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AUPA LUMBREIRAS!! 2010 – VIERNES

Poradmin

Oct 6, 2010
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24/9/10 Tobarra.

El pasado jueves día 23 se dio comienzo a una nueva edición del festival Aupa Lumbreiras!! La decimotercera, aunque es tan sólo el tercer año que se celebra en la albaceteña Tobarra (por cierto, que desde aquí os invitamos a acudir para la espectacular tamborada que hacen en Semana Santa).

 

Para este día de arranque del festival se citaron a Zirrosis, Banda Jachís, Escuela de Odio, Disidencia y Hora Zulú para actuar en el escenario 1. Y, como colofón para la jornada, se programó a Barricada en el escenario 2.

Lo de los escenarios 1 y 2 no significaba distinción de niveles o importancia hacia un grupo u otro pues ambos eran idénticos y situados el uno junto al otro. De hecho, prácticamente se podían ver conciertos en cualquiera de los dos escenarios sin tener que moverse desde donde se estuviera. De esta manera fue posible que la música no parara de sonar en las tres jornadas pues, según acababa una banda de tocar, a los pocos segundos daba comienzo el repertorio de otra.

Aparte de estos, también se colocó un escenario más pequeño en un lateral del recinto y orientado en otra dirección respecto de los dos mayores. Así se consiguió que, pese a que no estaban a mucha distancia, el sonido no se mezclara y cada cuál pudo oír a la banda que quería. En este último puesto se organizaron los recitales de los grupos más independientes o minoritarios, bandas noveles, aún sin consagrar o grupos de la zona. No obstante, creo que casi todas ellas tuvieron su público; y muy numeroso además en según qué casos.

Me enrollo un poco porque no puedo hacer crónica de los conciertos del jueves. Me temo que me fue imposible desplazarme en este día, haciendo que me perdiera a uno de los pesos pesados de la música Rock nacional de las últimas décadas. En esta ocasión tuve que resignarme a no ver a Barricada. Pero también tuve que hacer lo propio con los granadinos Hora Zulú que me han gustado bastante cuando los he visto en concierto.

No obstante, sí puedo comentar un dato que me llegó desde varias fuentes cuando aparecí por Tobarra al día siguiente. Y es que la impresión general sobre el concierto de Barricada no fue la mejor que se podía esperar. Venían promocionando su último álbum: “La tierra está sorda”. Una obra conceptual sobre la memoria histórica y los crímenes de post-guerra que repasaron durante hora y media más o menos (según me comentaron). Ciertamente es una obra comprometida y de profundo calado social con un enorme trabajo en su creación, aunque parece que no ofrecía el espectáculo agitado y agresivo que muchos esperaban. Por lo que me contaron, la gente se amuermó un tanto y parte del público se retiró a descansar al camping (que estaba justo al lado del recinto de los conciertos) o donde se alojaran. Luego, en la segunda mitad de su show (también de hora y media más o menos), el Drogas, Boni y compañía sí ofrecieron el clásico repertorio de Barricada que todo el mundo conoce, admira, respeta y realmente espera oír en directo. La pena es que ya era un poco tarde para muchos que, una vez retirados, no quisieron volver frente al escenario. Así, por lo visto, quedó un espectáculo en “petit comité” que preparaba para lo que vendría tan sólo unas pocas horas después.

Para la jornada del viernes había que estar preparados a las 2 y media del mediodía si se querían ver todos los grupos. Un poco temprano quizás, por eso no puedo hacer comentarios sobre el espectáculo de Transfer, pues arribé al recinto tres cuartos de hora después, para el show de A Palo Seko.

A Palo Seko, una banda que no se casa con nadie, podríamos decir. Si ya desde su origen se caracterizaban por no dejar títere con cabeza, en esta ocasión no sería menos, por supuesto. Se marcaron un buen número de cortes, todos ellos con bastante mala leche y además JR o Mimi los presentaban añadiendo aún más leña con comentarios en contra de “tó Dios”, que se podría decir.

