Hellfest 2013 - Jornada 1 Viernes

Escrito por Antonio Barrera
Categoría: Hellfest 2013 Creado: Martes, 30 Julio 2013 22:34
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¡Impresionante! Si tuviese que describir en una sola palabra todo lo que supuso el Hellfest de 2.013, seguramente sería esta. Impresionante elenco de bandas que coparon los hasta seis escenarios que se repartían por el gran recinto del festival. E impresionante también todo lo que rodeaba y permitía que se diese forma a esta gran fiesta de Rock & Metal, gracias a una organización excelente.

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Una decoración fantástica con estructuras y esculturas metálicas que recreaban un ambiente realmente infernal y que, por la noche, se iluminaban o ardían en un entorno cautivador. Así, desde los propios escenarios o las carpas que albergaban algunos de ellos, hasta la decoración del recinto o los bares y tiendas de merchandising, funcionaron de maravilla, para que los innumerables fanáticos reunidos encontrasen todo a su gusto y disfrutasen de un largo fin de semana de buena música.

 

También había un buen camping para los festivaleros más campestres. Con las comodidades e incomodidades propias de estos espacios, pero que también contaba con una zona donde se podía comer, beber y escuchar la música que pinchaba un DJ rockero, y así continuar la fiesta más allá del recinto del festival.

 

Por mencionar los puntos menos afortunados de este Hellfest 2.013, pues comentar el mal tiempo. Una temperatura bastante baja durante los tres días, que caía aún más en las noches. Además llovía a ratos y, alguna vez, con cierta intensidad. Pero es que, cuando salía el sol, resulta que picaba de lo lindo. Así aparecieron las típicas mejillas y brazos enrojecidos sobre pieles blancas. Esas tan típicas de los guiris.

 

Pero claro, eso del tiempo es incontrolable y, aunque creo que hay que mencionarlo, no se puede hacer más. No obstante, creo que de urinarios y módulos de servicios e inodoros podrían haber puesto algunos más. Se vieron colas de espera bastante largas para entrar a estos. La organización debería pensar que poner más de estos es una inversión en higiene y comodidad y que compensa a la larga.

 

Y para terminar este punto, también hacer referencia al terreno que pasaba de pedregoso a enfangado cuando llovía. No sé si se puede hacer algo al respecto, pero un terreno menos embarrable y con menos piedras sería de agradecer para unos pies que tenían que estar mucho tiempo de pie y andando de aquí para allá.

 

Pero vamos, que no pasan de ser unos meros detalles más que compensados por los muchos aspectos positivos que plagaron el ¡Hellfest 2.013!

 

6 escenario, 6. De los cuáles pisé cinco. Con ello y para dejar claro el criterio que seguí a la hora de asistir a los diversos conciertos y, por tanto, redactar la presente crónica, decir que se resume en: ví lo que me apeteció en cada momento. De forma totalmente subjetiva y guiado por mi propio gusto. Bueno, esto puede llegar a dejarme en evidencia incluso. Más aún cuando la secuencia de los propios conciertos roza la contradicción. Pero bueno, es lo que había.

 

Arrancábamos la jornada 1: viernes. Con la pulsera de acceso puesta y los tickets de bebida comprados (que aquí se llamaban “tokens”). Listos para ver a Short Sharp Shock. O sea, SSS.

 

La formación de Liverpool hace un Crossover muy genuino, aunque a veces rozó el Thrash en forma de guitarras endurecidas. Con su carismático vocalista Foxy al frente, que llevaba unas pintas como de “pringado” de película adolescente americana; barbado y gafapasta… Pero claro, sobre el escenario y escoltado por las cuerdas de Mark y Stu y la batería de Dave, Foxy se vuelve un animal.

 

El Crossover es para disfrutarlo, sobre todo en directo. Es una música que exige mucho de los oyentes pues suele ser la incitación para formar los típicos circle-pits y hacer un poco (o un mucho) de moshing o pogo. No obstante y como no podía ser menos, también exige mucho de los intérpretes. Ha de ser divertido, ágil, directo y sin concesiones. No se imagina uno un show de Crossover con intermedios interminables y con temas largos, ¿verdad? Entonces, en este aspecto, SSS cumplieron con lo que se les podía pedir.

 

De sus tres largas duraciones y un par de EP’s, fueron desgranando cortes para copar la media hora larga que permanecieron sobre el escenario, con temas fulgurantes y breves. Un desgaste de energía que tal vez pegaba más en la carpa Warzone que en el Mainstage 2, donde estuvieron actuando. No obstante, esto se podía ver como un espaldarazo, una oportunidad para dejarse ver ante un público más numeroso, aunque aún no lo fuera demasiado por la hora tan temprana.

 

Así, con temas como “The Answer Is Never”, “Waiting Game” o “Oil And Water”, los 4 de Liverpool (…) quisieron hacerse valer en el mundillo donde los D.K. y los D.R.I. son prácticamente la referencia. No obstante, yo, que no soy el mayor seguidor de este género, les ví con ambición y soltura sobre el escenario, pero con un perfil más bajo de lo que he podido presenciar con bandas como los maravillosos Municipal Waste.

 

SSS entretuvieron y seguramente convencieron a sus seguidores que se apresuraron a entrar temprano al recinto. A través de “Bastard Stench”, “Ride The Best Fuck The Rest” o “The Beast” desollaron guitarras agresivas y ritmos machacones. Foxy bromeaba con sus acólitos mientras enfilaban las últimas “Dismantle The Dream” y la propia “SSS”, y nosotros esperábamos que este fuera tan sólo el calentamiento para tres maratonianas jornadas de intensos conciertos.

 

Un rato después de la actuación de los británicos, me decidí por acercarme a la actuación de los thashers californianos Heathen. Un grupo de la Bay Area que arrancó su trayectoria en la época gloriosa (en lo musical) de aquella zona, pero que no ha sido demasiado productivo en cuanto a ediciones y conciertos. No obstante, parece que desde hace unos años se han vuelto a poner las pilas y están girando con los temas de su último Lp (“The Evolution Of Chaos” de 2.009) debajo del brazo.

 

Precisamente con el tema que arranca este fue con el que empezaron a dar rienda suelta a unos ritmos trepidantes y a una gran fuerza que no se interrumpiría en los 40 minutos que estuvieron sobre el escenario. “Dying Season” (incluyendo su intro) fue ese tema inicial, que se vio secundado por “Control By Chaos”, del mismo álbum.

 

La formación cuenta con la enorme presencia entre sus filas de Lee Altus, que combina sus quehaceres con Exodus. Desde luego, se nota que un tipo que proviene de una de las mejores bandas de Thrash actuales, anda de por medio. Lo cierto y verdad es que Heathen no parece que hagan nada demasiado original, novedoso o rompedor. No se trata de una música que experimente o innove; sólo es Thrash rápido, agresivo y demoledor.

