nos atendió. Le hicimos una entrevista que igualmente podéis leer en esta misma página y que esperamos os guste.

 

En cuanto al trío brasileiro decir que también venían de presentación, con un segundo disco llamado “Kill The Betrayers”. El estilo era eminentemente Brutal Death Metal, con un sonido bastante clásico y donde creo que lo más destacado resultó la fuerte batería de Cassio Canto.

 

Al finalizar los primeros y tras una pausa de 15 minutos, subieron al escenario Fleshgod Apocalypse. Ahí ya estábamos de vuelta entre el público para disfrutar del concierto. Y digo bien lo de disfrutar porque estos italianos se marcaron un magnífico concierto.

 

La media hora larga que estuvieron en escena la aprovecharon para soltar un recital de Brutal Death muy agresivo y tremendamente rápido. Creo que de bastante mejor factura que sus compañeros previos, en lo poco que pude compararles.

 

Realmente la velocidad fue uno de los puntos destacables de esta banda, que me sorprendió muy gratamente. Los ritmos, tremendamente dinámicos, se alternaban tras abundantes cambios dentro de los temas.

 

Desde un principio, su voz y bajo Paolo Rossi agitó al público que ya se iba agolpando frente al escenario. No dejó de exhortar a la concurrencia durante las breves pausas entre los temas, haciendo perfectamente sus labores de “frontman”. Todos y cada uno de los integrantes pienso que tuvieron igual responsabilidad en cuanto a la buena marcha que tuvo su actuación, aunque fuese Paolo el centro de la mayoría de las miradas.

 

Las guitarras las comparten Tommaso Riccardi y Cristiano Trionfera, sacando riffs supersónicos y tremendamente afilados de ellas. Se marcaron algunos breves solos que se incluían en los temas y que se mantuvieron dentro del estilo tan marcadamente agresivo y vertiginoso. Incluso diría que el sonido contó con cierto regusto a Death Metal sueco.

 

De la batería se ocupaba Francesco Paoli y en verdad que le sacó todo el jugo al doble bombo.

Imagino que los temas que fueron desgranando la gutural voz de Paolo y el resto de la banda son lo que se corresponden con los del “track-list” de su único larga duración: “Oracles”.

 

El disco lo he oído posteriormente, por lo que no asocié los temas a su título según los oí en el momento del concierto, pero seguro que cayeron los cortes  “In Honour of Reason”, “Post-Enlightenment Executor”, “As Tyrants Fall”, “Sophistic Demise”, “Embodied Deception” o “Retrieving My Carcass” ocho temas en total, separados unos de otros durante la actuación por música clásica pregrabada que sonaba por las torres de sonido. Todo un detalle, pues contrastaba en todo punto con la brutalidad de la banda, pero que daba un toque muy original y no sonaba para nada inapropiado.

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Este mismo complemento aparece en su disco a modo de “intro” u “outro”, en varios de los cortes.

Hacia la mitad de la actuación tuvieron a bien el marcarse una versión del “Blinded By Fear” de la (¿resucitada?) banda sueca At The Gates, haciendo más patente su afinidad por ese estilo. La versión fue bastante similar a la original, si bien le dieron una impronta personal al añadirle algo más (aún) de velocidad en cuanto a la ejecución. La voz y el sonido sí encajaron bastante con lo que pudieron sacar en su día los Björler y compañía.
 
Me gustan las versiones que llevan un toque propio de la banda respecto de la original. En este caso no era muy notable, pero en cualquier caso la ejecución de la canción sí que lo fue.

Decir que el sonido fue más o menos bueno. Ninguna maravilla pero, al menos, se distinguían los instrumentos durante la actuación.

 

Luego tuve la oportunidad de coincidir con Francesco Paoli y le pude comentar mi opinión acerca del concierto (obviamente, esta mismo que doy aquí) y me dijo que, en lo que a él se refiere, lo más difícil es adquirir la velocidad del “blast-beat” y luego ya todo viene más rodado. De verdad que será así, pero hasta que llega a ese ritmo… me temo que hay que ensayar mucho.