En lo concerniente a la música, pues nada nuevo al respecto. De hecho, no creo que este fuera un festival donde hacer grandes descubrimientos o esperar muchas novedades en lo que a las bandas se refiere. Casi todo lo que sonó era lo que se esperaba y lo que la gente quería. Y así se pudo comprobar cuando tema tras tema a lo largo de los dos días que pude presenciar, la mayoría (y no es una frase hecha) de los concurrentes cantaban al unísono las letras de pé a pá.

Pues eso, que ahí andaban el JR cantando con su habitual agria voz gutural, Mimi aporreando la batería lo más fuerte que podía, y Richi, Pelos y Koke arañando cuerdas para dar toda la kaña burra de que eran capaces. Desde Henares a Tobarra para dar patadas en el culo con su música un tanto difícil de encasillar por la mezcla de Punk, Core, Metal y todo lo que se les ponga por delante.

Pues sonaron temas desde lo más antiguos, como la anacrónica “No a la tortura psicológica, no al regreso de los Pecos”, una muy celebrada “PePe Pinocho” dedicada a un ex-presidente (…) o la más actual “Makis Guerrilleros”.

No resultó de los espectáculos más destacables de este Aupa Lumbreiras!! ni mucho menos, pero le dio a la gente que tuvo a bien entrar temprano en el recinto (un tanto escasa aún a esta hora) la dosis de energía, rabia y mala ostia que se espera de un concierto de A Palo Seko.

Y según acabó el tiempo de los de Alcalá de Henares arrancó para los Porretas. Sin pausa ni para ir a mear pues, como decía anteriormente, según se apagaba un escenario, se encendía el otro.

Lo que sí se apetecía y se podía hacer (incluso se debía, pienso yo) era acercarse a la barra a pedir una cerveza o un calimotxo para aderezar la escucha. Con módicos precios para lo que viene siendo un festival, aunque no debemos olvidar que este es eminentemente Punk y, además, estamos en crisis.

No he visto muchas veces a los Porretas en vivo. Probablemente me ocurría lo contrario que a la inmensa mayoría de los allí reunidos. No sé si incluso había gente cansada de verlos, pero a mí me pareció un espectáculo muy entretenido, con temas de siempre y una actitud muy clara a favor de la fiesta.

Sin alardes en lo visual se presentaban sobre el escenario Bode, Pajarillo, Luis y Manolo Benítez (Los Enemigos, los Freedom…), pues el Rober creo que continúa convaleciente. Y con ellos y su manera desenfadada de tocar y acometer estos eventos, creo que quien más quien menos se lo tuvo que pasar muy bien contemplando cómo sonaban (tras arrancar con su intro de siempre) “Joder, qué cruz”, “Haciendo el ganso”, “La del fútbol” o “Si lo sé, me meo” en directo, aunque fuese por enésima vez.

Con la honestidad de quien se sabe con el público a favor (cosa que ocurrió en casi la totalidad de los conciertos que pude presenciar), los Porretas se marcaron un concierto de los que acostumbran, ni más ni menos. Nada nuevo… por suerte, podríamos decir. Quien los haya visto sabrá de sobra lo que es eso y quien no, pues sólo decirle que se pase por su próxima actuación, que seguro que lo va a pasar en grande.

Lo que sí podría decir es que el bajo sonó bastante fuerte, saturando un tanto el sonido en las inmediaciones del escenario. Quizás más atrás se degustara una acústica más nítida, como ocurrió en varias de las actuaciones a lo largo de todo el certamen.

