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ARCH ENEMY: LA MELODÍA Y LA BRUTALIDAD

Poradmin

Dic 20, 2009
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2/12/2009 Sevilla, Sala Q. 

El 2 de diciembre de 2009 será recordado por muchos aficionados sevillanos de la música Metal como el día en que una de las bandas con más renombre del panorama actual se dejó caer por la Sala Q para ofrecer un gran concierto. Por supuesto se trata de los suecos (aunque su cantante sea alemana) Arch Enemy
Lee la entrevista que realizó Musiqueando a Arch Enemy antes del concierto pinchando aquí.

Había una larga cola en la taquilla de la Sala Q para comprar entradas. No recuerdo la última vez que pasó, así que esto daba buena cuenta de la expectación que el concierto había levantado entre la tropa metalera de la zona de Sevilla y alrededores. Seguramente se ocupara el aforo de 900 personas que puede acoger el local.

Entramos a las 8 y poco de la tarde y ya se encontraba bastante concurrencia llenando el recinto y disfrutando del concierto de los albaceteños Angelus Apatrida, que desde hacía unos minutos estaban desglosando su setlist de seguro buen Thrash Metal. Mucha gente, como digo, pese a que no se permitía la salida del lugar hasta el comienzo de la última actuación y también estaba prohibido el fumar dentro de la sala (¡!). Bueno, quizás esto último fue un poco más difícil de controlar…

Lamentablemente no podemos dar crónica de primera mano sobre el show de este grupo, pues en esos momentos nos encontrábamos realizando una entrevista a los insignes hermanos Amott. Entrevista muy interesante que podréis leer en esta misma web en breve.

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Ciertamente me dio un poco de pena no poder ver de nuevo a estos genuinos thrashers nacionales. Probablemente de lo mejor del estilo que podemos encontrar en España hoy día y, además, con una proyección de futuro (acaban de firmar contrato con Century Media) que hará que estos chavales acaben teniendo un nombre importante en la historia de la música nacional. Simplemente diré que si el concierto fue la mitad de bueno que el que se marcaron hace unos meses en el Lorca Rock (hago esta referencia por ser la última vez que les he podido ver), valía totalmente la pena entrar a una hora temprana y disfrutar de la música. De hecho, varios compañeros que sí pudieron ver la actuación me comentaron que, efectivamente, se marcaron un concierto espléndido y de mucha calidad. Y algunos de los temas que, por lo visto, se pudieron escuchar fueron: “Vomitive”, “In The Heart Of Nations”, “Fuck You”, “Corruption” (imagino que, de nuevo, dedicada a los políticos), “Give ’em War”, “Energy”, “Versus The World” y para terminar, por supuesto, “Thrash Attack”.

La próxima vez espero contarlo de primera mano.

 

Tras una pausa de una media hora llegó el turno para un grupo no muy conocido aún (al menos en Europa), pero que está intentando labrarse su parcela dentro del espacio musical más extremo. Abigail Williams son de Nueva York, pero su estilo no es precisamente americano. La mezcla de Black Metal y Death Metal con ciertos toques sinfónicos son su seña de identidad. Al oírlos, más bien pensaría uno que provienen de Escandinavia.

Tengo que reconocer un cierto aprecio que tengo por su EP “Legend” de 2006. Lo descubrí por aquella época y me gusto el mix Death–Black con algo de Core que proponían, además con la sorpresa de provenir de unos EE.UU. poco afines a esta mezcla. Luego intentaron conservar ese mismo estilo dentro de su único larga duración “In The Shadows Of A Thousand Suns”, aunque acabaron por cambiar el Core por algo más de sinfonía.  Pero bueno, centrémonos en lo que fue el concierto.