 

“Hypnotized” recaló en “Victims Of Deception”, confirmando lo bien que Jon Dette (un auténtico trotamundos de grupos del género) se las apaña para imprimir carácter a una batería bien aguerrida en los ritmos.

 

Este tema me pareció de lo más notable del setlist de los americanos. No hubo demasiadas canciones por tiempo y porque suelen ser temas más bien tirando a largos, pero “Hypnotized” me parece, aun en el disco, un corte muy apropiado para lucirse en directo (a excepción de la intro un tanto aburrida). Particularmente la voz de David R. White creo que estuvo muy acertada.

 

“No Stone Unturned” y su ritmo entrecortado para ir perfilando el final, que se vieron mermados por problemas de sonido. Lee y Kragen vieron cómo sus guitarras no paraban de “petardear” durante un rato. Una pena, aunque continuaron tocando sin más este tema muy genuino de la Bay Area y un final espectacular en las guitarras (aunque para mi gusto le falta un poco de fuerza en general, eso sí).

 

En fin, un concierto que se puede resumir en: Thrash y más Thrash. No habría mucho más que decir. Heathen se presentaban como una banda que tributa meramente a este género y a nadie más (que para algo son los “paganos”).

 

Remataron a base de “Death By Hanging” del “Breaking The Silence”. Más breve, conciso y rápido, dejando su impronta sobre el escenario de banda a la que le gusta tocar en serio.

 

Y pasábamos luego al Mainstage 1 para recibir a uno de los grupos que considero que ha sabido llevar mejor el paso del tiempo. Se trataba de los británicos Saxon. Lo del paso del tiempo lo digo porque los ví por vez primera hará cosa de 10 años y, prácticamente, siguen manteniendo el mismo show, la misma intensidad y la energía que les he visto en cada uno de los muchos conciertos durante esta década.

 

Particularmente me encanta ver salir a la tarima al bueno de Biff con su levita de cuero negro y su melena blanca al viento. Es como ese abuelo del Metal que permanece impertérrito desde los orígenes de la NWOBHM para cantarnos sus legendarios temas, con decenios de solera.

 

No obstante, la banda se arrancó para su puesta en marcha con un par de cortes de su último trabajo. “Sacrifice”, salido al mercado hará unos cuatro meses, no está aún instalado en la memoria de los más acólitos siquiera. Eran instantes de presentación de la nueva obra, pero el público quedaba despegado de la banda con unos acordes que aún no les sonaban. “Sacrifice” y “Wheels Of Terror” compusieron esos momentos iniciales que pasaron rápidamente a otros más intensos cuando “Power And The Glory” revivieron los inicios de la banda. Un temazo que se vio refrendado cuando le sucedió “Motorcycle Man”, nada menos.

 

Siempre me ha encantado oír las melodías de temas como estos o la gran “Heavy Metal Thunder”, con las guitarras de Paul y Doug haciendo de las suyas. Ritmos genuinamente heavymetaleros y con un poso de lo más clásico que se puede echar a la cara.

 

“I’ve Got To Rock (To Stay Alive)” también, algo más reciente pero con todas las garantías. Nigel marcando la cadencia en un trabajo muy correcto. No era la batería lo más destacado de Saxon, pero no podía fallar a estas alturas (con toda la vida que lleva el bueno de Nigel en la banda). De igual manera, el bajo no cabe esperar que sea lo más atractivo en sus temas, pero en directo resulta impresionante ver cómo lo toca Nibbs. Siempre me ha parecido el más dinámico y enchufado de la formación en los directos, y en este Hellfest volvió a serlo. Nibbs, junto a Biff, eran las almas de los sajones.

 

“Stand Up And Fight” resultó un pequeño respiro al volver al contemporáneo “Sacrifice” y el público relajarse un tanto.

 

Luego retomaron la caña total para la terna final que casi todos esperaban, con unos trallazos que fulminaron a los oyentes. “Denim And Leather” y su famoso riff que pusieron los bellos de punta a más de uno y que mostraron a un Nibbs en plena actitud, como comentaba antes.

 

Yo, particularmente, lo flipo con esta canción en vivo y me encanta oír desde el ritmo de batería a su tradicional punteo. Supongo que a tantos otros les pasaba lo propio con “Princess Of The Night”. Más melosa, pero también muy atractiva en su escucha.

 

Para terminar, “Wheels Of Steel”. Era el temazo que les quedaba y con el que dieron fin a un otro fenomenal concierto donde volvieron a convencer a propios y extraños con su reputado Metal NWOBHM de alto octanaje que llevan décadas facturando. El público haciendo los coros en el estribillo dejó ese regusto de haber asistido a un buen show.

 

Yo alucino con Saxon. Nunca me han defraudado y, personalmente, casi los prefiero a algunos grupos más jóvenes, a los que les ganan por la mano en cuanto a calidad musical pero también en energía. Ahí es nada.

 

Volvimos al Escenario 2 para ver el show de Hellyeah. La banda de Texas que cuenta con el especial aliciente de ver entre sus filas a Vinnie Paul, el batería de Pantera y hermanísimo del malogrado y genial Dimebag Darrell.

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El estilo de los americanos deambula en un Metal con bastante Groove que permite que la base rítmica resulte esencial y muy marcada. Unas baquetas poderosas que imponían su medida desde un principio, con temas como “War In Me” o “Drink Drank Drunk”, con su punto de Core.

 

Estos primeros temas presentaron el último disco de la banda, editado hace cosa de un año: “Band Of Brothers”, aunque también se compensó con cortes de su primer y exitoso “Hellyeah” como la contundente “Matter Of Time”, que creo que contó con un sonido más maduro en directo de lo que se puede escuchar en el disco.

 

Bueno, aparte de la consistente base rítmica de Vinnie, apoyada en el bajo de Bob “Bobzilla” Kakaha, las guitarras hacían fluir unos riffs con más garra que virtuosismo.

 

“Cowboy Way”, mucho más rockera, parecía hecha a medida para que Tom se hiciese notar, guitarra en ristre y el sombrero tejano dándole un poco de sombra. Greg no pasaba tampoco desapercibido con la prominente barba y su guitarra clásica en forma y fondo. Pero el más llamativo de Hellyeah sobre el escenario era, sin duda, su frontman Chad. Con un look que parece haber sido peinado en un manicomio y un gran desparpajo para conectar con un buen número de asistentes que se contaban frente al Mainstage 2.

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La propia “Band Of Brothers” también sonó, seguida de “Rage/Burn”. Cortes que no me parecieron especialmente inspirados en lo musical, pero que para un concierto del género de Hellyeah parecían bastantes adecuados para un directo donde querían engancharse al público y que este se agitara con las melodías.

 

Sin embargo, “You Wouldn’t Know” fue bastante más pausada. Creo que resultó un bajón en la intensidad de lo que iba siendo el show. La gente se vino un poco abajo durante unos minutos, incluso viendo cómo Chad aprovechaba a sentarse en una de las pantallas de sonido.