No obstante, por la idiosincrasia del evento, creo que lo más importante era el ambiente fiestero que dieron y que se fue contagiando de banda a banda. No cabe otra si también se marcan una “Marihuana” cantada al unísono con la práctica totalidad del público (se notaba un ambiente a favor de este tema) o la que da nombre al grupo y que sirvió para finiquitar su espacio dentro del cartel. En fin, buen rollo por doquier, que para eso estábamos allí, ¿o no?
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Y de ahí pasamos directamente al show de Segismundo Toxicómano, pues a las actuaciones entre estos y los Porretas no pude asistir. De todos modos, lo que sí os puedo asegurar es que en las actuaciones de Che Sudaka, Mamá Ladilla, La Pulquería y Eskorzo continuó la fiesta emprendida desde la apertura de puertas, animando a un público ávido de música divertida en una variopinta mezcla de Punk, Ska, Reggae y, como no, Rock. Bueno, realmente de Che Sudaka pude oír un par de temas que arrancaron tras un discurso pregrabado que sirvió de intro. Luego una versión bastante libre de “Englishman in New York” de The Police parece que dejó vía libre a su repertorio repleto de Reggae de sentido reivindicativo.

Pero pasamos a la actuación de Segismundo, que sí puedo recoger de primera mano. Los vitorianos accedieron al escenario 2 arropados por toda una multitud que se agolpó frente a ellos a la espera del Punk Rock que condesan en los 6 álbumes editados en su ya larga trayectoria.

Pues sin tiempo que perder, arrancaron con “Apunta” de su último álbum “Una Bala”. Esta la engancharon con “Gaupasa” y continuaron con “Las drogas”, ambas de “1,2,3, Fuego” y con la misma temática, por cierto.

Hicieron un buen repaso a su discografía con un estilo que se me antojó de lo más rockero de la jornada. Y, si he de ser sincero, lo agradecí por mi mayor afición al Rock que al Punk. Pero vamos, que eso es cuestión de gustos.

Plací de frontman y Arnaiz con un buen trabajo de batería. Y por su parte, Gabi y Peke se manejaban bastante bien a las guitarras aunque el estilo no exigía muchas florituras. De hecho algunos temas resultaban bastante básicos en lo musical, aunque muy efectivos para mantener animados a los espectadores y oyentes.

No creo que fuese el show más relevante de los que se pudieron presenciar en estos días  aunque sí consiguieron dar un buen espectáculo y enganchar a un público que, como comentaba antes, estaba más que predispuesto a disfrutar. En este sentido, un 10 para los asistentes. Esto se pudo ver especialmente con temas como “Mi vida” que, tras una breve introducción por parte de Plací, fue cantada por miles de seguidores de la banda.

Otras como “Las noches siguen sabiendo a sangre” o “Hablar x hablar” contenían riffs más contundentes o guitarreros. “Atraco” también fue de lo más duro, con un ritmo más pausado. Y todas ellas se acababan alternando con cortes más bailables de onda Punk.

Sin duda la mejor recibida fue “Por ti”. Aclamada según se dijo tan sólo el nombre. Aunque otras como “Odio” anduvieron muy cerca, con una buena carga de rabia y ritmos muy machacones.

Con su bajo en ristre, Plací hizo alguna dedicatoria como presentación de varios de los temas. Y también algún comentario de tipo “con esto empezó esta historia, más o menos” para dar paso a “Pena de muerte”.
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Así, de lo que cayó, “Pena de muerte”de su disco homónimo; “12 años”, “Realidad”, “Odio” de “Mundo Tóxico”; “Gaupasa”, “Las drogas” y “Atraco” de “1,2,3, Fuego”; “Mi vida”, “Por ti”, “S.O.SpechoS.O.S.” de “Escapa!”; “Hablar x hablar” de “Auschwitz” y “Apunta”, “Frente agnóstico”, “Las noches siguen sabiendo a sangre” y “Héroes” de su reciente “Una Bala”. Además de “Pordioseros” del disco en directo.

Tras un breve respiro, aprovecharon para presentar un “final especial”, según sus propias palabras: con una intro de deje mexicano, “El narco”. Con un riff más agradecido y cercano al Rock. Luego “Kien es kien” fue mucho más movida y directa, seguida de “Último asalto” y un final-bonus donde la música se confundía con los coros del cantante y todo el público.