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Pasadas las nueve, subió al escenario de la sala el cuarteto newyorkino, iniciándose su actuación con la intro “I”, que también abre su LP. Esta intro era una grabación de teclados y dio paso a lo que era ya el repertorio de música en directo, que arrancó con “Acolytes”. Desde ya este tema se podía apreciar el estilo de música que comentaba anteriormente y que le da la esencia a la banda, tanto en álbum como en directo. Temas donde se entremezclan el Black Metal con bastantes toques sinfónicos y el Death Metal. Teclados, voz más próxima al Black que al Death y una batería muy basada en el doble bombo.

De todos modos, en lo que se refiere a este tema en concreto, creo que las partes donde predominaban uno u otro estilo quedaban bastante más diferenciadas que lo que se puede oír en el disco.

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A continuación descargaron “Empyrean: Into The Cold Wastes”. Un tema potente. La batería iba a toda tralla durante casi toda la canción y contaba con giros y cambios de ritmo bastante estimulantes a la hora de disfrutar del corte. Las guitarras son cosa de Ian Jeckelis y de Ken Sorceron (que también es el cantante y, por cierto, actual miembro de los belgas Avorted) y no se quedaban atrás en cuanto a la velocidad y a algunos buenos riffs de corte más deathmetaleros. La voz continuaba siendo eminentemente blacker, si bien algunos tramos contaban con una entonación más gutural.

En cuanto al sonido se refiere, pues no resultó demasiado bueno. Era un poco difícil identificar las guitarras y el bajo u oír los teclados sampleados, pero los temas eran más o menos reconocibles. En fin, regular.

Decir que al comenzar la banda su show, ya se encontraba bastante público agolpado en las primeras filas. Según transcurría el concierto, se fueron sumando progresivamente más gente que iba entrando en la sala. Esto no quiere decir que todos estos espectadores estuviesen volcados con Abigail Williams ni mucho menos. La verdad es que noté a la concurrencia bastante estática y poco expectante con la banda que estaba en ese momento sobre la tarima, a excepción de un pequeño grupo que alzaba las manos cornudas y se daba su pequeña dosis de headbanging.

Obviamente parecía que lo que estaba haciendo la gran mayoría era asegurarse un sitio para ver a Arch Enemy desde buena perspectiva.

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Por su parte, Abigail Williams iban a lo suyo y continuaron aprovechando el tiempo que tenían para tocar, con “Into The Ashes”. Este tema comenzaba con un teclado a medio tiempo que todos oímos… pero que nadie podía ver. Y es que toda la parte de teclados del concierto estaba pregrabada. Por supuesto, este hecho era evidente desde el primer tema e hizo que alguna de la gente que estaba oyendo el recital se quejara de la falta de un teclista de carne y hueso. No obstante, los samplers resultaban secundarios cuando las guitarras, bajo y (sobre todo) batería entraban en escena. La interpretación resultó dura y agresiva y menos melódica de lo que se pudiese encontrar en el disco.

A ver, también tengo que decir que Soceron y el resto de la banda no son precisamente la alegría de la huerta y tampoco es que trataran de crear un ambiente cercano con el público, a excepción de alguna llamada al público para que se agitase algo más. Más bien se limitaron estrictamente a tocar, pero eso sí, con el interés en que aquellos temas sonasen bien.

 

La siguiente prevista fue “Floods”. Quizás el tema con más carga de teclados dentro del setlist. Por ello podía resultar un poco deslucido debido al hecho de que se oían partes que, en realidad, nadie estaba tocando. Pero, como comentaba con el anterior “Into The Ashes”, la música en directo relegaba la melodía de teclados a otro plano. Así predominaba más la crudeza, una mayor presencia de guitarras y el blastbeat por parte del batería Ken Bedene. No obstante, este “Floods” recordaba a grupos como Dimmu Borgir, con un sonido más genuinamente Symphonic Black Metal.

El público parecía moverse algo más, no sé si porque le gustó el tema, por entretenerse o por la expectación del poco tiempo que quedaba para los cabezas de cartel.