 

Afortunadamente “Hellyeah!” hizo resurgir a la banda de su modorra momentánea. El propio Chad pidió un circle-pit que ya  llevaba rato haciéndose y que se intensificó para el final. Este tema remataba sus 40 minutos. El más celebrado y secundado por los más conocedores de la discografía de los texanos, concentrados en las primeras filas y en interacción con el frenético líder de la banda.

 

En resumen, un concierto muy entretenido, rudo y con un Groove que hacía las delicias de metaleros ávidos de sonidos densos y contundentes. Los nostálgicos de Pantera tuvieron la ocasión de reavivar sus recuerdos, si bien no con los temas de “Cowboys From Hell”, “Vulgar Display Of Power” y demás, sí con otros que estaban claramente inspirados y manaban de las influencias de aquellos.

 

Volvíamos rápidamente al Mainstage 1 porque llegaba el turno de Europe.

 

Mucha gente se congregaba frente al escenario principal, a pesar de la hora aún temprana para una banda de renombre. El clima desapacible por el viento y el frío, tampoco ayudaban.

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Casi todo el mundo recuerda a Europe por una canción, pero afortunadamente no es una banda que viva del recuerdo. Joey Tempest y los suyos intentan actualizarse y rejuvenecer su sonido característico para mantenerse contemporáneos.

 

Europe rompió la línea de bandas Metal que se habían oído hasta el momento en los escenarios principales. Ellos cambiaron la tendencia hacia el Hard Rock que John Norum aún defiende con vehemencia a las seis cuerdas. Como ejemplo de ello, “Riches To Rags” y su buen punteo.

 

Esta y “Firebox” hicieron de abanderadas para la presentación del último Lp de Europe “Bag Of Bones”. No obstante, sólo contaban con una hora de actuación y se tuvieron que poner las pilas para hacer las delicias de sus seguidores con lo más granado de su discografía, en estos 60 minutos.

 

“Scream Of Anger” sonó muy dinámica en el ritmo y exigiendo un plus en lo vocal al bueno de Joey. Me temo que el tiempo no ha pasado el balde por la voz del frontman, pero el hombre se esforzó para luchar contra los elementos (el viento no dejaba de soplar y el sonido sufrió algunos vaivenes) e imponer lo que él cantaba.

 

La batería sí me gustó más aquí, a manos de Ian y su look rapado y luciendo el tatuaje con el logo de la banda en su brazo.

 

¿Y cuando llegó “Superstitious”? No es que sea un tema muy movido, pero sí que es cierto que las melodías que salían de las cuerdas de John & John (Norum y Leven) resultaban encantadoras y hasta embaucadoras. Evocadoras de otra época de Rock emergente.

 

Se iba creando un ambiente muy agradable gracias a la gente y a pesar del mal tiempo. Una audiencia que seguía muy atenta cuando sonaron los primeros acordes de “Girl From Lebanon” y que se intuía intergeneracional y de buen rollo.

 

Un cierto cambio de estilo se apreció cuando, después de esta, se marcaron “The Beast”. De todos modos, el cambio de ritmo y el punteo de Norum, le dieron bastante valor.

 

Llegábamos a la parte final del concierto y a uno de los momentos cumbres de su show. Llegaba el turno a “Rock The Night”. Creo que a esta la sobran las presentaciones y obtuvo fácil el resultado esperado. Una buena melodía y un estribillo totalmente pegadizo para que el público se viniera arriba con estos renacidos Europe.

 

“Rock The Night” era el preludio a los bises. A Europe le quedaban un par de temas para dejar su marca en el Hellfest 2.013 y Joey y los suyos se aventuraron con “Last Look At Eden”, reivindicando los últimos discos editados ya en este siglo.

 

Un corte que en directo tuvo mucha sonoridad y donde me pareció oír un poco más el teclado de Mic.

 

De todos modos, los últimos instantes de la actuación de Europe no podían dejarse a otro tema más que a “The Final Countdown”. Aquí sí que sobran presentaciones. No por manida (y más) deja de ser una grandiosa canción que da gusto oír en directo por sus intérpretes originales. Así que era momento de olvidarse de prejuicios y dejarse llevar absolutamente por la música de los suecos; desde su celebérrimo toque de teclados inicial hasta esos alardes finales de Joey.

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¡Chic@s… son Europe tocando “The Final Countdown”! ¿Qué más queréis?

 

Y volvimos al Escenario 2 sin perder tiempo porque llegaba otro de los grandes del Thrash americano. Era el turno de Testament.

 

La banda de Oakland se paseaba de nuevo por Europa con su propuesta de Thrash muy intenso en los directos y velocidad combinada con la melodía.

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La verdad es que los miembros de Testament son unos tíos que han sabido mantenerse fieles a la banda. A pesar de que han pasado un montón de personajes por sus filas (sobre todo bateristas), incluyendo algunos tan insignes como James Murphy, casi todos los miembros han mantenido su puesto a los largo de los años. De esta manera, Testament se ha convertido en un grupo de referencia y en un seguro de calidad, sobre todo en los directos.

 

Reconozco que hay otras bandas que cuentan con mi mayor predilección dentro del Thrash, pero he visto bastantes veces a Testament en vivo como para saber de lo que son capaces.

 

Eso sí, a Chuck lo ví más gordo de lo que le recordaba desde hacía un par de años. No sé hasta donde va a llegar, pero espero que se cuide un poco.

 

Dietas aparte, Chuck Billy sigue manteniendo su enorme (…) presencia sobre el escenario sin menguar un ápice. Desde el primer momento hizo de su micro un mástil y lo esgrimió como si de una guitarra se tratara a la hora de “puntear” junto a Alex y Eric. Chuck incluso lanza púas de guitarra al público durante la actuación con la leyenda impresa: “Chuck’s Pick”. Todo un personaje.

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Para el arranque del show eligieron “Rise Up”, de su más reciente “Dark Roots Of Earth”.

 

Testament se mantienen fieles como formación pero también con su condición. Cierto que, aparte del Thrash, también han tenido sus épocas donde se han acercado al Death, pero sin dejar abandonada la esencia sonora que les hace reconocibles. Reconocibles en estudio pero, sobre todo, en directo. Porque yo, si me dan a elegir, prefiero a los Testament del directo.

 

No obstante, son capaces de ahondar en su propia historia y permitirse el lujo de sacar buenos discos a estas alturas, tras un mogollón de años de carrera. Cuando tantos otros grupos parecen editar trabajos que no hacen más que anhelar tiempos pasados, Testament se marcan discos como “The Formation Of Damnation”, del que extrajeron precisamente “More Than Meets The Eye” para esta tarde de Hellfest.

 

“Native Blood” y “True American Hate” retomaron “Dark Roots Of Earth”. Tal vez un repaso demasiado centrado en la actualidad para algunos fans de la banda, pero el nivel de estos temas en las guitarras de Alex y Eric los hizo realmente atractivos.

