The Lumineers inauguraron las Noches del Botánico.

Escrito por Javier Aguayo
Categoría: Crónicas de conciertos Creado: Jueves, 30 Junio 2016 13:35
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The Lumineers ha dado el pistoletazo de salida a la temporada veraniega de conciertos de Las Noches del Botánico. Por su escenario van a pasar bandas como Wilco, Patti Smith, Pink Martini o Melody Gardot.

Ya antes de comenzar con su espectáculo, Lumineers puede colgarse la medalla de “entradas agotadas”, o lo que es lo mismo, más de 3.000 almas pendientes del escenario que será suyo por una noche.

El ambiente antes de comenzar es de una calma (quizá) excesiva, con el público asistente repartido por el recinto, muchos haciendo cola para comprar su perrito caliente y nachos en uno de los varios foodtrucks instalados allí, al más puro estilo norteamericano. Público predominantemente universitario, mucho estudiante internacional de EEUU y menos barbas hipsters de las que uno hubiera imaginado.

Aproximadamente a las 22:19h de este pasado lunes, Neyla, Wesley, Jeremiah y el resto de la banda saltan al escenario arropados por los entusiastas aplausos de los presentes. Suenan los primeros acordes de Sleep on the Floor, primer corte de su nuevo álbum ‘Ophelia’. Acertadísima elección para marcar el mood del resto del concierto. La gente tiene ganas de disfrutarlos, celebrar que el lunes ha terminado, que son jóvenes, y que el verano no ha hecho más que comenzar.

Wesley echa mano de su pandereta para marcar el ritmo de Ophelia, canción que da nombre al nuevo disco. La gente corea el estribillo que da gusto. Y ya está, tienen metido al público en el bolsillo.

Le sigue Flowers in your Hair, canción sencilla pero auténtica, corta pero intensa, la más folk de todas, y aquí ya el baile se empieza a intensificar.

Y qué mejor manera de aprovechar ese estado que se ha creado que tocando Hey Ho, buque insignia de la banda, y con la cual ya terminan de meterse en el bolsillo al público para el resto de la noche. Durante la introducción de la canción el cantante pide al público que guarde sus móviles para poder disfrutar plenamente de la experiencia sonora y visual. La mayoría hace caso, pero poco tardan en aparecer de nuevo cientos de irritantes pantallitas de luz blanca. No obstante, la gente disfruta cantando junto con Wesley las letras de este su primer hit, haciendo gala los asistentes de un gran dominio del inglés.

La banda ha arriesgado metiendo su tema estrella tan pronto, pero la jugada les sale bien, ya que el público está en modo fiesta desde entonces, y desinhibido se entrega al resto del repertorio. Reina el buen rollo entre los músicos y los asistentes.

La combinación de guitarras, batería, chelo, piano y voz femenina, junto con el carisma de los integrantes, hacen de este evento una auténtica fiesta de folk-rock-rural-norteamericano en el corazón de la Península Ibérica. La conexión y cercanía de los de Denver con el público toca su punto álgido cuando Wesley Schultz y Jeremiah Fraites deciden bajar del escenario para cruzar el tendido entre la gente para llegar a un mini-escenario situado junto a la grada. Desde allí interpretan Where The Skies Are Blue y el tema de Bob Dylan Subterranean Homesick Blues, durante el cual el amigo Wesley se paseó por la grada, convirtiendo a todo aquel con el que se cruzaba en fan suyo incondicional de por vida. La conexión entre músico y público es total.

Durante el resto de la noche el público disfruta de los acordes melancólicos del chelo de Neyla Pekarek en Charlie Boy, ve cómo Wesley cuelga como si nada su sombrero en el extremo del mástil de su guitarra mientras canta Classy Girls, o cómo aporrea el piano con un estilo único en Submarines. Toda la banda se aproxima al proscenio para deleitar con Big Parade, y el público responde con sus mejores bailes, mientras cae un confeti de color blanco para hacer de este momento el más mágico de la noche.

Emotividad pura cuando entonan Long Way From Home, canción dedicada a la memoria del padre de Wesley.

Tras casi 120 minutos de música casi ininterrumpida, y cuando ya se daba por terminado el concierto, deciden cerrar el repertorio con una versión del This Must Be the Place de Talking Heads. Un regalo perfecto para despedirse de Madrid.

The Lumineers no defrauda, sino todo lo contrario, entretiene, mueve, motiva, y vaticina un verano lleno de música estupenda en Las Noches del Botánico.

Enlace a la playlist del concierto

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