Abigail Williams ha contado con innumerables formaciones a lo largo de sus 4 ó 5 años de vida. La verdad es que parece que les ha costado asentar una line-up estable. En particular me dio un poco de pena el hecho de que no contara con un teclista en directo, más que nada porque entre los músicos que han ocupado este puesto en la banda se encontraban las espectaculares Ashley Ellyllon Jergemeyer, Alana Potocnik o la tatuadísima Kristen Randall. En fin, una pena el no poder disfrutar de la música y la belleza de cualquiera de ellas.

Hasta este momento todos los temas escogidos habían sido pertenecientes a su “In The Shadows Of A Thousand Suns” (por cierto, producido nada menos que por James Murphy y que ha contado con el gran Trym Torson para la batería de varios de los temas). Entonces se eligió para la penúltima de su actuación “I Am (God)”.
Este es un tema aún no editado. Se presentará en un bonus CD, dentro de una edición especial del propio “In The Shadows Of A Thousand Suns”, que saldrá en enero de 2.010. Atentos por si os interesa.

Durante el concierto no hicieron paradas muy largas. Me temo que contaban con poco tiempo y supongo que querrían descargar todo los temas del, por otra parte, breve setlist.

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Y para dar por terminada la actuación, “Watchtower”. De su EP “Legend”. Esta canción sonó muy próxima al estilo de grupos como Cradle Of Filth o Anorexia Nervosa. Pero también hay que decir que es un tema bastante interesante, pegadizo, con una melodía y velocidad que se compensaron para que el final fuese quizás lo mejor del show. Al igual que los previos, este corte se sintió con más fuerza y brutalidad que lo que se puede escuchar en el CD, incluyendo una voz que en directo resultaba más áspera. No sé si esto es exactamente bueno, porque una de las características importantes del sonido del grupo es la gran presencia y trabajo de los teclados, creando ese aspecto sinfónico para el álbum y que en directo se vio muy mermado. En fin, eso es lo que hubo.

Así se pasó la media hora larga de actuación de los americanos, sin que el público terminase de conectar demasiado con ellos. Como decía, ni los asistentes ni la banda estuvieron muy por la labor de enmarcar el show en un contexto más sugestivo. Abigail Williams acabó con el repaso de temas escogidos del disco que viene presentando por Europa (supuestamente un territorio mucho más propicio para su sonido) y el público se ponía en tensión a la espera de Angela, Michael y compañía. En fin, mucha suerte en su periplo europeo a estos chicos.

Pues eso, que estuvimos unos 40 minutos de cháchara y tomando un refrigerio (que con tanta gente en la sala, el frío que hacía fuera no fue capaz de entrar) hasta que terminaron de montar el set de la banda y hacer las últimas pruebas de sonido.

Con el público ya expectante ante la inminente actuación, apareció un representante de la sala que informó de que la vocalista de la banda había solicitado que no se fumara en la sala y, especialmente, en las primeras filas. Decía que su voz podía verse perjudicada por todo el humo que ascendiera hasta el escenario.

No sé si con esto perdió algún fan (seguramente no), pero lo que sí se ganó fue algún silbido y abucheo en contra.

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Minutos más tarde se apagaron los focos de la sala y, en penumbra, se fueron escuchando las notas de la intro que serviría para que Daniel Erlandsson se colocara en su batería (con los bombos decorados a base de la portada de su último disco), al fondo y montada sobre una tarima sobreelevada, Michael Amott a la izquierda, Sharlee D’Angelo en el centro y Christopher Amott a la derecha del escenario. Todos con pantalón y camisa negros y el correspondiente brazalete, que hoy es blanco.