 

Yo ví la actuación de la banda desde una cierta distancia, que ya iba haciendo mella la consecución de conciertos y aún quedaba mucho, pero cuando empezaron los primero acordes de “Practice What You Preach”, creo que se armó un buen jaleo en las inmediaciones del escenario. Una de las canciones tradicionales de su discografía y que aún resonaba con mucha garra en la garganta de Chuck. Además, daba gusto ver a Alex Skolnick y su mechón canoso, deleitándose y machacando cuerdas.

 

Un tema sin mucha complejidad y que engancha muy bien con el público. Y, además, seguido de “Into The Pit”. Desde “The New Order” (otro discazo).

 

Con ese arranque de riffs demoledores, la enorme batida rítmica que se marcaba Greg en el bajo, los brutales cambios de ritmo, la caña que desprende este tema en general e, incluso, el propio nombre… Con todo ello, no cabía otra opción que se formara un buen circle-pit donde se desfogaron unos cuantos asistentes al cotarro, con los que Chuck y compañía creo que quedaron bastante contentos.

 

La propia “The New Order” también cayó, seguida de “Over The Wall”. Lo primero de lo primero de la historia de la banda.

 

En aquella época andaba Louie en la batería. Actualmente creo que no hay percusionista fijo en las filas de Testament. Aún así, el que se han buscado para los directos no está nada mal. Si no me equivoco, en esta ocasión era Mark Hernández (precisamente “ex” de Heathen). Muy solvente en las baquetas para un grupo que se precia de meter bastante tralla en los directos y con algunos temas donde los cambios de ritmo son toda una seña de identidad.

 

“D.N.R.” iba perfilando el final. Por cierto, que este “The Gathering” al que pertenece “Do Not Resucitate” es uno de los ejemplos en cuanto a lo que decía de mantener un alto nivel compositivo en sus discos a lo largo del tiempo. Este era su octavo Lp y consiguió ser de los más populares y vendidos de su carrera.

 

En directo sigue siendo todo un seguro de acierto entre los aficionados al Thrash, más aún si se combinan con “3 Days In Darkness”. Con Chuck tocando su eterna air guitar y escoltado por sus sempiternos secuaces Eric, Alex y Doug. Con la tarde empezando a caer y con un poco de tregua en cuanto al viento, Testament se daba el gustazo de volver a gustar a los más exigentes aficionados al Thrash y al Metal. No desperdiciaron el tiempo y se marcaron un concierto a su estilo. Sin mucha parafernalia ni aderezos. Sólo Thrash (y algún riff algo más duro también).

 

A continuación puse rumbo al escenario The Temple para ir cambiando un poco el tercio hacia tesituras mucho más brutales. Tocaban Absu y me apetecía un poco de Black. La banda texana ya estaba en faena cuando llegué a la altura de la carpa y creo que sonaba “Night Fire Canonization”. Con buenos ritmos de guitarra, inmersos plenamente en el Black Metal, pero aun manteniendo un sentido melódico más Death, gratificante.

 

La verdad es que no deja de sorprender que una banda identificada con un sonido tan europeo provenga de la profunda Texas, conocida por estilos mucho más rockeros.

 

Y para hacer patria, nada mejor que tributar a unos paisanos, pensarían Absu. Para ello echaron mano de “Morbid Scream” (el tema), que en su día crearan Morbid Scream (la banda). Con un enfoque más extremo que la original, claro.

 

La propuesta de Absu resulta una curiosa mescolanza entre un sonido Black muy instaurado, el estilo Death de sus inicios y la vertiginosidad de las guitarras Thrash que dan un acento desaforado a los temas. Bueno, y luego algunos detalles Folk, como los que se trajo Proscriptor de Melechesh.

 

En este directo del Hellfest me pareció que se centraron en el blastbeat y el shriek, aunque el hecho de conservar esas melodías y detalles de los otros géneros en cortes como “Skrying In The Spirit Vision”, “Amy” o “Mannanan”, los hacía más agradecidos al oído.

 

El trío no se encandilaba demasiado entre un corte y otro y pasaban rápidamente a la faena. Ezezu al bajo y cantando, con Vis en la guitarra y Proscriptor en la batería (y también marcándose algunas letras).

 

Mientras veías la actuación de Absu, te podía venir también la que Immortal daría la jornada siguiente. Dos bandas que se enmarcan en el Black pero que son “acusadas” de darle mucha musicalidad a sus temas, con notables influencias de otros géneros como el Death y el Thrash.

 

“Swords And Leather” y “Highland Tyrant Attack” retomaban el cruento “The Third Storm Of Cythraul” de 1.997 y encarrilaban el final con “Never Blow Out The Eastern Candle”.

 

Absu daban un concierto correcto en cuanto a técnica y puesta en escena, aunque no creo que destacaran especialmente entre la gran amalgama de bandas que se fueron presentando durante los tres días de festival. Aun así, vale la pena echarles un vistazo si hay oportunidad.

 

Y cambiando radicalmente de estilo, nos volvimos al Escenario 1 para una de las bandas que más ganas tenía de volver a ver. Eran Twisted Sister.

 

La formación clásica de Twisted Sister se volvía a subir en un escenario en una más de esas contadas ocasiones que la banda escoge concienzudamente cada año para actuar en vivo. Como ellos mismos dicen, la razón de ser de tocar pocos conciertos al año es convertir cada uno de ellos en un show único.

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Bueno, tal vez eso resulte un poco sobredimensionado, pero sí es verdad que se nota que se suben a la tarima con energía y ganas de agradar y ganarse al público. Personalmente he tenido la oportunidad de verlos ya en unas cuantas ocasiones. Siempre en festivales y poco me equivoco si dijo que siempre han sido uno de los mejores grupos en cada uno de ellos.

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En esta ocasión Dee Snider se presentaba sin caracterizar. Llevaba una camiseta negra con una calavera para acompañar a su famosa cabellera rubia, pero sin la indumentaria “de gala”  (como aparece en la portada de “Stay Hungry”, me refiero). Pero eso era lo de menos. La actitud suya, así como del resto de la banda, era inmejorable.

 

Ya desde el arranque con “You Can’t Stop Rock N Roll” se intuía un gran show y este tema se presentaba como declaración de intenciones. Igualmente de bien sonaron “Shoot ‘Em Down” y la espectacular “Stay Hungry”. Muy celebrada cuando Dee la anunció y con la que se terminaron de encumbrar los ánimos.

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No es difícil hacer un buen concierto cuando tienes una hora para tocar y cuentas con un repertorio que te permitiría llenar mucho más tiempo con buenos temas. Más aún cuando subes a escena con la intensidad de estos cinco y con su filosofía de darlo todo en pocos y escogidos escenarios.