 

No estamos muy acostumbrados a formaciones italianas que facturen metal extremo y adquieran relevancia internacional (supongo que los italianos pensarán lo mismo de las bandas españolas), así que pienso que se agradecen descubrimientos como los de estos Fleshgod Apocalypse.

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Un descanso de media hora para tomar algo y… Vader. La banda venía de estreno total: nuevo disco “Necrópolis” y nueva formación. Del grupo que nos visitó el año pasado en la gira de su “XXV Anniversary” sólo su líder y fundador Piotr “Peter” Wiwczarek repite. Sus nuevos acompañantes son Vogg (Decapitated, Lux Oculta) a la guitarra, Reyash (Witchmaster, Christ Agony, Profanum, Incantation) al bajo y Pawel “Paul” Jaroszewicz (Soul Snatcher) a la batería. Como se ve, parece que los nuevos músicos disponen de una consolidada experiencia como para rendir a buen nivel en los “nuevos” Vader.

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Creo que así fue. El concierto estuvo a buen nivel, aunque no como el que se marcaron para la gira de “XXV” anteriormente mencionado. La verdad es que en aquel estuvieron más inspirados.

Además, pienso que a todos los espectadores nos sorprendió ingratamente la corta duración: 40 minutos cortos fue el tiempo que tocaron. 20 menos de lo previsto. Nadie aún entiende la razón de un show tan breve en una banda del caché de los polacos.

 

El caso es que subieron a escena a eso de las diez y media, al son de una “intro” que duró lo justo para colocarse en el escenario y saludar al público al grito de “¡¡ESPAÑAAA!!”.

El “setlist” repasó (en lo poco que dio tiempo) aproximadamente toda su carrera, sin repetir temas del mismo disco, a excepción del álbum que vienen presentando “Necropolis”, del cuál cayeron “Devilizer” y “Rise Of The Undead”.

 

Por supuesto se celebraron por parte del público sobre todo las canciones más añejas, los temas más clásicos. La gente de las primeras filas cantó al unísono de Peter la letra de “Sothis”, de su álbum homónimo de aquel lejano 1994, que se oyó la segunda del concierto. O aclamaba una vigorosa “Silent Empire”, con la que arrancaba el “De Profundis” del ‘95.

 

La banda andaba más o menos con buena disposición para dar un buen concierto. Por supuesto, el señor Wiwczarek era el completo centro de atención, con unos Vogg y Reyash en un discreto segundo plano y Paul oculto por la batería. El público no se fijaba mucho en ellos y creo que ellos no hacían mucho por llamar la atención. Bastante estáticos durante la actuación (en particular el guitarrista), tampoco se les puede reprochar mala actitud, pues en cuanto a lo musical dejaron buena muestra de sus habilidades.

 

En realidad tengo que decir que para saber del buen hacer de Vogg a la guitarra tuve que echar mano de un poco de intuición pues las guitarras sonaban bastante bajas. La batería atronadora de Paul y un muy nítido bajo por parte de Reyash tapaban el sonido de ambos guitarristas y, en particular, del recién llegado.

 

Los breves solos que se marcaba Peter sí eran bastante más apreciables que los riffs de las estrofas. En temas como “Wings” se agradecían esas partes para disfrutar de un sonido más claro de guitarra. Además, en esta en particular contó con una enorme batería por parte de Paul.

De la voz no había mucha queja en el sentido que se oía bien. Que se le entendiera la letra… eso ya es otra cosa. Una sala cerrada y la acústica de esta en particular no permitían muchos alardes, y menos si a Death Metal se refiere.

 

Cuando la banda descargó “Carnal” (“Black To The Blind” – 1997) o la propia “Wings”, siguieron siendo muy bien aceptadas por un público que no se cansa de ver a esta banda, que han pasado por Sevilla (y concretamente por esta misma Sala Q) en las tres últimas giras y siempre con muy buena aceptación entre los espectadores.