Una vez posicionados, arrancan con la música de “The Inmortal”. Unos espectaculares juegos de luces van iluminando a ráfagas las siluetas de los cuatro componentes masculinos del grupo. Breves instantes después aparecería la insigne Angela Gossow, toda vestida de negro y con una camiseta de tirantes donde se distinguía el símbolo de la anarquía, trazado en blanco. Sin mediar palabra, aunque con algún gesto para alentar los coros de los allí reunidos, comenzó a dar todo ese recital de voces guturales al que nos tiene acostumbrados la germana y que, siendo sinceros, seguramente sería el mayor aliciente para muchos de los que se acercaron a la sala. La locura entre el público.

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Ya he visto a Arch Enemy en varias ocasiones, pero nunca me deje de sorprender la voz tan brutal de esta chica. Ciertamente hay otras vocalistas brutales (me acuerdo en estos momentos de Caroline de Psychobolia), pero no cuentan con el nivel de popularidad de la alemana.

El setlist estuvo muy bien escogido para que fuese un concierto con un nivel musical en los temas bastante alto y constante. Con pequeñas modificaciones, creo que es el mismo que llevan para toda la gira.

El disco que vienen presentando (“The Root Of All Evil”) contiene una revisión de temas elegidos dentro de los tracklist de los tres primeros álbumes de la banda, donde el cantante era Johan Liiva. Así, Angela hace suyos temas como este “The Immortal” (que apareció en “Burning Bridges”)  que, además, cuenta con un solo compartido por los hermanos Amott. Así sonó en la Sala Q y con ello se fue enganchando al público, de principio a fin de la actuación.

“Revolution Begins” fue la siguiente, empalmada con la anterior. Angela aprovechó los primeros acordes para ensayar sus primeras arengas: ¡¡¡Come on, Sevilla!!!
Este tema nos traslada a su penúltimo disco de estudio “Rise Of The Tyrant” y, pese al salto en el tiempo, ambos (este y el anterior) encajaron perfectamente en el recital.

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En cuanto al sonido, resultó que Michael comenzó a tener problemas con su guitarra. No se oía bien y parecía que en cualquier momento dejaría de sonar. Aguantó el resto de la canción, cubierto por su hermano (que para algo están los hermanos, ¿no?).

Tras esta, ahora sí, Angela Gossow cogió el micrófono y habló para los que estábamos allí abajo: “Hola. Buenas noches, Sevilla…”. Y continuó hablando. No voy a reproducir todo lo que dijo, aunque como os podéis imaginar, se resume en una sucesión de agradecimientos a todos los asistentes por apoyar al grupo, acudir al concierto y ser un público tan maravilloso (…)

El caso es que Michael no dejaba de ir y venir detrás de las columnas de sonido y hablar con su técnico para intentar solventar los problemas con la salida de su guitarra. De esta manera, Angela se pegó un pequeño discurso de un par de minutos. Me temo que algo más de lo que ella quería, pues creo que se le acabaron las pocas palabras en español que hubiera aprendido y también iban escaseando las de agradecimiento.

En fin, que cuando pareció más o menos resuelto el incidente, el pelirrojo reapareció de nuevo con su fantástica guitarra “Michael Amott Signature Tyrant Bloodstorm” de Dean, preparada para otro temazo. Por ejemplo, “Ravenous”. Un tema del “Wages Of Sin” y que, yo particularmente, estaba deseando oír de nuevo en directo.

Y es que, desde los acordes del comienzo, este tema destila Metal. Combinando estupendamente las partes cantadas y más brutales, con las afiladas guitarras de los solos. Y con un estribillo de los más efectivo, al son de la melena rubia de Angela.

Christopher volvió a ser el predominante en los punteos, especialmente en el que se daba tras un cambio a los 2 minutos y medio. Y es que Michael no parecía que hubiese solucionado las dificultades con el sonido del todo. Aún así, la canción sonó muy bien y con muchos coros por parte del público.

