The Trackers en Sala Akasha: Alegría de vivir

Escrito por Antonio M. Arispón
Categoría: Crónicas de conciertos Creado: Miércoles, 16 Marzo 2016 23:15
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Ir a una buena sala, encontrarte un buen concierto y disfrutarlo tanto que piensas: esto hay que contarlo, la gente debe conocer esto. Así fue con The Trackers, la pasada tarde-noche de sábado, en la Sala Akasha de Marchena.

The Trackers nace en 2012. Se trata de un grupo de Alcalá de Guadaíra formado por Jimmy González en batería, Daniel Marcos en la guitarra, Adrián Suárez al contrabajo, Neil Doyle al Flugelbone y Lolo Conde a la voz. En 2014 publicaron su primer trabajo, un EP autoproducido, Ya vamos viendo, grabado en los Estudios Gandul, con la propia colaboración de Álvaro Gandul.

Un buen zumo donde se licuan swing, bossa nova, pop, bolero… capaces de sonar con un estilo propio, difícil de comparar, que a ratos puede recordar a Waits, a los bosseros brasileños, al swing de los años 30…pero The Trackers no tolera más purismo que el de apostar por dotar a las canciones con un sello personal y con permitirse el lujo de tener un buen repertorio propio. Una apuesta innovadora, fresca, arriesgada (y no obstante, acertada y que se agradece) por el hecho que supone en los tiempos actuales remar a contra corriente para hacerse un nombre en el mundo musical con canciones propias por bandera; y lo mejor: divertida.

La Sala Akasha (Marchena, Sevilla) es, por su sonido espectacular, por el arte que desprenden sus paredes repletas de mitos del rock (fotos, pinturas, carteles, instrumentos…), una de las mejores salas de concierto de la provincia de Sevilla, sin exageración alguna. Una sala, que reitero, por sus paredes, su barra, su escenario…alucina a cualquier músico y espectador, un hábitat de culto al rock y a la buena música en general. Una sala por encima de su público, con un dueño comprometido que cada fin de semana, con las dificultades que supone, es capaz de traer música variada y de calidad a su local, con músicos siempre de gran nivel.

Con un buen escenario y unos buenos actores, nada podía salir mal para que la función fuera un éxito. Y así fue. Con Bowie, con Ray Charles, con Santana, con los Beatles y muchos astros más vigilando desde las paredes, The Trackers tocó con alegría y convenció.

Un éxito. Porque el éxito, en muchas ocasiones, no debe medirse por la cantidad de convencidos, sino por la calidad de las convicciones. Y pasadas las siete de la tarde, cuando The Trackers, en formato trío, con Neil Doyle, Daniel Marcos y Lolo Conde, subían al escenario, el público presente era más bien escaso…poco público al que convencer. Es cierto que con el transcurso del show entró más gente, pero en todo momento, por desgracia, insuficiente proporcionalmente al nivel del concierto que allí se ofrecía. Una pena que más marcheneros, sevillanos, habitantes de la Campiña, y demás habitantes del planeta que por circunstancias geográficas tuvieran la oportunidad de asistir al concierto, no se acercaran a disfrutar un rato y apostar por la cultura de la tierra.

Pero mejor… pasemos a otro tema, no quiero hablar de eso.

The Trackers desmigó su cancionero callejero, adaptado especialmente para la ocasión y el formato trío, y brindó varias versiones de Jorge Drexler, Caetano Veloso y Zenet. Un repertorio bien escogido, que hace mantener la atención en todo momento, el agradable tándem guitarra y flungelbone (una combinación que sonó mágica) y todo ello, con la impecable voz de Lolo Conde al frente, completaron una agradable velada. Un concierto fresco y alegre, que sin dudas, dejó buen sabor de boca en la Sala Akasha.

Un éxito. Porque cuando pasadas las diez de la noche, cuando The Trackers, en formato trío, con Neil Doyle, Daniel Marcos y Lolo Conde, bajaban entre aplausos del escenario, todos los allí presentes éramos un poco más felices.

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