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Como si fuera a morir mañana: Leiva despliega todos sus superpoderes en Cádiz.

PorJosé Segura

Jul 19, 2026

Leiva volvió a demostrar en Cádiz por qué atraviesa uno de los momentos más brillantes de su carrera. El madrileño convirtió este viernes el Cádiz Music Stadium en una inmensa celebración del rock ante cerca de 20.000 personas, que disfrutaron de más de dos horas de un concierto enorme, intenso y cargado de emociones dentro del Tour Gigante: Fin de Gira, la gira con la que está despidiendo Gigante, su sexto trabajo de estudio en solitario. Un disco que confirma una trayectoria que comenzó hace más de dos décadas junto a Pereza y que, lejos de vivir de la nostalgia, sigue agrandando su legado con un repertorio propio ya convertido en imprescindible.

La noche comenzó incluso antes de que sonara la primera guitarra. Sobre las pantallas apareció un enorme reloj marcando la cuenta atrás para el inicio del espectáculo mientras el público acompañaba cada segundo con una mezcla de nervios e ilusión. Cuando el cronómetro llegó a cero y el reloj marcaba las 22:34 horas, el estadio estalló. Leiva apareció sobre el escenario con un arranque demoledor enlazando «Bajo presión», «La lluvia en los zapatos», «Gigante», «Lobos», «Terriblemente cruel» y «Superpoderes», seis canciones prácticamente sin respiro que dejaron claro desde el principio que estábamos ante un concierto eléctrico y sin concesiones.

Tras «Superpoderes» llegaron las primeras palabras del artista. Visiblemente emocionado, confesó el respeto y los nervios que siempre le provoca tocar en Cádiz, una tierra por la que siente una admiración especial. Se deshizo en elogios hacia la ciudad y dejó aflorar también su lado más futbolero recordando que allí brilló uno de sus grandes referentes deportivos, el inigualable Mágico González, un mito eterno del cadismo y del fútbol mundial.

A partir de ahí, el concierto fue un viaje por toda su carrera. Las canciones de su etapa en solitario convivieron con algunos de los himnos más celebrados de Pereza, demostrando que Leiva ha conseguido algo reservado para muy pocos artistas: construir una carrera propia tan sólida que ya camina de la mano de una de las bandas más importantes del rock español de este siglo. No faltaron algunas de las composiciones más representativas de su trayectoria reciente como «Sincericidio», «Breaking Bad», «El polvo de los días raros», «Ángulo muerto», «Shock y adrenalina», «Flecha» o «Cortar por la línea de puntos», todas ellas recibidas por el público como auténticos clásicos de un repertorio que no deja de crecer con el paso de los años.

Uno de los momentos más celebrados llegó con «El polvo de los días raros», una canción que, pese a formar parte de su último trabajo, fue abrazada por sus seguidores desde el mismo día de su publicación y que volvió a sonar como uno de esos temas llamados a permanecer muchos años en sus directos. Poco después, con «Flecha», el cantante invitó a todo el Cádiz Music Stadium a bailar, convirtiendo el recinto en una auténtica fiesta colectiva, con miles de personas saltando y cantando al unísono mientras la banda sonaba con una contundencia espectacular.

Pero si hubo un instante capaz de detener el tiempo fue «Vis a vis». Leiva interpretó buena parte de la canción prácticamente a capela, con una sensibilidad desarmante, mientras el estadio entero guardaba un silencio absoluto. Durante unos minutos desapareció el ruido de las casi veinte mil personas para dejar paso únicamente a su voz y a una atmósfera mágica, de esas que sólo consiguen los artistas capaces de conectar de verdad con su público. Fue, sin duda, uno de los momentos más bellos y emocionantes de toda la noche.

El concierto todavía guardaba una sorpresa que nadie esperaba. Antes de interpretar «Godzilla», Leiva tomó la palabra para presentar a un invitado muy especial. La expectación se convirtió en una ovación atronadora cuando apareció sobre el escenario  Enrique Bunbury, provocando una de las mayores ovaciones de la noche. La aparición del exlíder de Héroes del Silencio desató la locura entre los asistentes. Todo un icono del rock en español, el hombre delgado que no flaqueará jamás, interpretó el tema junto a Leiva con una autoridad escénica impresionante, regalando una actuación memorable. La ovación fue todavía mayor teniendo en cuenta la estrecha vinculación que Bunbury mantiene con la provincia gaditana, donde pasa largas temporadas en El Puerto de Santa María, una tierra que considera también parte de su hogar.

La emoción volvió a apoderarse del estadio durante «Caída libre», un momento especialmente sentido tanto para Leiva como para el público. El artista quiso recordar la figura de Roberto Iniesta «Robe», una de las grandes leyendas de la música española, responsable de una obra inmensa tanto al frente de Extremoduro como en su carrera en solitario. Fue un homenaje sincero hacia uno de los compositores más influyentes, admirados y respetados del rock nacional, acompañado por miles de voces que convirtieron la canción en uno de los pasajes más emotivos del concierto.

Como no podía ser de otra manera, la recta final estuvo reservada para algunos de los himnos más coreados de Pereza. Sonaron «Pienso en aquella tarde», «No te preocupes por mí», «Como lo tienes tú», «Estrella Polar», «Lady Madrid» y «Princesas», todas recibidas con la misma pasión que hace dos décadas. Especialmente brillante resultó «Lady Madrid», interpretada junto a Juancho, su hermano y también alma de Sidecars, cuya complicidad sobre el escenario volvió a dejar claro el enorme nivel de una banda sobresaliente que acompañó a Leiva durante toda la noche con un sonido impecable.

Y cuando parecía que ya no quedaban más sorpresas, llegó el último guiño de la noche. Durante los compases finales de «Como si fueras a morir mañana», Leiva desapareció unos segundos para regresar vestido con la camiseta blanca de la selección española, enviando un mensaje de ánimo al combinado nacional antes de la gran final del Mundial. El gesto fue recibido con una enorme ovación mientras sonaban esos versos convertidos casi en una declaración de intenciones: «Como si ya no te jugaras nada, como si fueras a morir mañana».

El reloj ya había superado las 00:38 horas cuando terminó el concierto. Más de dos horas de música sin apenas bajones, con una producción impecable, una banda sobresaliente y un Leiva entregado de principio a fin. El Tour Gigante: Fin de Gira hizo honor a su nombre en Cádiz Music Stadium. Fue un concierto de los que engrandecen una gira, de los que se recuerdan durante mucho tiempo y de los que explican por qué Leiva sigue siendo, por derecho propio, uno de los nombres imprescindibles del rock español. Porque no todas las noches coinciden sobre un mismo escenario un repertorio repleto de himnos, la aparición estelar de Bunbury, el recuerdo emocionado a  «Robe», la complicidad con Juancho y un público absolutamente entregado. Cádiz volvió a responder como una gran plaza del rock, y Leiva devolvió ese cariño firmando uno de esos conciertos que terminan mucho después de que se apaguen las luces.

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