Como veis, aunque no se tratase de un concierto exactamente memorable, tampoco tenía desperdicio en absoluto. Un buen trabajo por parte de Segismundo Toxicómano que se vieron recompensados por la gratitud de los asistentes en forma de diversión y entrega durante su tiempo.

Y entonces se pasó al escenario 1 con El Último Ke Zierre, que cambiaron su hora de tocar para sustituir a The Casualties, que no pudieron tocar porque a su cantante le fue denegado el visado para entrar en el país. Al menos, así nos informó la organización con sendos carteles. Una pena para muchos que esperaban a los ingleses, según se adivinaba por las camisetas y parches que se veían por el recinto. Por su parte, EUKZ fue sustituido en su tiempo por Mamá Ladilla, como mencionaba anteriormente.

Pues bien, el turno lo aprovecharon los de Burriana para desgajar buena parte de su trayectoria en forma de cortes que iban desde posturas más Rock a más Punk u otras con mayor melodía.

Lo cierto y verdad es que El Feo, Cone, Óscar, Sam y Kusio tienen discografía de sobra de donde tirar para marcarse un buen espectáculo. Además, esos casi 20 años editando discos y pateándose las carreteras nacionales y sudamericanas han de ser una garantía de un buen concierto.

Arrancó su tiempo con un sonido bastante crudo, con un bajo que sonaba en contrapunto a unas guitarras un tanto parcas. Así era la voz de El Feo la que tomaba toda la relevancia. De todos modos, los solos de guitarra por parte de Óscar y Sam (más o menos extensos según qué temas) se agradecían para dar una mayor fuerza musical al show.

El esfuerzo de la banda sobre el entarimado quedaba patente con el hecho de que su voz principal se quitara la camiseta al cuarto de hora de actuación para ahorrarse un poco de calor y sudor. Así pudo también lucir tatuajes, entre ellos el que tiene en el pecho izquierdo con el logo del grupo.

Se esforzaron por dar buena talla en el tiempo que les correspondía y, como hicieran sus colegar previos, se dedicaron principalmente a la música, sin mucha parada entre un corte y otro. El público continuó a lo suyo, con la actitud muy positiva y favorable a pasarlo bien a base de música, cerveza, calimotxo…

En cuanto a la elección de las canciones para su setlist, se marcaron algunos temas como “Soldadito español”, no demasiado fuertes aunque con buena melodía y muy bien acogida. Y con un final donde se pedía “respeto para todas las hierbas”. Y así no podían continuar con otra que no fuese “Hachís”, por supuesto. También pudimos oír un “El cuarto oscuro” con cambios de ritmo muy interesantes. No faltó “Para qué quiero más calor”, que dedicó a varios amigos y a José Antonio Labordeta (D.E.P.).

El buen rollo entre banda y público continuaba con “Altero mi cuerpo”, por ejemplo. O con “Tus bragas”, muy atractiva por lo divertida y hasta excitante. Seguida por “Mis calzones” (parecía obvio, ¿no?). Hubo tiempo hasta para un tema inspirado por MKB, según El Feo: un “Camino de rosas” sumamente divertido.

Resultó un concierto muy entretenido y donde la propia banda se sorprendió de la cantidad de público asistente a su show, antes de ir finalizando con “Escupiré jodidos” y “Yo también puedo ser malo”.

Siempre con muy buena acogida y repasando buena parte de esos hasta 15 discos coleccionados desde allá aquel 1991 del “No Soporto Vuestras Caras” hasta “La Burbuja” del pasado año.  La voz de El Feo se veía coreada, además de por los propios Cone y Óscar, por buena parte de la multitud que no dejaba de sorprenderme al entonar todas y cada una de las letras que iban sonando en el festival. Se podría decir que el Aupa Lumbreiras!! resultaba el recopilatorio del sonido de una generación.