 

Además, Twisted Sister tienen claro que no van a volver a sacar disco nuevo. Supongo que alguna recopilación o directo más puede caer, pero no disco en estudio. Ellos no van a salir de gira para presentar un disco, mientras que su público les pida las canciones antiguas. Para eso siguen como hasta ahora: recordando sus pocos pero celebrados Lp’s y desgranándolos para deleite de los fans y los aficionados al Hard Rock en general. Una actitud ésta, un tanto infrecuente pero que a Dee y compañía les satisface y que sus seguidores disfrutan.

 

Como disfrutamos todos con la contundencia y parsimonia de los ritmos de “The Beast”, justo antes de que Snider nos informara de que “The Kids Are Back”.

 

Particularmente lo flipo viendo esta line-up sobre la tarima, desenvolviéndose cada uno a su estilo, pero todos con una gran personalidad escénica.

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Por supuesto es Dee quien se lleva la mayoría de las miradas con su desparpajo, provocación innata y entonando esas letras más bien picaronas, mientras se encara con las primeras filas o se revuelca por el escenario. Pero, además, es una actitud totalmente natural. No se le ve que interprete un personaje ajeno a él mismo, sino que se siente totalmente en su salsa con este comportamiento. Esa sinceridad se transmite y creo que el público responde divirtiéndose con él.

 

Y llegó el momento de “We’re Not Gonna Take It”. Otro tema de los que ponen la piel de gallina al escucharlos en directo y con el que Dee compartió estribillo con las miles de gargantas reunidas frente al Mainstage 1.

 

Por cierto, que si hubiesen tocado en España o los muchos asistentes españoles se hubiesen entonado, ya sabéis que hubiésemos acabado cantando eso de “Huevos con aceite y jamón…”. Una auténtica tontería, pero me consta que a Dee le gusta escucharlo en castellano.

 

En cuanto al resto de la banda, pues ya digo que me encanta verlos a todos. Eddie Ojeda siempre parece el más calmado, pero cuando le toca el punteo, el tío se marca unos solos realmente estupendos.

 

Luego Jay Jay, encantador con su público. En el concierto incluso aprovechó para dejar alguna fracesilla en francés que los fans vitorearon. Bueno, para algo se apellida French, ¿no? Realmente me parece un tipo muy distinguido sobre las tablas.

 

A.J. siempre anda un poco más limitado de movimientos, claro. Pero llama la atención, siendo más bien bajo y situado tras una batería que hacía importante el ritmo.

 

Pero, sin duda, quien más me sigue llamando la atención es Mark Mendoza, alias The Animal. Uno de los bajistas más brutales en las formas que he visto en directo. Realmente no sé si toca o no, o qué es lo que hace, pero lo que es seguro es que le zurra una paliza al bajo de principio a fin del concierto. Con el pelo perfectamente peinado (incluyendo la perilla) y sus eternas gafas de sol, Mark se intuye el tipo de persona con el que no te gustaría tener una discusión… Bromas aparte, es impresionante ver cómo impone el bajo en el escenario un tipo tan llamativo y con tanta personalidad.

 

En fin, seguramente no sea el narrador más imparcial, pero es que me encanta ver a Twisted Sister en directo. Reconozco que no escucho sus discos de manera habitual, pero no me canso de ver sus directos; me siguen encandilando.

 

Cuando te tocan un tema como “The Price”, una balada tan encantadora y de forma que conecta con la audiencia tan directamente, se puede entender la predilección por esta banda.

 

Luego, cortes más contundentes como “Burn In Hell” o una soberbia “The Fire Still Burns”, con Dee volcado en su propia idiosincrasia, hacían prever un gran cuarto de hora que les restaba.

 

Los cinco primero minutos de esos eran para “I Wanna Rock”. Creo que sobran presentaciones y hasta comentarios. Supongo que os podréis imaginar la fiesta que se armó entre Twisted Sister y sus acólitos.

 

Pero el final fue especial. Dee comentó que esto que ellos hacían era sólo Rock And Roll, pero que les gustaba. Y que eso ya lo habían dicho unos chichos antes que ellos. En fin, que para rematar su concierto harían una cover de los Rolling.

 

No es la primera vez que Twisted Sister la versionan, pero sí era la primera vez que yo se la oía. Personalmente quedé muy agradado y me gustó que no fuera una imitación. Obviamente era un tributo (quizás más al Rock que a los propios Stones), pero supieron imprimirle mucha fuerza y mucho gancho con unas guitarras muy agraciadas.

 

Luego extendieron el tema a base de coros que Dee pedía a la concurrencia, en una pose muy cercana y cómplice. Este tipo de cosas (lo de alargar canciones pidiendo coros) son una cosa que no me gusta nada. De hecho, le tengo un poco de manía al bueno de Dickinson por alargar “Running Free” hasta el infinito y más allá. Pero el caso es que con Dee Snider no tengo ese problema. Es probablemente el único cantante con el que no consigo disgustarme; más bien me parece muy simpático cuando se mete al público en el bolsillo intentando convencerlos para que canten con él.

 

En fin, genio y figura. También Eddie, Jay Jay, A.J. y Mark, claro. ¡Twited Sister rules!

 

Por cierto, como anécdota, decir que tuvieron que cambiar su actuación con la de Whitesnake (…).

 

Una vez acabado este concierto, puse rumbo al escenario The Temple para ver a Primordial. Pero resulta que, en cambio, un miembro de la organización se subió al escenario para comentar que el avión que los llevaba se había retrasado y habían perdido la conexión para llegar a tiempo al Hellfest a su hora. El caso es que, por lo que entendí, la actuación de Primordial se pasaría a última hora de la noche (dos y media o por ahí). Obviamente no entendí bien la explicación porque me presenté a esa hora y ya no había nada en el escenario (ni prácticamente en el recinto). Primordial ya había tocado y no había podido verlos. Triste situación, porque tenía la esperanza de oír algún corte de “To The Nameless Dead”, por ejemplo, en la particular voz de Nemtheanga. En fin, otra vez será.

 

Así pues, me volví al Maistage 2 donde ya estaba tocando Kreator. Antes tuve que hacer una parada logística, así que cuando llegué a la altura del escenario y puse la oreja, pues ya estaban tocando “Phobia”. Supongo que me perdí como medio concierto, incluyendo “Coma Of Souls” y “Pleasure To Kill”, porque no las escuché después.

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Pero bueno, ahí teníamos al Miller Petrozza desgañitándose aún sobre los escenarios a sus cuarenta y tantos tacos. He visto a Kreator en multitud de ocasiones y me encanta ver que guardan la actitud y un estilo inconfundible de Thrash rápido, bruto y letal en las distancias cortas.

 

Aun así, el tiempo no ha pasado en balde por Miller y se le van marcando los años. Tanto en el aspecto como en el hecho de que creo que no es un vocalista tan brutal como hace tiempo y su agilidad en escena también se ha visto recortada. Pero es igual de resolutivo a las seis cuerdas (y al menos ahora lleva mejor guitarra que antes de cambiar de marca).