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Aún no he comentado nada de Sharlee D’Angelo. La verdad es que el bajo no es lo más representativo de Arch Enemy. Creo que todo el mundo estará más o menos de acuerdo. Aunque no se puede menospreciar a un señor que cuenta en su currículo con participaciones en Dismember, Merciful Fate, Spiritual Beggars o Witchery. El señor Charles Andreason (su verdadero nombre) hizo muy bien su trabajo y, sobre todo, no paró de moverse. Acompañando a Angela en el centro del escenario y con su gran altura, su presencia elevaba los ánimos de los asistentes para disfrutar del show.

De Daniel Erlandsson tampoco he mencionado nada, aunque él tendría sus minutos de gloria hacia la mitad de la actuación y más tarde lo comentaré. De todos modos, sí es cierto que Daniel iba marcando unos ritmos tremendos desde el comienzo del espectáculo. El doble bombo resultaba atronador, a parte del buen trabajo que también hizo con las baquetas. Seguro que fue el que más agotado quedó al final del espectáculo, ya que a penas tuvo respiro.

Creo que uno de los secretos de esta banda es lo bien compensada que se encuentra en todas las posiciones e instrumentos. Supongo que ellos también son conscientes cuando permanecen con la misma formación desde hace 10 años, amén de sus proyectos paralelos.

La siguiente “Blood On Your Hands” hizo que volviésemos a ver a Michael peleándose con la guitarra para que sonara bien, aunque esta vez sí que parece que el técnico tuvo más suerte con el arreglo.

La iluminación fue una de las grandes bazas de la banda para conseguir una ambientación propicia durante el show. Con luces predominantemente rojas, combinadas con blancas y azules, se creó un contexto donde descargar su Death melódico tan propio.

Esta “Blood On Your Hands” creo que era también muy esperada porque la bronca voz de Angela se veía secundada por los asistentes a la hora del estribillo: “Remember – Sins Of Our Fathers / A Requiem – For The Countless Dead”. Espectacular, como el resto de la actuación. Ya digo que estuvo toda ella en un nivel alto y bastante constante en la intensidad.

“Demonic Science” fue otro de los temas del “The Root Of All Evil” que se pudieron escuchar. Originalmente dentro de “Burning Bridges”. Los fans de los primeros discos seguro que agradecieron esta elección, que el grupo tocó de forma tan eficiente como el resto.

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Unos segundos de pausa para recuperar el resuello y refrescarse un poco y de vuelta a la música, recordando el “Doomsday Machine” de 2.005 a través de una “My Apocalypse” muy rítmica. No se trató precisamente del mejor tema de la noche, aunque el tramo final fue cantado con mucha rabia por parte de la front-woman.

A continuación, una estupenda “Dead Eyes See No Future” sonó tremenda, estruendosa dentro de la sala. Con Angela a voz en grito, entonando otro estribillo pegadizo y que gustó de acompañar a los asistentes. Michael y Chris se alternaban en los solos constantemente, alcanzando una gran cota de compenetración y ejecución en las partes punteadas y con unos riffs muy logrados en las estrofas.

Aquí es cuando llegó el momento del espectacular solo de batería por parte de Daniel que comentaba anteriormente. Lo de solo también lo digo por la compañía en el escenario, pues el resto de la banda abandonó las tablas para que toda la atención recayera en el baterista. Varios minutos duró el espectáculo, apoyado por varias columnas de luces colocadas junto al set y que parecían acompasar el ritmo del señor Erlandsson.

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El solo sonó muy bien y con una melodía audible pregrabada que daba muy buen resultado para disfrutar del toque de batería. De hecho, es el mismo solo que podemos oír en su directo “Tyrants Of The Rising Sun – Live In Japan”.

El resto del grupo ascendió al escenario según finalizaba el soliloquio, para prepararse a descargar “I Will Live Again”. Este corte pareció agradar particularmente. Además, Angela aprovechó esta predisposición para pedir un circle-pit. Se formó uno pequeño, aunque lo apretado del público en las primeras filas no favorecía mucho el movimiento. En la parte central de la canción, la guitarra de Chris se diluyó, perdiéndose entre el sonido del resto de la banda.

