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ALHAMBRA MONKEY WEEK SUMA 37 NUEVOS ARTISTAS A SU CARTEL

PorNota de Prensa

Sep 23, 2021

Desde hace la friolera ya de doce años, Alhambra Monkey Week le toma el pulso cada otoño a la escena musical más efervescente, apostando edición tras edición por el talento emergente y los nuevos valores. Este 2021 esa apuesta se tornaba más necesaria que nunca, por lo que una temporada más el festival lanzaba el pasado julio su ya habitual convocatoria de showcases, a la que se presentaron en apenas un mes más de 1.200 propuestas procedentes de 52 países diferentes. Cabe recordar que nombres hoy tan reconocidos como Rosalía, Carolina Durante, Nathy Peluso, Ms Nina, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba, Los Estanques, Cariño, Cupido, Belako o The Parrots son solo una pequeña muestra de esos nuevos talentos que han pasado por Alhambra Monkey Week -o su festival hermano Alhambra Monkey Weekend en El Puerto de Santa María- a lo largo de sus últimas ediciones.

Y hoy, jueves 23 de septiembre, ya conocemos a los 37 primeros artistas procedentes de la convocatoria de showcases de Alhambra Monkey Week 2021, en su mayoría pertenecientes a la cantera nacional, siempre tan variada como estimulante. Cojamos aire. Las melodías expansivas de Baywaves; el synth pop nostálgico de Cabiria; esa Chaqueta de Chándal, entre el artpunk y la retranca; la explosiva fusión de sonidos y rimas de Chill Mafia; la cumbia urban y psicodélica de Cosmic Wacho; el power pop saltarín y resacoso de Diamante Negro o el rock fronterizo en trance psíquico de Elemento Deserto, son solo algunos de ellos.

Les acompañan un Ghouljaboy pletórico, entre lo mainstream y lo underground; el revitalizante electro-punk de Grande Amore; la delicada combinación de ambient, pop urbano y ritmos latinos de Hnos Munoz; el pop fibroso y socarrón de Juárez; el noise como género y como actitud de La Paloma, o los siempre oscuros y arrolladores La URSS. Se suman también a Alhambra Monkey Week 2021 esa nueva generación de orfebres del pop vintage llamadas Las Dianas; el giro inesperado de un urbano Leftee a la sonoridad pop-rock; ese Morreo a dos bandas, entre el post-punk y la mitología yeyé; la asombrosa y pegadiza sampledelia de Mundo Prestigio; Nadie Patín o los actuales herederos del power pop de tradición sureña y el hipnótico y vaporoso kraut pop de No Sé A Quién Matar.

Oki Moki y su punk de baja fidelidad y alto espíritu melódico es otra de las nuevas incorporaciones, junto a la rumba lo-fi de un bardo 2.0 como Paco Moreno, los himnos irresistibles de los siempre inspirados Pantocrator, Ralphie Choo y su ductilidad para adoptar géneros y hacerlos suyos, las proclamas nihilistas pespuntadas por hirientes riffs enarboladas por Rata Negra y el cruce de caminos -entre downtempo, prog y la cinematografía pulposa de los 60 y 70- que nos propone Red Passenger. Contaremos al mismo tiempo con toda una frontwoman de armas tomar (Las Chillers, Monterrosa) como Rocío Saiz, dando un paso al frente en solitario; los inclasificables Rosin de Palo y su particularísimo sonido mutante; la exquisita facilidad de Rothrigo para facturar gemas pop; la última y deslumbrante revelación del rock en castellano que ha sido Sarria; el punk-pop lacerante y descarado fabricado a dentelladas por shego; las historias de surrealismo naif y encanto synth-wave que nos canta Sofía; el proyecto de reconstrucción folclórica emprendido con acierto por Tarta Relena; la nueva princesa del hip-hop de inclinación latina que se hace llamar Tinatha y la urgente e intensa vibración generacional de trashi y el after-punk irónico de regusto cañí espetado por Viuda.

A tanta demostración del talento nacional se añaden, por el momento, dos invitados internacionales: La Chica y Ravages, ambos procedentes del vecino Portugal. La primera, de origen franco-venezolano, se ha revelado como uno de los nombres a tener en cuenta en el futuro más inmediato. Quizás por esa mezcla suya de orígenes, las canciones de La Chica son también hijas de la fusión, un collage en el que caben todo tipo de rituales sonoros, del downtempo a los latinismos, del folk andino al house de inspiración arty. En cambio, los segundos, Ravages, no son unos recién llegados pero tampoco se asustan al hibridar géneros: Simon Beaudoux y Martin Chorrout, dos Exsonvaldes ahora reconvertidos en dilatadores rítmicos con un pie en el post-punk y otro en la chanson.

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