Sinceramente, EUKZ nunca ha sido un grupo que me halla atraído especialmente, pero sí pude ver que la banda cuenta con numerosos incondicionales y supongo que ello demuestra algo a favor de la formación.

Se iba pasando el día y ya estábamos en noche cerrada cuando subieron a las tablas Boikot. Un grupo del que no hace falta decir mucho, pues es de sobra conocido por todos los aficionados al Rock estatal.

Haciendo gala de la heterogeneidad de su música se arrancaron con canciones de base más Punk, pasando a vertientes más próximas al Core o al Ska según se profundizaba en la actuación. Una amalgama de estilos que dio buena cuenta del eclecticismo presente en su trayectoria. Y, curiosamente, esto no fue merma, sino más bien una de las bazas que jugaron. Bueno, no descubro nada nuevo. Esto siempre es así en los directos de Boikot.

Pues así contábamos con Alberto, Kosta, Grass y Juankar sobre el escenario, iniciando su tiempo con el riff de “Thunderstruck” de AC/DC. Tocaron temas más actuales como el “Insert Coin”, “Grito en alto”, “Amanecio” y un muy agitado “Skalasnikov” (cuyo nombre define perfectamente al tema) del reciente “Amaneció”. U otros como el “Adagio” de “Tu Condena” con el que dieron por finiquitado su show, obviando un poco su época más primeriza.

Por cierto, que vieron acompañados con lo que parece ser un nuevo miembro del grupo, encargado de la trompeta: El Chiquitín. Y es que quizás fue el que más presencia tuvo, tanto por la fuerza que le imprimía al tocar como por lo enorme que era (y la falda escocesa que portaba).
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No obstante, el concierto tuvo momentos álgidos, de mucha intensidad y con gran acercamiento al público cuando se entonaron auténticos himnos como “Stop censura”, donde les acompañó una voz femenina pregrabada. “Mentiras” también estuvo presente, así como “De espaldas al mundo” que sonó con muchos toques Ska. “No callar” fue como un estandarte del sonido más genuino de Boikot, con un sugestivo solo. O el momento apoteósico cuando entonaron “Comandante Che Guevara”.

“Grito en alto” fue una de las del último álbum “Amaneció”. “Bajo el suelo” contenía una buena melodía y la sencilla pero efectiva “Tierra quemada” no faltó. Y, por supuesto, otro momento estelar con “Korsakov” y todo el público bailando Ska.

Eran temas que engancharon inmediatamente por su estilo directo además de por su letra donde reflejan su compromiso e ideales. Y es evidente que estas y el resto de canciones se vieron secundadas por el público asistente que copaba buena parte del recinto del festival. Era la hora de las grandes bandas y la gente no quería perdérselas.

Boikot, qué duda cabe, era una de ellas con esa mezcla Punk – Ska – Core. Ellos sí se detuvieron algo más tiempo en presentar algunos de los temas, aprovechando para dar sus consignas o su opinión sobre temas sociales. Todo ello refrendado por personas del público que vitoreaban y agitaban banderas y símbolos de iguales referentes.

Acabaron con unos acordes un tanto ñoños que se rockerizaron para pasar a tararear la melodía de “Parcebal” y con Kosta metiendo fuego (literalmente) a su guitarra y tirándola al suelo. Visualmente, un final estelar.

Y así llegamos a uno de los pesos pesados del Metal nacional. Qué duda cabe de que Soziedad Alkohólika son uno de los grandes grupos de la música de este país; ahora y desde hace mucho tiempo.

Pues ahí andaban Juan y sus chicos para demostrar una vez más que S.A. están en plena forma y preparados para dar caña.

Con un setlist de lo más clásico por su parte (máxime tras la reedición de su disco negro en forma de “Sesión #2”) y con un público en todo momento volcado con la banda de Vitoria.