Y tras este tema y un breve respiro, “Bury Me An Angel” desde su disco debut “Black Earth”, también con muy buena acogida. Tanto arriba como abajo del escenario había buen ambiente. Angela se agitaba y ondeaba su cabellera al son de sus propios gritos, que reproducían la letra de manera bastante distinguible a pesar de todo. Las guitarras se compenetraban entre ellas y el bajo, al son del ritmo a doble bombo. Magnífica. Creo que una de las mejores interpretadas en toda la noche, aunque a la guitarra de Chris le seguían faltando decibelios.

No obstante, el sonido fue bastante bueno (si obviamos los problemas de Michael con su guitarra). Probablemente el técnico de sonido de la banda sea tan bueno como se cabe esperar de un grupo de tal renombre y sacó todo lo que se podía sacar de la sala y de la mesa de sonido.

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La recta final del concierto contuvo el “Dead Bury Their Dead” del “Wages Of Sin”. Con el mismo gusto con el que habían estado sonando a lo largo de la noche cayó este corte que, habitualmente, acompaña a un solo de guitarra. En esta ocasión también fue así. Primero Michael se marcó un par de minutos de punteo donde dejó muestra de la calidad que atesora. No en vano es también miembro de una de las mejores bandas de Death Metal de la historia como es Carcass. Luego le tocó el turno a su hermano Chris y diré que este tipo tampoco es manco. A decir verdad, creo que en el global de la actuación, Christopher dejó más ejemplos de maestría que el otro Amott. Aunque, matices aparte, lo que sí es seguro es que esta es seguramente una de las parejas de guitarristas mejor articulada y efectiva del panorama metálico. Se entienden a la perfección y es manifiesto cuando se les oye en directo, como en esta ocasión.

Por cierto, como sabéis, Daniel Erlandsson también pertenece a Carcass y se puede decir lo mismo de él que de su compañero en cuanto a sus habilidades musicales… aunque seguramente esto sería otra historia si Ken Owen estuviera en condiciones óptimas.

En el tema anterior se vio cómo Angela y Sharlee se retaban a un duelo de headbanging bastante espectacular y que creo que acabó en tablas.

Para terminar no se arriesgaron mucho. Con “We Will Rise” tenían asegurado un público volcado para despedirles coreando esta frase y deleitándose a base de potentes riffs y vertiginosos solos, exactamente como había estado sucediendo durante toda la noche. El grupo se mantuvo en la misma línea que había llevado en el resto del show. No es que pusieran especial intensidad en la ejecución, pero mantuvo la que habían traído en todo el evento.

Se despidieron brevemente y salieron por la parte trasera del escenario.

Lo cierto es que personalmente esperaba que subieran para dejarnos un ramillete de tres temas, como en otras ocasiones. Se limitaron a uno, tras un pequeño solo por parte de Chris. “Nemesis” fue la elegida como puntilla a la actuación. Creo que la gente también esperaba alguna más como “Snowbound” o “Fields Of Desolation”. Pero eso no quitó que lo que hubo, supiera muy bien y se disfrutara por todos.

Al final,  reunión del grupo en el centro del escenario y reverencia de agradecimiento hacia los congregados. Angela se atrevió a prometer un futuro regreso a esta tierra. Esperemos que lo cumpla, pues seguro que sus seguidores no les defraudarán.

Y para terminar, la anécdota. Resulta que lanzaron la toalla con la que se había secado la srta. Gossow durante la actuación. Pero el lanzamiento dio a parar con la toalla enrollada en la estructura que había encima del escenario. Finalmente un técnico la bajó, con la consiguiente alegría por parte del aficionado de primera fila que se hizo con ella y al que supongo que no le importaría todo el sudor que había en ella.

 

FOTOGRAFIAS: Alberto Ferraris Ravé.

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