 

“Enemy Of God” y “Civilization Collapse” mantenían la temática de la muerte, la destrucción y el infierno que Kreator gusta de expandir, resolviendo el examen de exigencia del público con la maña de Sami y Christian en las cuerdas. Mención especial a un tipo de apariencia tan sencilla como lo es Ventor, y que después es capaza de marcarse unos ritmos tan tremendos como los de “Violent Revolution”.

 

Un temazo que anticipó el clásico final de los directos de Kreator: Miller con la bandera en la mano pidiendo el nombre de la última canción “It’s time to rise the flag of…”, a la vez que un pit al estilo Kreator. Tras varias respuestas cada vez más fuertes, tira la bandera y arranca la fulgurante “Flag Of Hate”. Supuestamente la última del setlist, pero que empalman con “Tormentor”. Aún más agresiva y violenta si cabe.

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No me canso de asistir a este final de fiesta, aunque sea el mismo desde hace años. Auténtico Thrash germano en estado puro.

 

De nuevo en el Escenario 1 para ver a Whitesnake esta vez. Aunque antes tuve que acercarme a la zona de prensa y llegué con el concierto ya comenzado. Así pues no puedo comentar las primeras piezas, sino a partir de “Don’t Break My Heart Again”. Un tema muy chulo que sirvió para calibrar el nivel de voz que aún conserva el señor Coverdale. Ya hacían bastantes años desde que los ví con anterioridad y la verdad es que le recordaba unos registros algo mejores. De todos modos, valía la pena el deleitarse con cortes como el que sonaría a continuación, su eterna balada “Is This Love”. Realmente delicioso el oírla de nuevo en un gran escenario como este Hellfest 2.013.

 

El sexteto colocado ante una enorme bandera con el logo del grupo, también se veía arropado por la caída de la noche y el cambio de ambientación hacia un entorno más íntimo.

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“Gambler” cayó a continuación para dar un poco más de caña rockera, que se vería reafirmada con la contemporánea “Love Will Set You Free” y donde David intentaba enganchar a la audiencia dando el nivel exigido a su característico y notable tono de voz. A pesar de no ser un clásico, tengo que decir que este tema me gustó.

 

Uno de los momentos más destacados de la actuación de los británicos pudo ser durante la ejecución de “Pistols At Dawn” y precisamente el duelo de guitarras que mantuvieron Doug Aldrich y Reb Beach. Unos minutos musicalmente muy intensos donde Reb se sacudió el estatus de rythm-guitar para competir con el solista a su nivel (más o menos). Si bien Doug se había marcado un buen solo en cada tema de los que llevaban, le llegaba la ocasión para echar el resto. Acariciaron y rasgaron cuerdas, aprovechando el cuarto de hora de más con el que contaban de tiempo después de haberles cambiado el turno a Twisted Sister. Yo no soy muy partidario de los solos eternos “porque sí”, la verdad. Así que esperé a que se reengancharan al concierto, aunque había que admitir que ambos tocaban muy bien, pero especialmente Aldrich, claro. Terminaron el tema echando mano de armónica y todo.

 

Luego pasamos a “Steal Your Heart Away”, volviéndose a poner en su lugar la banda completa, con un arranque muy intenso e interesante. Me gustó el talante que retomaron, ya prácticamente de noche y entrando en las horas estelares de los escenarios grandes.

 

Un tema este que sonó muy bien y que defendía texturas muy hardrockeras que me gustaron especialmente dentro del setlist. Además, si los guitarras tuvieron sus minutos de gloria, aquí también contó con ellos Tommy Aldridge. Se marcó un solo de batería que terminó sin baquetas y a mano desnuda, para acabar volviendo al estribillo “I want it all, I want it now…”.

 

Para templar ánimos, una bella “Forevermore” muy apuntalada en las guitarras daba paso al medley compuesto de “Best Years + Bad Boys + Children Of The Night”. Los cambios de ritmo intensificaban la energía y Coverdale se hacía querer, con su camisa abierta, por los asistentes (las féminas en particular).

 

Una banda bien plantada sobre el escenario, de cuerdas embaucadoras en muchos tramos del show, con melodías seductoras y una voz entregada a la causa sin tapujos.

 

Creo que el final resultó bastante bueno. Con “Fool For Your Lovin”, seguida por “Here I Go Again”. Temas muy populares dentro de la discografía de Whitesnake y que funcionaron perfectamente. Creo que, sobre todo, el segundo.

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Pero es que aún quedaba un bis. Era “Still Of The Night” y resultaba un resumen de lo acontecido en la hora y pico previa: guitarras sobre una buena base hardrockera, David intentando encantar a nivel lírico y los teclados de Brian Ruedy para terminar de crear el ambiente. Pasamos un buen rato.

 

Y rápidamente al otro escenario grande para Helloween. Con los alemanes tengo un pequeño problema: les tengo mucha estima, los he visto bastantes veces y, de hecho, fue el primer gran grupo al que vi en concierto. Pero es que los setlist con los que se manejan últimamente, particularmente me dejan bastante frío.

 

Helloween tienen discografía para marcarse un concierto de tres horas con garantías de tocar sólo temazos de primer nivel. Pero resulta que en un concierto de poco más de una hora, se lanzan con cortes que dejan indiferentes a más de uno. No termino de entender ni de comulgar (es mi opinión, claro).

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El caso es que aquí arrancaron bien (muy bien) con “Eagle Fly Free”. Con contundencia y haciendo esperar lo mejor. Pero rápidamente echaron mano del telón de fondo (había una gran bandera con la portada de su último disco) y se marcaron “Straight Out Of Hell”, la canción que le da título. Luego “Where The Sinners Go” y también “Waiting For The Thunder”.

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A ver, a mí me parece bien que presenten disco y demás, pero creo que no secuenciaron bien los temas. No digo que estos sean malos ni mucho menos, pero no es lo que espera oír alguien que va a ver a Helloween en un festival, con el tiempo muy contado.

 

Estoy seguro de que luego sonarían algunos grandes himnos de su discografía y que, siendo Michael y Sascha grandes guitarristas y Andi un buen frontman (sin olvidar a Markus y Daniel), acabarían ganándose al público. Pero yo decidí que tenía otras cosas mejores que hacer y, como era cierto, me fui a la carpa del escenario The Altar para ver a At The Gates.

 

Yo adoro el “Slaughter Of The Soul”. Es uno de mis discos favoritos sin duda, como el de mucha gente. Seguramente que a los Björler también les guste en particular porque me constaba que era la base de sus conciertos.

 

Así fue. Desde la propia “Slaughter Of The Soul” o “Cold”, At The Gates se hicieron fuertes a base de Death Metal melódico, de ese que ellos cultivan. Ciertamente que el directo se hace mucho más crudo que lo que se les escucha en estudio. Todo es más directo, más rudo y más bruto. Su sonido y también el comportamiento de su público que no abandonó el moshing ni el crowd-surfing ni por un minuto.