Y es que si nos encontramos con Jimmy e Íñigo tocando las guitarras a toda leche, a Pirulo dándole estopa al bajo y Roberto machacando la batería, acompañados por la bruta voz de Juan; y todo ello arrancando el show con “Perra vida”, no es de extrañar que la locura entre la concurrencia se desatara desde el primer momento.

Roberto se salió con la batería trepidante y el bajo le secundó perfectamente en los ritmos. La pena es que las guitarras contaban con un sonido que no les hacía justicia. No era malo pero desde donde escuché el concierto se podía mejorar.

Lo que era innegable era la fuerza que emana la banda en directo, con un doble bombo acojonante y un ritmo que pone a prueba más de un cuello a la hora del moshing.

Juan abarcaba la mayor presencia, con el resto de la banda en un plano más secundario de cara a la galería (bueno, Pirulo sí parecía que se moviera algo más que los otros tres), pero no en lo que a la música se refiere. Todos ellos necesarios e imprescindibles para sacar todo el jugo a los trallazos que son sus temas. Realmente se notaba si el sonido de algún instrumento quedaba mermado porque el grupo los necesita a todos por igual.

En canciones como “Ratas” se entreveían toques más Core sobre todo en la voz y unos ritmos más acompasados. De todos modos, la música siempre acababa por acelerarse hasta dar esa sempiterna dosis de agresividad propia y necesaria para la banda.

Sí pude ver a alguna parte del público que se hallaba algo más estática. No sé si es que estuvieran más cansados, que hayan visto a S.A. innumerables veces ya o es que eran más aficionados al genuino Punk. Personalmente fueron una de las bandas que más me gustaron aunque también es verdad que, como comenté antes, no soy muy seguidor del clásico Punk y me inclino más por el Metal.

Bueno, sea como fuese, todo se animó con cortes como “Piedra contra tijera” o “Peces mutantes” (ambas con un gran Pirulo) o “No kiero participar”, que fue de lo que mejor sonó.

Grandes ahí Jimmy e Íñigo, al igual que en la directísima e imprescindible SHAKTALE, aunque la voz se vio algo tapada en esta. Los toques más divertidos de la banda se encontraron en “¡Motxalo!”, por supuesto; para ir dando por terminado su tiempo de hora y pico. “Aupa la ostia!” fue el final de fiesta que Juan ofreció a sus incondicionales para dejar un gran sabor de boca, como suele ser habitual allá por donde pasa S.A.
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Y entonces nos encontramos con O’Funk’illo en el otro escenario para dar inicio a su tiempo. Sin muchas dilaciones, Andreas Lutz entonó “Tengo los riñones al Jerez” y arrancó la fiesta Funk.

Era un poco extraño, la verdad, pasar del Metal un tanto extremo de S.A. a un estilo bastante más relajado como el Funk de los sevillanos. No obstante, parece que no importó demasiado a la mayoría de los reunidos para continuar disfrutando de la música y la fiesta que conllevaba, sea cual fuese el género.

Con un “Ofunkillo groove” que arrancaba tras un “Illo, wo, qué pasa?!” dicho en perfecto andaluz por parte de Andreas, ya iba quedando patente la habilidad y virtuosismo del auténtico alma de la banda, que es su bajista Pepe Bao. He oído en multitud de medios que puede considerarse el mejor bajo del país. No sé si será así o no, pero ciertamente que da gusto ver cómo toca. Y cómo nos regala para las orejas esos solos de bajo que en esta ocasión tampoco faltaron, por suerte y por supuesto.

Así continuó la continuación a base de “Arte un waka”. Con una magnífica sección rítmica donde Bao iba más allá de los límites con las cuerdas. No puedo obviar al teclado a cargo de Moi, que creaba una atmósfera ciertamente especial que calentaba una noche que refrescaba en temperatura. Más aún cuando recibía la ayuda de alguna de las tres coristas que acompañaban a la formación. Además, resultaba una réplica perfecta a las guitarras del Javi Marciano.

