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DEEP PURPLE EN LOS JARDINES DE VIVEROS DE VALENCIA

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18/07/2010 Valencia 

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Deep Purple siguen rodando por el mundo, paseando sus cuerpos de sesenta y tantos por escenarios de los cinco continentes. Y eso es de agradecer cuando dentro de algún tiempo (o ahora mismo) le podamos contar a nuestro colegas: “Eh, tío, he visto a los jodidos Deep Purple en concierto; los del “Made In Japan”” (uno de los discos con más solera de la Historia del Rock).

 

 

Así nos plantamos en los Jardines de Viveros de Valencia para presenciar el espectáculo de estas leyendas vivientes.

En un lugar francamente bonito para ver un concierto, si bien es cierto que no cuenta con un aforo excesivo, aunque sí suficiente para conciertos como el que hoy nos ocupa u otros que se desarrollaron dentro del marco de la Feria de Julio de Valencia. Así pues, nos alegramos que dentro de las actividades culturales, la ciudad del Turia también destine parte del presupuesto de su Fira de Juliol a la buena música.

El evento también contó con teloneros, aunque me temo que no pude estar demasiado atento a la actuación de la banda local que amenizó los prolegómenos. Lo que sí recuerdo es que Southill hicieron un buen repaso a temas clásicos de muchas de las más grandes bandas del Rock. En particular destacaría un magnífico arranque a base de una “War Pigs” muy bien defendida, sobre todo en la batería.

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El caso es que cuando llegó el tiempo de los ingleses, ya nos encontrábamos con un público expectante y ávido de la banda. Imagino que muchos nos sentíamos orgullosos de encontrarnos en una de las sólo dos fechas que los de  Hertfordshire colocaron en nuestro país dentro de su gira actual.

El comienzo del show a base de “Highway Star” preconizó lo que sería una noche llena de temas eternos con una banda que ya funcionaba cuando muchos no habíamos nacido aún.

Y ahí estaba Ian Gillan al micrófono. Con una gran actitud hacia todos los que estábamos pendientes de su show. Quizás un tanto tranquilo en sus movimiento, sin hacer demasiados alardes físicos, pero que a la voz no había nada que achacarle después de 40 años en el candelero. Una voz bastante limpia y que contó con las bondades de un buen sonido y la acústica de un lugar abierto. Se agradece el poder oír los temas y distinguir todos sus matices.

La “curiosidad” de “Things I Never Said” (tema de la edición japonesa de “Rapture Of The Deep”) continuó con el recital y “Strange Kind Of Woman” nos devolvió al pasado más pretérito de la banda.

Por supuesto, también contábamos con la presencia de Steve Morse. El corazón de la banda cuando de deleitar con su guitarra se refiere. Riffs míticos y solos inolvidables brotaban desde sus seis cuerdas. Cortes como el “Maybe I’m a Leo” del superventas “Machine Head” o el más actual “Rapture Of The Deep” (disco este último muy recordado en esta noche). Todos ellos con un similar resultado en las manos de Mr. Morse.

 

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¿Y qué decir de Roger Glover? Con su pinta de abuelete detrás del imponente bajo y con la cabeza cubierta por un pañuelo al estilo pirata. Daba gusto ver a este buen señor que a sus casi 65 años puede marcarse unos conciertos tan generosos como del que nos ocupamos. Su entrega al público y a su música era toda una gozada. Encantaba ver cómo se manejaba a las cuatro cuerdas cuando sonaron el “Fireball” del disco homónimo o la instrumental “Contact Lost” que escribiera Steve Morse para el disco “Bananas” de 2.003. Esta se vio continuada por otra “rareza” de la banda, como fue “The Well Dressed Guitar” que también sonó muy bien, pero que hacía que la concurrencia tuviese más hambre de éxitos setenteros u ochentenos.

“Knocking At Your Back Door” y “Lazy” llegaron para remediarlo.

Don Airey se encontraba detrás del teclado, o mejor dicho, del Hammond. Este auténtico trotamundos de bandas de Rock parece que se encuentra como pez en el agua destilando los acordes que en su día también tocara Jon Lord dentro de la banda. Y vaya, que no lo hace nada mal. Desde luego, el sonido de este teclado tan característico es una de las señas de identidad de Deep Purple y quien se ocupe de este instrumento debe ser digno de ello. En este día pudimos escuchar de manos de Airey magníficas melodías que no dejaban que olvidásemos ante quienes nos encontrábamos. Más aún cuando tuvo la oportunidad de sacarle todo el jugo a las teclas en un solo (que incluyó algún guiño de esencia española) que sonó tras “No One Came”.

A partir de ahí, la recta final del show con un apoteósico ramillete de temazos inolvidables que han hecho de este grupo la leyenda viva que vienen siendo desde hace décadas. Así se podía adivinar también por la concurrencia. Por un público que abarcaba un amplio abanico de edades y todos disfrutando a una.

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Creo que hablando de canciones como “Perfect Strangers” sobran los comentarios. Sólo cabe esperar que la banda dé buena cuenta de su categoría a la hora de interpretarla. Desde luego que no fallaron y fue uno de los grandes momentos de la velada. Vale, que la voz de Gillan no es lo que fue; pero también es cierto que el que tuvo, retuvo y en esta noche sólo cabía disfrutar de ella.

No nos podemos olvidar del insigne Ian Paice. Manteniendo los ritmos de tantos y tan buenos cortes, con la categoría que da la experiencia. En cuanto a bateristas, los hay más rápidos y más técnicos, pero también es cierto que hay que hacerlo bien para ser el percusionista de Deep Purple. Ahí estaba Paice para marcar los compases de “Space Truckin’” o del himno de la banda “Smoke On The Water”, que dio fin al listado regular, antes de los bises. ¿Qué cabía esperar de uno de los estribillos más tarareados de la historia de la música? Pues precisamente que todos los allí reunidos corearan su letra. 6.000 almas cantando al unísono siempre es un momento grande.

Así se pasó la hora y media de concierto de la banda, justo antes de marcharse por los laterales del escenario y justo antes de que volvieran a reaparecer por donde mismo. Entonces sonó el cover de Billy Joe Royal: “Hush”. Que si hablamos de hacer coros… Sólo hay que asistir a un concierto de Deep Purple para ver el ambiente que se crea cuando suena el riff de esta “Hush”. Posiblemente, como ya les quedaba poco para terminar su setlist y, de hecho, marcharse de nuestro país, me pareció que se entregaron especialmente para este fin de fiesta.

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Fin de fiesta que se colmó con el single “Black Night” y una estupenda atmósfera musical que permitió salir de los Jardines de Viveros de Valencia con la sensación de haber estado ante una gran banda.

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