La noche del 7 de junio de 2026 volvió a demostrar por qué el Icónica Santalucía Sevilla Fest se ha consolidado como uno de los grandes festivales de referencia en Europa. En su sexta edición, y dentro de su programación en la Plaza de España de Sevilla, el cuarto gran concierto del ciclo tuvo como protagonista a Viva Suecia, en un contexto ya de enorme impacto: tras los dos sold out consecutivos de Aitana, y la potente noche electrónica encabezada por Marco Carola, junto a Paco Osuna y Fleur Shore, el festival seguía encadenando citas de alto nivel. Y aún quedaban por llegar nombres como Lenny Kravitz, Maroon 5, Raphael o Robbie Williams, entre otros.
En ese escenario privilegiado, considerado por muchos como uno de los más bellos del mundo, con una temperatura suave y un ambiente vibrante, cerca de 9.000 personas llenaron la Plaza de España para vivir un concierto que fue mucho más que música: fue una experiencia colectiva.
Desde mucho antes del inicio a las 22:00 horas, el público ya ocupaba el recinto con una mezcla de expectación y entrega absoluta. Destacaban numerosas camisetas amarillas, ya convertidas en símbolo del universo de Viva Suecia, en una audiencia diversa pero unida por una misma energía.
El arranque fue directo y poderoso con “Dolor y gloria”, seguido de “La orilla” y “A dónde ir”, tres temas que marcaron desde el primer minuto el carácter del concierto: intensidad, emoción y una ejecución impecable.
A lo largo de la noche, el grupo desplegó un directo sólido y perfectamente estructurado, acompañado por una banda sublime y una orquesta de primer nivel que elevó el espectáculo a una dimensión casi cinematográfica. El sonido fue impecable, cristalino, perfectamente adaptado a un espacio tan monumental como la Plaza de España.
El público, absolutamente entregado, convirtió cada canción en un coro masivo. Personas apasionadas, cantando, saltando y viviendo el concierto con una intensidad constante, reforzando la sensación de estar ante una de esas noches que trascienden el formato de festival.
El repertorio avanzó con momentos especialmente celebrados como “Deja encendida una luz”, tema que, al igual que “Dolor y gloria”, forma parte de su último disco “En tiempos de paz”, un título que resulta especialmente irónico en el contexto actual, y que marcó una de las etapas más recientes y ambiciosas de la banda. También destacaron “La voz del Presidente” y “Algunos tenemos fe”, en una fase del concierto donde la conexión emocional con el público fue total.
El punto de inflexión llegó con “Justo cuando el mundo apriete”, que dio paso a un tramo final de máxima intensidad, con interpretaciones especialmente potentes de “Sangre”, “El rey desnudo” y “No hemos aprendido nada”, que encendieron definitivamente a la Plaza de España.
Uno de los momentos más simbólicos de la noche lo protagonizó Jess Fabric, bajista andaluz del grupo, quien sacó una bandera de Andalucía y lanzó un mensaje de unión cultural y emocional. En ese instante se evocaron referentes como Lole y Manuel, el grupo Triana, Silvio, Federico García Lorca y otros símbolos de la identidad andaluza, dando paso a la interpretación del himno de Andalucía, coreado por miles de personas.
El grupo —formado por Rafa Val (voz y guitarra), Alberto Cantúa (guitarra), Jess Fabric (bajo eléctrico) y Fernando Campillo (batería)— estuvo acompañado por una formación ampliada y una orquesta que reforzó la ambición sonora del espectáculo. La organización del show fue sobresaliente, cuidada al detalle y ejecutada con precisión.
Especialmente emotivo fue el murciano Rafa Val, que en varios momentos agradeció al público la acogida en Sevilla, subrayando la emoción de actuar en lo que considera uno de los lugares más bellos de España. Recordó además su visita a la Plaza de España cuando tenía 16 años, como un turista más, lo que añadió una carga emocional evidente a su regreso ya como una de las grandes voces del panorama nacional.
El tramo final fue una auténtica celebración colectiva con “El bien”, “Lo que te mereces”, “Amar el conflicto (todo lo que importa)” y “Mala prensa”, mientras el público convertía el cierre en una fiesta compartida, saltando y cantando en comunión total con la banda. El concierto llegó a su fin a las 00:00 horas, tras dos horas ininterrumpidas de espectáculo, en una despedida tan intensa como celebrada por una Plaza de España completamente rendida.

El Icónica Santalucía Sevilla Fest, organizado por la promotora sevillana Green Cow Music, capitaneada por su fundador y director ejecutivo Javier Esteban, reafirma así su posición como uno de los festivales más importantes del panorama internacional. Su eclecticismo de cartel, la calidad del sonido, el ambiente, la organización y un enclave único como la Plaza de España lo sitúan, para muchos, en la cima de los festivales actuales.
La actuación de Viva Suecia no hizo más que reforzar esa percepción: una banda en estado de gracia, con un setlist potente que no olvidó ninguno de sus grandes himnos, dentro de un festival en plena madurez, en una noche que ya forma parte de la historia de la música en Sevilla.