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Así vivimos el concierto de Brothers in band

Poradmin

Jun 3, 2014
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No es lo mismo asistir a un tributo a Dire Straits que asisitir a un tributo a Dire Straits acompañada de cuatro auténticos embajadores del sultanato del swing. En la Sala situada en el estadio Olímpico de la Isla de la Cartuja coincidí con Julián, David, Juan y Manolo, cuatro expertos en todo lo relacionado con la música de la banda inglesa,  con Mark Knopfler y con todo lo que se necesita para saberlo todo acerca de ellos. Verles allí me llenó de expectación, porque me aseguraban que iba a vivir algo mágico. Y no se equivocarían. Ellos ya conocían el buen hacer de los que, tras el nombre de “Brothers in band”, venían a rendirle su particular tributo a sus particulares genios, pero antes de que la noche empezara, cruzando a la cercana Irlanda, nos esperaba un homenaje a los U2 por obra de la banda “The Hype”. 

Tres miembros sobre el escenario; voz y guitarra, batería, bajo y “beatiful day” para recibir al público. Un recuerdo a Billi Holliday, el “Angel of Harlem”, un guiño a Michael Jackson con un ligero “Don't Stop Till You Get Enough”, aquel recuerdo a aquel magistral disco “War” con el domingo sangriento de Derry; “Pride”, y una inmensa versión de “One love”, entre otros. Una muy buena aproximación a la magia de la banda irlandesa, quien cerró la actuación con una original versión del “With or without you” y el “uno, dos, tres, catorce” de Vértigo, donde incluso un improvisado “The Edge”, se dirigía al público, ya entregado, con el característico  “Hello”. Previamente, el “Satisfaccion” de sus satánicas majestades, iniciaban el fin del tributo a U2.

 

 

 

Julián, uno de los embajadores direstraitsianos  que decía anteriormente, me ponía en antecedentes sobre lo que iba a vivir; la pasión que le ponía en sus palabras me hacía esperar lo inesperado. Paul Anka, de fondo, con una versión del “Hello” de Lionel Richie, me facilitaba la paz acústica para preparar los oídos de Dublín a Londres, mientras mi amigo me contaba que ni el propio Guy Fletcher, teclista de Mark Knopfler desde 1984, fue capaz de distinguir a la banda original de la que estaba a punto de aparecer en escena, en una actuación en Granada.

Dos guitarristas, un bajo, batería, percusión, un saxo, dos teclistas y un pedal steel guitar forman “Brothers in band”. Nueve personas sobre el escenario , y “Calling Elvis” rozando las once de la noche. Y de repente, con “Walk of life”, sonaban los Dire Straits.

Cambié mi sitio y me uní con los cuatro knopflerianos para contagiarme, porque ellos, indudablemente, ya estaban disfrutando. Camisetas de Dire Straits y de Mark Knopfler y el regreso al pasado a través de conciertos memorables y discos fundamentales. Sonaban Dire Straits y todos, estábamos impresionados; “Heavy fuel” del “On every Street” o una insuperable “Romeo y Juliet” que te hacía recordar el directo imprescindible del “Alchemy”. A veces cerrabas los ojos y podías verte en el Hammersmith Odeon de Londres y otras, te costaba distinguir a un cantante sin cinta roja en la frente, pero desde luego, el sonido y el ritmo, eran muy conseguidos.

Le siguió más de lo mismo, una magnífica “Private Investigations”. “Expresso love”, “The bug” y de repente, una pausa. La banda anuncia un tema no interpretado en directo desde hace años y que Julián, a mi lado, y con un grito que se oyó en todo el estadio adelantó; “Lady Writer”!!!!.

Se convirtió en el momento de la noche, para mi y para todos. Disfrutábamos de una de las mejores versiones de la banda que había visto nunca, y esa versión del “Lady Writer on the TV” fue apoteósica. Sólo había que verles a ellos cuatro, que han visto a Knopfler en el Royal Albert Hall, en Roma, en Málaga, entre muchos sitios, y a la propia banda en Madrid. Su entusiasmo era efecto de la buena calidad de la banda, y yo confirmaba con ello, que verdaderamente, tenían calidad. Cambiaban de guitarra y de registro dándole a la noche la mágica sensación de encontrarte viendo a la banda inglesa.

“Your laster trick”, “Money for nothing”, “Solid love”, “Two young lovers”, entre otras, y una inmensa “Telegraph road” que para mi, fue la sensación de la noche, solo superada por la emoción de oir “lady Writer”, porque esa canción garantizo, que la oí en directo y se la oí a Dire Straits/Brothers in band.

Se acercó el final, tras casi tres horas de pura conexión con el público asistente, que como Julián, David, Manolo y Juan, disfrutaban como el resto de una de los mejores tributos que a una banda se le había hecho. Era tal la conexión y la magia que las casi tres horas de recorrido musical por la discografía de Dire Straits, se pasaron volando.

Acabó el tributo con la sensación general de que habíamos vivido algo mágico,  uno de los mejores tributos a una banda que incluso emulaban sus finales, como ocurrió con el “Local Hero”. Y yo, mientras, cerraba los ojos y me imaginaba que estaba verdaderamente oyendo a los auténticos sultanes del swing.

Esa sensación me acompañó después del concierto, y aún me dura. Consiguieron transportarnos a los míticos Dire Straits y así, soñar despiertos con canciones eternas. Una noche inolvidable, llena de sensaciones musicales. Una auténtica banda tributo, sin duda.

 

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