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“The Swarm”, “All Life Ends” y “Terminal Spirit Disease” (del disco homónimo) también sonaron, recordando que At The Gates tenían una trayectoria antes del ’95. O también “Raped By The Light Of Christ” y “Windows” (muy seminal en su concepto de canción), de sus álbumes aún anteriores.

 

Pero la visceralidad desbordaba las cuerdas de Anders y Martin en piezas como “Suicide Nation”, avisándonos mediante esa pistola amartillándose que sonó y estremeció a los que hemos oído esa pieza miles de veces.

 

Me encanta de At The Gates la capacidad de hacer unos cambios de ritmo acojonantes, sin que resulten más violentos de lo necesario. Gracias a Adrian Erlandsson, esto también se reflejaba en el directo. Por cierto, que no veía a Adrian desde un concierto de Brujería de hace unos años, enfundado en su pañuelo como El Podrido. Sigue igual de brutal y manejando baquetas a velocidades inusitadas.

 

“Under a Serpent Sun” pasó de samplers y el propio Tomas recitó los versos del medio de la canción. Igualmente de endurecida respecto al álbum, sonó como previa a un homenaje que los suecos se marcaron. Quisieron recordad a “un amigo” que se fue recientemente y que fue una gran personalidad en el mundo del Thrash (y también se puede decir que en el Death). Se llamaba Jeff Hanneman y este tributo se llamaba “Captor Of Sin”. Sí señor@s, una “Captor Of Sin” arrastrada a los dominios de At The Gates volcó la carpa dedicada a los sonidos más extremos. Poco más que decir.

 

“World Of Lies” y “Need” continuaron con el setlist en los términos que había desde un principio. Entre temas no paraban demasiado; reponían con un poco de agua, un par de frases del barbudo Tompa, y a tocar.

 

Los bises fueron una terna que arrancaron con la intro del “Slaughter Of The Soul”. Eso significaba que sonaría “Blinded By Fear”. La respuesta del público a esto la explicaré así: si apreciabas en algo tu integridad física (o tus gafas, o tus dientes, o lo que fuera), mejor sería que te quitaras de las primeras filas…

 

Temazo donde los haya, lo he oído versionado por un mogollón de bandas, pero nada como escucharlo de los originales.

 

Luego “Nausea”, que tampoco tiene desperdicio. Y terminaron con “Kingdom Gone”, que es un gran tema e imagino que están bastante satisfechos de todos sus discos.

 

¡Puro Death Metal en el Hellfest!

 

Para reponer un poco de fuerzas, fui a pillar algo de comer y unas birras. Así, bastante más relajado, me senté a ver la actuación de Def Leppard. No es de mis bandas favoritas ni mucho menos, pero pensé que podía ser un buen fondo para la cena de circunstancias de esta primera jornada del Hellfest 2.013.

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No me explayaré mucho porque no estuve demasiado pendiente. Cuando se suponía que iban a empezar a tocar los de Sheffield, me pareció oír el “Won’t Get Fooled Again” de The Who. Supongo que sería la “intro” del concierto de Def Leppard (como los Maiden usan el “Doctor doctor” de los UFO). Pero el primer corte al que recuerdo prestarle mayor atención creo que fue “Women”, del celebradísimo “Hysteria”. Un tema bastante meloso en las cuerdas de Phil Collen y Vivian Campbell, aunque el solo me pareció un tanto parco.

 

Luego vinieron sonando “Rocket” y “Animal”, también del mismo disco. Y es que, claro… yo no sabía que Def  Leppard se marcarían el “Hysteria” completo y en su orden. Supongo que sus seguidores serían conscientes, pero no un servidor. Me pareció curioso y, ya que es sin duda de lo mejor de su carrera, pues había que aprovechar y disfrutar de ello.

 

Como decía, Def Leppard no es un grupo al que siga ni nada de eso. Su estilo rockero más que Heavy nunca ha llegado a engancharme más allá de un puñado de temas. Creo que es un estilo accesible y pegadizo en sus formas, capaz de cautivar en la primera escucha, sin duda. Prueba de ello son las enormes cotas de popularidad que alcanzaron cuando consiguieron poner su música en las emisoras de radio de los 80’s. Han sabido mantener su estatus actual arrastrando la enorme estela desde aquellos años, pero creo que su oferta, al menos la que presencié en esta noche de Hellfest, ya no está al nivel de aquellos tiempos.

 

Personalmente me dio la impresión de que Def Leppard no tenía la energía que uno le presupone a una banda de tan dilatada carrera y que ha conseguido mantener una formación prácticamente estable desde hace décadas (con la imponderable sustitución del malogrado Steve Clark, claro). Además, Vivian Campbell es un enorme guitarrista de sobrada solvencia.

 

El escenario estaba cubierto por unos enormes escalones que escoltaban la batería de Rick Allen, dispuestos tras el resto del grupo. Yo pensaba que se irían moviendo por ellos, subiendo y bajando en el trascurso de los temas. Pensaba que este montaje, sin ser demasiado espectacular, podía dar bastante más juego del que dio. En cambio, una banda muy estática presentó unos buenos temas a los que podrían haber sacado más jugo.

 

“Love Bites” es una balada que me gusta. Una melodía que se mantiene en tensión durante casi seis minutos, con guitarras muy jugosas y mucho feeling. En el concierto estuvo bien, pero no mucho más allá.

 

“Pour Some Sugar On Me” también me resulta un tema atractivo. Una de las piezas más conocidas de los británicos, con muy buena aceptación por los seguidores y también tarareada por todo el recinto. Tal vez de lo más destacable de “su” noche.

 

Por cierto, que el escenario también se cubría con una enorme pantalla que servía de telón de fondo. Entre los dos escenarios principales se encontraba una pantalla de buenas dimensiones que retransmitía el concierto correspondiente al Mainstage 1 ó 2 simultáneamente, para los espectadores que estuvieran más alejados. Aun así, Def Leppard (y también otros grupos) instaló también la suya propia, más grande y retransmitiendo imágenes distintas. Durante algunos temas se proyectaron fotos o videos de las épocas mozas (que se diría en mi pueblo) de la banda. Imágenes donde se les veía jóvenes y lozanos, con sus melenas cardadas al viento y en actitud irreverente. No era posible el no compararlas con las figuras que teníamos delante.

 

Me dio la impresión de que apenas se giraron en todo el concierto y, tal vez, no verse a sí mismos en situación tan distinta aquella de esta de ahora.

 

En fin, también es cierto que el tiempo no pasa en vano. Y seguramente los fans de Def Leppard presentes pudieron disfrutar el show mucho más que yo. Pero mi sensación era la de un concierto frío, del que se podría esperar mucho más por nombre y por ser la banda que cerraba el Escenario Principal en la primera jornada; esto es, uno de los nombres más grandes del cartel de este año, se supone.