 

Se formó algún “circle-pit” donde los más agitados se movían a sus anchas, aunque no comparables a los posteriores de la actuación de Marduk.

Lo cierto es que el concierto fue bastante homogéneo en cuanto a intensidad y disposición por parte de la banda y también del público. Realmente todos los temas sonaban enmarcados dentro del Death Metal genuino de Vader y la ejecución de todos ellos quedaba más o menos en la misma línea. Nada extraordinario pero tampoco creo que decepcionara a nadie. Máxime en un concierto, como ya he mencionado antes, tan breve como fue este.
 
Por ello no se pueden desmerecer tampoco el “Out Of The Deep” del “The Beast” de 2004 o el “This Is The War” del EP que sacaron allá por el 2005, sólo porque sean más recientes. La época más gloriosa de la banda se enmarca en los discos del siglo pasado (hasta el “Litany” más o menos) pero en este show sonaron todos los cortes con similar resultado. Simplemente creo que siempre gustan más las cosas antiguas, aunque solo sea por el sabor nostálgico.

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Por cierto, fue precisamente “This Is The War” el que sirvió, contra todo pronóstico para dar carpetazo a la actuación. De hecho, cuando bajaron del entarimado todo el mundo quedó expectante a la espera de los más que previsibles “bises” y, por supuesto entre ellos, una versión.

En la edición especial de “Necrópolis” se recogen los “cover” de “Black Metal” de Venom y otra de “Fight Fire With Fire” de Metallica y esto daba lugar a suposiciones sobre si sería una de estas o bien sería la típica (y no por ello menos buena) versión de “Raining Blood”. Esta era la que más posibilidades de caer tenía, pues en las pruebas de sonido ya habían sonado las primeras notas de su mítico riff mientras probaban guitarras.

 

Sólo cuando se oyó el sonido de CD de “Back In Black” de AC/DC que la sala acostumbra a poner entre actuaciones fue cuando nos dimos cuentas de que ahí se había acabado el espectáculo, haciéndose patente nuestra decepción entonces.

También diré que, probablemente, tanto esta crónica como la sensación de todo los allí reunidos sería algo distinta con el simple hecho de que la actuación hubiese durado tan sólo 3 minutos más y fuesen precisamente para el “Raining Blood”. Hubiese sido fácil, pero no sucedió… La próxima será.

 

Cuarenta minutos de relax y volvemos nuevamente frente al escenario. Nos esperan los cabezas de cartel: Marduk.

 

La primera vez que los suecos se dejan caer por estas tierras es para presentarnos su recién estrenado “Wormwood”, un disco que me temo que no da la talla de lo que cabe esperar de la banda. El show, eso sí, fue otra cosas totalmente distinta.

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Con las luces en penumbra e inmersos en el sonido de una “intro” y el humo vertido sobre el escenario, suben a escena Mortuus, Morgan, Devo y Lars; bandera de la banda al fondo.
Supongo que no se puede esperar de estos “blackers” una aptitud muy cercana con la concurrencia, pero tuvieron pequeños gestos que los espectadores pienso que agradecieron.

 

De todos modos, lo que realmente importaba es que la banda dejara muestras de una música que ha sido capaz de captar a multitud de aficionados a los sonidos más extremos.

 

El comienzo con la vibrante “With Satan And Victorius Weapons” creo que era una declaración por parte de la banda de que pretendían hacer un buen espectáculo. Este tema de su “World Funeral” de 2003 es un fijo de sus conciertos y supongo que la banda lo considera inexcusable. Además, la ejecución fue de gran intensidad, caldeando rápidamente los ánimos de los presentes.

 

On Darkened Wings” vino desde el “Those Of The Unlight” para continuar con la tralla. Un magnífico tema, clásico donde los haya y, por supuesto, también un fijo en sus “set-lists”; y que sonó con el deje de la vieja escuela.

