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Elegancia y rock en las manos expertas de Ariel Rot

Poradmin

Dic 20, 2015

En el año 2011, tras haber publicado meses antes su disco Solo Rot, el músico de rock argentino, Ariel Rot, tras más de 30 años de profesión, se sumergía en un nuevo proyecto, un nuevo formato de gira, innovador entonces para el rock español. Salir de gira solo. Hacer rock and roll encima de un escenario sin bajo, sin batería, sin una sección de percusión… el rockero solo frente a su público. Sin caer en un espectáculo vacío, ni siquiera en limitarse a un acústico. Un show de rock de guitarras eléctricas, guitarras acústicas y piano, con ritmo y emoción, con riffs y distorsión, que ha triunfado durante estos últimos cuatro años, recorriendo España en muchas ocasiones, Argentina en otras tantas, y con visitas a México y Colombia. Han pasado muchas más cosas durante este tiempo de la carrera de Rot… la publicación de La Huesuda en 2013, la gira con Leiva y Loquillo Uno de los Nuestros y los conciertos con la banda que iban saliendo.

Este pasado martes 15 de diciembre, Ariel Rot cerraba en Sevilla, en la Fundación Cajasol, su gira 2015 Solo Rot. Era la tercera visita este año del ex Tequila a la capital hispalense, lo que no redujo la expectación, como se demostró en el menudo y elegante teatro de la calle Chicarreros, con su aforo casi completo. Tras unos minutos de cortesía, Ariel Rot salía al escenario, completamente de negro, y agarraba su Gibson, para abrir el concierto con Debajo del Puente, originaria del disco con el mismo nombre, grabado en los 80 bajo una producción muy influenciada por la época y ahora versionada en su último disco la Huesuda como un rock and roll importante dentro de su repertorio. Lo Siento Frank, con su espectacular solo, su swing, y sus referencias al recientemente recordado por su 100 aniversario Sinatra, la canción de la crítica a las radiofórmulas comerciales y del gusto por la buena música era la siguiente en sonar.

La electrificada Felicidad, con una deconstrucción cada vez más blues rock, Baile de Ilusiones, más lenta, en forma de blues de jazz, Sin Saber Qué Decir, compuesta por Ariel y que escuchamos por primera vez hace ya casi 30 años en la voz de Andrés Calamaro en su disco Por Mirarte (1988), Una Casa con Tres Balcones, Pólvora Mojada, las emocionantes Para Escribir Otro Final y Cenizas en el Aire, apuestas al Dos de Corazones, Manos Expertas… historias de grupis tatuadas como piratas en los garitos de Madrid, con una de “mis canciones favoritas. De mi repertorio propio”, aseguraba Ariel, Geishas en Madrid.

Historias de bares. La de la mexicana Viridiana, canción que hizo para Sabina, que en un bar de Madrid le entregó la letra para que le pusiera música, y el argentino, tras toda la noche trabajando en ella, le presentó al día siguiente. “Cuando la escuchó me dijo: qué canción, Ariel. Nos vamos a forrar. Tuvo razón en la mitad. Él se forró.” La del Bar Soledad, en la que Ariel hizo callar a todo el teatro haciendo llorar a su guitarra acústica, la misma que hizo temblar en Muñeca Rota, introduciendo en el increíble solo frases musicales de el Manisero, en un silencio total de admiración que rompió en un aplauso atronador.

Reflexiones y confesiones entre canciones por parte de un ingenioso y distendido orador sobre el escenario… el paso del tiempo, la felicidad, bares, grupis… incluso hubo tiempo para comentarios sobre la Navidad y las elecciones del 20D… “Por Navidades he pedido que me traigan un presidente decente…pero no creo que me lo traigan”. Ariel Rot hace fácil lo difícil, hace que la música baile sobre la oscuridad del teatro de la Fundación Cajasol, con un sonido espectacular durante todo el concierto.

El amago de I Will Survive, el homenaje a Pappo con Desconfío, pequeños lujos que el argentino se brinda en el escenario. Como el homenaje al repertorio de Tequila con Salta, desde el piano.

Para el final, bises de repertorio Rodríguez, sabor argentino, tango y milonga. Versión del mítico Mucho Mejor en clave de tango, donde la letra de la canción se torna en una historia más humorística. Para despedir, leyendas de orillas iluminadas por la luna llena, de puertos y apariencias fantasmagóricas… gentes del mar con un trágico final, la Milonga del Marinero y el Capitán.

Una exquisita clase magistral de estilo, de savoir faire, buenas y más buenas canciones, buenas letras y magia en la guitarra… en las manos de Ariel Rot cobra vida el rock de un tipo elegante, de un músico maduro y coherente, genio y maestro, emocionante y sarcástico, inspiradísimo. Si está claro que, a pesar de contar con una trayectoria artística intachable (con oro y fango en lo que a lo que algunos catalogan como éxito, no obstante) y de un gran reconocimiento como guitarrista, está igual de claro que todavía no se valora en su justa medida todo lo que merece uno de los mejores músicos en español, que actualmente, se encuentra en estado de gracia sublime y es capaz de ofrecer un sobresaliente espectáculo musical… ¡sólo!

Su trayectoria es espléndida. Su momento de forma, su inspiración, sublime. En 2016 grabará un nuevo disco, que seguro, como los anteriores, seguirán siendo lo mejor del rock español. Las manos expertas de Ariel Rot tienen la llave maestra.

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