 

“Armageddon It” no me llamó demasiado la atención, prefiriendo mucho más “Gods Of War”, con unos riffs más directos.

 

La voz de Joe Elliot sí que conserva bastante de su carácter. Ciertamente que no hablamos de la de Dio o Rob Halford, pero tiene un estilo muy característico rockero que se asocia indefectiblemente a todas estas canciones que estaban sonando. El hombre tiene casi 54 tacos, pero viendo al bueno de Biff Byford un rato antes y que le saca 8 años, creo que Joe podía haberle dado un poco más de vidilla al concierto, meneándose por el escenario un poco más.

 

“Don’t Shoot Shotgun” y luego “Run Riot”. Esta última con bastante más fuerza. Pareció que se sacudieron un poco la parsimonia y le dieron caña a las cuerdas y el bombo.

 

Rick Allen, como siempre, con las pedaleras preparadas para compensar la falta de una segunda baqueta. Lo cierto es que no deja de ser un notable y valorable esfuerzo por su parte el manejarse tan bien en la batería a pesar de la deficiencia.

 

La propia “Hysteria” para encauzar la recta final de un show que debió ser el más largo de los vistos en el Hellfest de 2.013. Además (según me enteré después), era la primera actuación de Def Leppard en Francia desde 1.996. Entonces, ¿no merecía todo esto un poco más de ánimo por parte de la banda? Ya digo que esta es mi visión particular, pero sinceramente es lo que pude apreciar. Además, yo hubiera estado encantado de haber disfrutado un conciertazo espectacular que nos hubiera dejado flipados a todos, pero me temo que no fue el caso.

 

“Excitable” y “Love And Affection” remataban el tiempo de los británicos antes de los bises. Se habían marcado todo el disco del ’87. Un gran disco con canciones fenomenales como esta “Excitable”. Sonó bien y la banda se manejó muy bien con ellas. Podíamos decir que técnicamente estuvieron irreprochables, pero en un directo se pide más. Mucho más si nos atenemos a las circunstancias de este show en el Hellfest 2.013.

 

En fin, que llegaron los bises en forma de “Rock Of Ages” y “Photograph”. Del “Pyromania”, su otro grandísimo y exitoso álbum.

 

“Rock Of Ages” me gustó bastante, anticipada con su inicio tan reconocible, y “Photograph” también con mucho estilo. Con buenas tareas de guitarra en ambas por parte de Vivian y el rapado Phil, y Joe un poco más entonado.

 

Así acabó su tiempo, con la recompensa de los aplausos de los más fieles y el reconocimiento del resto de los que quedaban en el recinto presenciando su show. No obstante, pudo ser más.

 

Y mis últimas energías del día serían para ver a Six Feet Under en el escenario The Altar.

 

Las fuerzas flaqueaban después de una jornada tan intensa, pero no me resignaba a perderme a la banda de Chris Barnes.

 

Six Feet Under conocieron un estrellato fulgurante. Prácticamente desde la aparición de “Haunted”, ya eran conocidos y reconocidos como una banda de referencia dentro del Death Metal. Obviamente el hecho de ser el grupo de Barnes, tras abandonar este a los Cannibal Corpse, sería la razón principal. Aunque también el contar con las cuerdas de Allen West y Terry Butler hacía intuir que SFU podía hacerse con un hueco en la escena.

 

Pues bien, aquí teníamos a Chris con la actual formación: Steve Swanson y Ola Englund en las guitarras, Jeff Hughell en el bajo y Marco Pitruzzella con las baquetas.

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SFU ya tienen una dilatada y prolífica carrera, así que podíamos esperarnos oír algunos de los más granados temas de los muchos que tienen. Así fue, haciendo más hincapié en “Haunted”, “Maximum Violence” y “13” y casi obviando sus últimos Lp’s.

 

En cualquier caso, con el grupo sobre las tablas y una buena audiencia en número y ganas, se pudieron oír las primeras notas de “Silent Violence”. Las densas notas de este tema, apoyadas por la gutural (y dual) voz de Chris empezaron a mover a los headbangers que continuarían con “Revenge Of The Zombies”, y así hasta el final de la actuación que finalizaba esta primera jornada.

 

“Shot In The Head”, del “Death Rituals”, dejaba muestras de ese sonido con mucho Groove que personalmente me gusta de SFU. También con dosis de melodía, sobre todo en el punteo (aunque sea breve), pero con un ritmo expansivo que inundaba toda la carpa.

 

Y “Feasting On The Blood Of The Insane” continuó con la tónica. También dejando a Barnes explayarse con las voces guturales y manejándose con unos tremendos cambios en el compás que metía Marco con la batería.

 

“No Warning Shot”, “Deathklaat”, “Human Target” o “The Day The Dead Walked”. Las canciones se iban conjurando una tras otra para ir embriagando de genuino Death Metal a todos los seguidores frente a la banda. Con un Ola Englund que igual le da manejarse con el Death Melódico estilo Gotteborg de The Haunted que con el Death de la Bay Area. El tío va a lo suyo con total confianza.

 

“Seed Of Filth” sonó de las más lentas. Luego “Shadow Of The Reaper” y “Torn To The Bone” para que el vocalista metiera esos alardes a dos voces, conjugando la gruesa y gutural habitual con una más estridente (un poco al estilo shriek), en un contraste que hace a los temas aún más salvajes.

 

En cuanto a la presencia sobre el escenario, pues estaba claro que Chris Barnes era quien adquiría más protagonismo, moviéndose sobre las tablas de aquí para allá, más dinámico que el resto de la formación. Además de llevar unas pintas totalmente horrendas y aterradoras, con las enormes greñas y una cara capaz de acojonar al más pintado. Seguramente se las podría ver con el mismísimo Rob Zombie en cuanto al aspecto terrorífico.

 

“Beneath A Black Sky” iba dando fin al tiempo de los americanos, dejándome más tranquilo en cuanto a la posibilidad (remota eso sí) de que a Chris le diese por marcarse una cover de “esas” que le da por hacer en sus discos de versiones. Sinceramente lo que menos tolero de SFU son sus “Graveyard Classics”. Aun no entiendo cómo llegaron a pensar que esos temas llevados a sus estilo podrían quedar bien (y varias veces además).

 

En fin, no parecía que surgiera un “Shoot To Thrill” ni nada de eso (…). Aunque sí remataron con el “Hammer Smashed Face” de Cannibal Corpse (esa canción tan famosa que apareció incluso en la película de Ace Ventura, la primera). Pero bueno, eso prácticamente no es ni una versión, cantada en la voz de su cantante original. Por supuesto, esta desató los últimos ánimos para dar el colofón final a un buen show y un gran día de conciertos.

 

Y a descansar, que mañana tocaba más.

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