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Mortuus echaba mano de su agresividad tanto en la interpretación de las canciones como para excitar a un, ya de por sí, volcado público. ¡SEVILLAAA! era el grito constante a lo largo de todo es show.

 

Entre un tema y otro se daba una breve pausa para que Mortuus explicara el concepto del corte siguiente, el álbum al que pertenecía o, simple y llanamente, gritar su nombre.

Así ocurrió con la siguiente “Into Utter Madness”. Un tema con partes realmente vertiginosas en lo musical y primera referencia a su novedad “Wormwood”. No creo que el público desmereciera este tema por su desconocimiento. La intensidad se mantuvo lo bastante alta como para que el “mosh-pit” que se daba desde los inicios del concierto, prosiguiera con un buen grupo de gente agitándose.

 

Ya desde los primeros momentos se podía apreciar que los problemas de sonido con las guitarras que se produjeron en el transcurso del recital de Vader, continuaban en los Marduk. Al insigne Morgan “Evil” Steinmeyer Håkansson le costaba sacar sonidos de su guitarra que no se vieran tapados por el bajo de Devo o la batería de Lars Broddeson. Una pena, la verdad, pues las guitarras de este grupo realmente son dignas de ser oídas.

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Al menos la voz de Daniel Rosten – Mortuus sí era audible (que no entendible) sin problemas.

La verdad es que también pudiera ser que el problema dependiese de la ubicación dentro de la sala para poder oír mejor un instrumento que otro. En mi caso, me encontraba encarado al bajo (tanto en Vader como en Marduk, pues la disposición de los integrantes fue similar) y me resultó complicado poder escuchar las guitarras mientras que los bajos en ambos casos eran totalmente nítidos, pudiendo oír perfectamente la línea que desarrollaban.

 

En cualquier caso, la brutalidad quedaba totalmente intacta en todos y cada uno de los temas. Se puede comentar el tema de los problemas que hubieron con el sonido, pero esto no evitó el hecho de que los abanderados del Black Metal sueco descargaran un muy buen concierto.

 

A continuación sonó “Blooddawn” como primer extracto de aquel aclamado “Panzer Division Marduk” que cayó como un auténtico proyectil en el mundo del metal allá por el 99, continuando una inmaculada trayectoria de la banda. Realmente brutal y demoledor este tema de tremenda velocidad y carga de “malignidad”. Así lo supieron ejecutar en un directo que se iba haciendo cada vez más grande entre los escuchantes.

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Entonces sobrevino uno de los momentos más intensos del show, pese a lo previsible que resultara la inclusión del siguiente tema: “Still Fucking Dead”. Un auténtico himno desde los albores de la banda y que se vio precedido por un redoble de tambores que anticipaba la enorme descarga sonora. Mencionar en particular la fuerza con la que sonó el bajo en este corte y la carga de odio por parte de Mortuus, al estilo de lo que se podía oír en el álbum.

 

“Brutísimo” era el calificativo que se me ocurría tras la escucha de los primeros 5 temas y de la visión de los “circle-pit” que se movía al son de la música.

Por supuesto, el “corpsepaint” de los cuatro ayudaba bastante a mantener el ambiente de extrema dureza que acompañaba a la interpretación, así como los continuos cometarios de Mortuus entre tema y tema.

 

La siguiente en sonar creo que fue “Those Of The Unlight”, con una batería espléndida a base de compases muy marcados. Y seguida de una gran “Materialized In Stone” que resultó el único recuerdo al “Opus Nocturne”, donde de nuevo Lars Broddeson fue desarrollando ritmos muy marciales, incluso desde antes del comienzo del tema.

 

No se podía perder la perspectiva de que esta es una gira de presentación, por lo que había que dejar paso a las nuevas canciones, como “Phosphorous Redeemer”. Ya digo que el disco nuevo no me convence demasiado, pero eso no quita que haya algunos cortes que sean perfectamente incluibles en un “set-list”. Caso de los antes mencionados y de un “To Redirect Perdition” que sonaría hacia el final del show, con muy buena aceptación. La verdad es que, a parte de estos tres, tampoco hay mucho más donde rascar.