Chacho se manejaba bastante bien en la batería que, sin llegar a estar especialmente destacado, sí sabía buscar sus momentos para hacerse notar y mantener el buen nivel que tiene la banda en lo musical.

“A jierro” o una más mestiza “A xuparla” no faltaron y fueron caldeando aún más el ambiente para hacer que la peña se moviera al son de todos ellos. Y la ayuda de la saxofonista Yanina resultaba también bastante efectiva cuando de subir el mercurio se trataba. Ah, y no me olvido de Athanai y Susana que lucían radiantes allá atrás del escenario, haciendo los coros.

Andreas exigía la participación del público, animando y dialogando con cada instrumento cuando cada uno tuvo sus momentos de gloria en forma de pequeños alardes que aprovechaban el sonido del directo. O’funk’illo es para directo y Andreas es su perfecto frontman. Así pasaban del frío del ambiente y entonaban a la gente. Y así se pedían “esos cuernos pa’l maestro”.

Y así llegamos precisamente a ellos, a “Essos cuernos”. Un tema de los más fuertes de su setlist. Con la peña volcada con la banda y agitando las manos cornudas hacia el cielo tobarreño. Fue una de las que mejor resultado obtuvo, imagino que precisamente por ese estilo tan directo y contundente que salía de los instrumentos y del hecho de que es uno de los temas insignias de O’funk’illo. Auténtico Groove Metal que terminó con Bao tocando las cuerdas en el mástil con una baqueta de batería (y sonando la mar de bien, por cierto). Andreas no se quedó atrás marcándose la letra a una velocidad tremenda.

No me olvido de Javi Marssiano, que parece que nos olvidamos de su trabajo en las guitarras cuando realmente sin estas O’funk’illo tampoco sería O’funk’illo. Gran trabajo que fue potenciándose según avanzaba el setlist. Aquí saben lo que hacen.

“Queremos fiesta” se decía desde el escenario como declaración de intenciones cuando sonó la obligada “Fiesta siesta” (más de lo primero que de lo segundo). Y en ella se aprovechó para presentar precisamente a la saxo, que se marcó un solo muy Funk.

Y llegaron “Rulando” y “Nos vamos pal kely” para ir rematando la faena. Se iba colmando el tiempo que tenían para tocar (unos 70 minutos), no sin antes estirarse con un extenso repertorio de bises. Al menos así interpreto yo el grupo de canciones que nos regalaron tras unos momentos guasa y de intercambio de gestos con el público. Todo menos que la peña se amuerme.

Así, con una presentación a lo “chocho loco”, nos ofrecieron el momento “Planeta aceituna” que devolvía el espíritu de juerga. Y que se enganchaba a un “Campito” mucho más dura y con una interesante alternancia de ritmos que finalizaban de forma bastante Heavy y con un Bao directamente espléndido.

Por cierto, que también hay que decir que el sonido bastante bueno que tuvo O’funk’illo (y en realidad la mayoría de bandas) dejaba momentos donde “petaba” un poco, sobre todo con los graves, pero… ¿quién se fija en eso con lo bien que lo estábamos pasando, verdad?

La versión del “Pirata pata palo” sirve para que la banda agradezca la presencia y colaboración del público cantando, participando, disfrutando. Y que sirvió como preámbulo a la magnífica cover del “Killing In The Name Of” de los R.A.T.M. Momento álgido de la noche con miles de personas botando a la par, al ritmo de O’funk’illo y coreando esa frase del estribillo que todos sabemos que no es así, pero que nos gusta más cómo la decimos nosotros…

Con “Pachamama” y la versión 2 de su propio “Tengo los riñones al jerez” (lo que sería un “Bis riñonero”, vamos) se acababa la función de los sevillanos, con los ánimos por todo lo alto.

