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Fanfarlo: virtuosismo sin alma

Poradmin

Feb 20, 2014

Abrieron la noche Lilies on Mars con un sonido entre el dreampop y la experimentación, de Broadcast a Au Revoir Simone, pero lejos de ambos referentes en cuanto a canciones y que funcionan bastante mejor en disco (el disfrutable Dot to Dot) que en directo. Tan solo se animó algo cuando miembros de Fanfarlo hicieron sonar batería y teclados para dar más cuerpo a la última de las canciones del dúo femenino.

 

Con un gran despliegue de instrumentos sobre el escenario: cuatro guitarras, bajo, teclados, violín, serrucho musical (sí, sí, serrucho, protagonista en “The beginning and the end”), trompeta, saxo, sintes, aparecían los componentes de Fanfarlo, atacando los primeros compases de “Ghosts” una de las varias canciones que rescataron de su primer disco Reservoir, que fueron alternando con la presentación de los temas de su nuevo disco como “Life in the sky”, con la trompeta adueñándose de la sala, “A distance” o “Landlocked”. Pero ni clásicos de la banda como “Deconstruction” (tan Arcade Fire) o “Luna” conseguían la perfecta comunión entre el grupo y el público, fans aparte, que se mostró algo frío durante toda la actuación (Simon Balthazar tuvo que pedir aplausos un par de veces) con mención especial a la chica pelirroja detrás de mí que no dejó de hablar voz en grito durante todo el concierto, ¡para eso quédate en tu casa!

 

Tras una vuelta a viejos temas como “Bones” (de Rooms filled with light, 2012) y “Harold T. Wilkins“entonaron  la tranquila “Let’s Go Extinct” para abandonar por un momento el escenario de Malandar. Pero todos sabíamos que volverían (ays estos bises programados) con una traca final: la épica “The walls are coming”, quizás la mejor canción de su mejor álbum (Reservoir, 2009) con la que despedían un concierto impecable técnicamente, con dúos de saxo y trompeta, las melodías del violín de Cathy Lucas, cambios de instrumento perfectamente sincronizados, pero que no acabó de encontrar una conexión ideal con el público (de una media de edad mucho mayor a la habitual en este tipo de conciertos) de la sala.

 

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