 

Tocaba el turno para “Azrael”. No parece que “La Grande Danse Macabre” sea muy del gusto de la banda para sus actuaciones, pero este tema resultó con mucha crudeza en vivo, con la banda desplegando su buen hacer.

 

Quería mencionar de nuevo la buena labor de Lars a la batería. Siendo la última incorporación al grupo (desde el “Rom 5:12” solamente) creo que defiende con plena solvencia las interpretaciones. Incluso diría que anduviese algo sobrado en algunos temas antiguos, con una línea de batería menos compleja. “Heaven Shall Burn…” también se dejó caer a través de una “Beyond The Grace Of God” expeditiva, desquiciante y diabólica.

 

Tengo que decir que la interpretación de las distintas canciones a lo largo de todo el show se podría comentar de forma similar a la de Vader en el sentido de que fue bastante homogénea en cuanto a intensidad, fuerza y predisposición por parte de la banda y el público de que fuese un buen espectáculo.

 

Con el atronador “Baptism By Fire” volvieron al “Panzer Division Marduk”. El público seguía respondiendo favorablemente a la elección de temas, intensificando el “mosh-pit” hasta el “stage surfing”, lo que quedaba muy espectacular y pienso que agradó a los músicos. “To Redirect Perdition” fue seguida de “Steel Inferno”, sobrepasando la hora de actuación (tiempo previsto para la banda). Estaba resultando un gran evento y nadie deseaba que finalizase, aunque nos los temiésemos (más aún con el precedente de Vader).

Pero no, resulta que se marcaron una última y magistral “Wolves”. Gran colofón para un estupendo show, que acabó con los cuatro componentes bajando las escalerillas laterales del escenario y dejando sus instrumentos sin a penas despedirse y pasando al “backstage”. O, al menos, eso pensábamos. Porque tras dos minutos de silencio en la sala, los suecos ascienden de nuevo al entarimado para destrozar los oídos de los congregados a base de un cañonazo de Black Metal brutal: “Panzer Division Marduk”. Sencillamente extraordinario. Un solo tema de “bis”, pero que resultó tan atronador y efectivo que fue suficiente para dejar complacido a todo el que se quedó a la espera.

 

En total, hora y cuarto de auténtico Black Metal made by Marduk que dejó muy buenas sensaciones creo que en prácticamente todo el mundo. El sonido de la sala no fue el ideal, como suele ocurrir, pero se vio compensado por otras circunstancias para que el resultado fuese positivo para la mayoría. Creo que Marduk es una banda para tocar en salas más que en grandes recintos abiertos. Su estilo se ve beneficiado en sitios más pequeños y cerrados, donde se puede crear un ambiente mucho más propicio para los sonidos extremos, crudos y “malévolos”. Pienso que así mismo lo ven ellos, haciendo una mayor entrega en este tipo de eventos más exclusivos.

 

Así ocurrió con esta actuación en la Sala Q y esperamos que así se repita en próximos eventos, si es que deciden volver.

 

Haciendo una valoración rápida, podemos decir que la cara es para la gran actuación de Marduk y Fleshgod Apocalypse y la cruz es para los Vader y, en particular, la imprevista brevedad de su concierto.

 

En unas semanas visitan Sevilla “Arch Enemy”, “Nile”, “Krisiun”, “Grave”… a los cuáles esperamos expectantes. Seguiremos informando.

 

Por cierto, más de media hora después de finalizar el evento, se pudo ver a los miembros de Marduk en una hamburguesería próxima a la sala, ya sin maquillar (por supuesto) y comiendo con avidez… Porque uno podrá ser una leyenda del Black Metal, pero cuando hay hambre, lo hay.


 

 Fotografias: Alberto Ferraris Ravé

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