Y continuó el cartel aportando bandas cuando arrancó el concierto de Narco. Otros sevillanos que nos traían un estilo muy Core, directo y agresivo para que nadie se viniera abajo en la noche del viernes de este XIII Aupa Lumbreiras!!
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La intro del espectáculo era una grabación donde unas niñatas se quejaban de que el grupo para adolescentes Take That se iban a separar y ellas “no querían seguir viviendo”. La ironía de este arranque dejó paso a la fuerza que desprendió la banda desde “Yo soy el narco”, que dejó buena muestra de lo que son capaces Vikingo M.D. y sus secuaces.

La banda se manejaba muy bien dentro de un Core con influencias metálicas. Las guitarras de Diablero Díaz y el bajo de Amnésico hacían un trabajo muy rítmico que ofrecía fuerza y contundencia a los riffs, aunque rebajara un tanto la musicalidad. Apoyados en la batería marcada de Manipulador y el magnífico trabajo de su D.J. Abogado del Diablo. Este último haciéndose notar bastante en según qué momentos.

Vikingo M.D. y Distorsión Morales, qué duda cabe, le dan una personalidad muy propia a la banda pero, en este sentido, el Disc Jockey también imprime buena dosis de ella.

Su reciente disco “Alita de Mosca” se halló presente en forma de temas como la propia “Yo soy el narco”, “Sotánico”, “Son ellos” o una enorme “Hermandad de los muertos” que fue, para mí, de lo que mejor sonó de su repertorio. Siendo el Abogado el que le daba caché al tema trabajando sobre una melodía para paso de Semana Santa y junto a unas voces muy Core.

Pero no pudieron obviarse grandes clásicos de la banda que repasaban su historia desde que irrumpieron de forma bastante impactante y exitosa en el mercado musical del ‘97 Con “Satan vive”. “Cree en Dios”, “Siempre enmarronao” o la gran “Kolikotrón” fueron algunas de las que se pudieron oír cuando la guitarra de Diablero manaba los riffs desde sus cuerdas con buen sonido. Mejor que el de la batería, por cierto, que tuvo sus problemillas con alguno de los micrófonos que recogían la percusión. Nada demasiado destacable cuando se veía un ambiente volcado en clásicos como “Tu Dios de madera”.

La sección rítmica constituía parte esencial cuando marcaba la cadencia del tema. No se podía dar un minuto de respiro ni de tranquilidad. Esto era Narco. Así se consiguió la agitación sobre el escenario y frente a él. La gente se volcaba con un grupo que ha vuelto por sus fueros en los últimos años, obteniendo el reconocimiento de la comunidad Metal nacional con la edición de nuevo material y sobre todo con buenos conciertos.

Al tratarse de letras que no contenían tanta carga política o ideológica como la de otras bandas que actuaron o actuarían, se veían menos banderas y símbolos durante el show de los sevillanos. Eso sí, mensajes tenían y estos quedaban y calaban a la gente. Buena muestra era el tema más esperado por muchos y que habría de apuntillar su actuación: “Puta policía”, cómo no.

El público respondió perfectamente al espectáculo que propuso Narco con un gran desgaste de energía. Energía liberada de principio a fin y que llevó al Abogado a terminar partiendo el disco que usaba para samplear, en un final por todo lo alto que dejó al grupo siendo vitoreado por la mayor parte de los asistentes. Caña y garra la de los sevillanos que fueron muy celebrados y supieron mantener la intensidad en toda su actuación.

Así no es de extrañar que muchos se quedaran para ver a los italianos Talco que arrancaban su actuación justo entonces. Con muchas ganas de seguir de fiesta en lo que quedaba de noche.

No obstante, yo en particular me encontraba bastante cansado tras varias horas de conciertos, cerveza y conversación con colegas. Así que no pude recoger el show de esta última banda de la noche porque me retiré a dormir.

El sábado sería otro día y ciertamente que no tuvo desperdicio.

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