Costa de Fuego, Año Uno. Jornada del Viernes

Escrito por Antonio Barrera
Categoría: Costa de Fuego Creado: Viernes, 05 Octubre 2012 12:20
Visto: 1472
Ya cayó la primera edición del nuevo festival estatal dedicado al Hard Rock y el Heavy Metal, Costa de Fuego.

Concretamente bajo el nombre de Costa de Fuego Año Uno, y auspiciado por la organización y la infraestructura del FIB (celebrado una semana antes) se desarrolló este festi en un ambiente casi inmejorable.

Image


Antes de arrancar con las crónicas quería hacer mención de la fantástica e impecable gestión por parte de la organización de todo el evento. No sólo de los conciertos y de los servicios (barra, urinarios, información...) dentro del recinto en sí, sino también de la zona de acampada con todos los servicios necesarios para que unos cuantos miles de personas pasaran varios días de camping con la mayor de las comodidades y los menores problemas posibles. Incluso con un buen número de plazas de aparcamiento más o menos cerca del camping (y anexas al recinto de conciertos) y diversos puntos de información, cambio de pulseras, adquisición de entradas… Todos ellos con personal creo que suficiente como para hacer que las esperas fueran la mínimas posibles para cualquier cosa que se precisara.

Quizás habrá opiniones discordantes y personas a las que no les haya ido tan bien, pero en lo que a mí personalmente respecta y a gente con la que después del festival he podido hablar, todos coincidimos en que no podemos poner pega en cuanto a cómo estuvo montado este Costa de Fuego Año Uno. Tal vez hubiésemos pedido un poco más de sombra en las proximidades de los dos escenarios principales, pero me temo que esto del calor es prácticamente una constante en cualquier festival veraniego al que vayamos.

Bueno, también tengo que decir que yo nunca he estado en el FIB propiamente dicho. No es un estilo de música que yo oiga demasiado el que cada año conforma su cartel. Así que supongo que todo este montaje y organización debe ser la habitual y probablemente para una afluencia de gente mucho mayor que para este Costa de Fuego, haciendo que nosotros acabáramos teniendo un mejor servicio (misma organización para menos gente). Sea como fuere, gracias y enhorabuena a quien se arriesgó a arrancar un nuevo proyecto cultural basado en los estilos más duros del Rock… ¡y con la que está cayendo!

La verdad es que había bastante donde elegir en cuanto a bandas. Unas 40 vinieron a tocar entre los dos días, distribuyéndose según caché (imagino) en los escenarios de mayor o menor entidad.

El escenario mayor (“Costa de Fuego Stage”) resultaba bastante imponente y muy apropiado para alojar a los grandes nombres que se prodigaron por él, principalmente los dos cabezas de cartel. El segundo escenario (“Black Bikini Stage”), bastante más pequeño, daba la sensación de un concierto más íntimo, pero a la hora de la verdad creo que pudieron verse espectáculos verdaderamente interesantes en él. Además, creo que el sonido (en términos generales) fue mejor que en el principal. El tercer escenario (“Jack Daniel’s Stage”) se encontraba dentro de una carpa y daba aspecto de sala de conciertos más que de festival. Y para acabar cada una de las noches, se utilizó como discoteca donde Rafa Basa y El Pirata respectivamente pincharon los éxitos más pegadizos del Rock & Metal.

Por último, el cuarto escenario (“Red Bull Stage”) se ubicaba en la cubierta de un autobús promocional y sí, era un sitio bastante pequeño para tocar, como podréis imaginar. Aquí se programaron las actuaciones de las bandas más noveles y me temo que no vi ninguna de ellas. La oferta era muy tentadora en los otros sitios.

Y sin más dilación paso a lo que fueron las actuaciones en sí.

Yo entré justo cuando arrancaban Amorphis. Una banda a la que tengo bastante cariño especialmente debido a su disco “Elegy”. También por otros interesante trabajos como el “Tuonela”, “Am Universum” o incluso sus primeros álbumes, más centrados en el Death.

El caso es que los dos primeros cortes (“Silver Bride” y “Mermaid”) los oí mientras llegaba a las proximidades del escenario y me sonaron muy bien. Quizás fueron las ganas que tenía de verlos por vez primera pero las canciones que tocaron me gustaron bastante.

Dos tercios del concierto fueron temas de discos con la formación actual (o sea, desde el “Eclipse” de 2.006) y luego se permitieron tres licencias hacia sus tres primeros Lp’s. No obstante, me gustó el concierto en general y eso había que agradecérselo a la banda pese a que se notaba que lo estaban pasando un poco mal por el calor. Era aún temprano y el sol se cebaba con estos Amorphis y con la concurrencia que los disfrutaba; no demasiado numerosa pero sí bastante enganchada a la música.

El caso es que sobre el escenario se repartía el sexteto finés sin demasiada parafernalia a excepción del famoso micro personalizado de un Tomi Joutsen que parece verse en la necesidad de reivindicar su posición en la formación constantemente. Esto me recuerda a otros grupos que sufren tremendamente en el cambio de vocalista porque no parece ser bien aceptado por sus seguidores. Al menos en esta ocasión creo que Tomi salió bastante airoso de este lance porque se marcó un buen show en lo vocal y como frontman. Ya digo que particularmente me sonó bastante bien todo el recital que se marcaron.

Precisamente Tomi era un poco el foco de atención principal del grupo, agitando las enormes rastas a diestro y siniestro al son de “The Smoke” o “You I Need”, por ejemplo.

Personalmente me llamaban más la atención los dos guitarras Esa Holopainen y Tomi Koivusaari, miembros originales desde la formación original, auténtica columna vertebral de la banda, y que participaron en los grandes discos de los 90’s.

Sin moverse demasiado por el escenario y aguantando la temperatura a base de tragos y sudar mucho, sí que les dieron bastante caña a esas melodías pegadizas y hasta melancólicas que empapan sus discos. Unos ritmos cargados de sensaciones que se entrelazan bastante bien con las dosis de Death Metal que aparecían más o menos a retazos para dar mayor contundencia al sonido de la banda.

Amorphis posee un sonido que han logrado hacer propio, pero creo que resultaba bastante obvio el contraste entre las canciones más actuales y aquellas pretéritas como “Vulgar Necrolatry” o “Into Hiding”. Creo que cuando se remontaron a discos antiguos los temas quedaron más lucidos. Quizás fuese sensación mía, pero más allá de las melodías, el concierto agradecía un poco de fuerza para mantener al público atento y que les compensara el calor que pasaban.

Por cierto, los teclados también sonaron muy bien. Es un instrumento importante tanto en los discos como en los directos de la banda, sin duda, y Santeri Kallio anduvo a la altura de lo que se espera del teclista de Amorphis, aunque sin más alardes. Quizás el ambiente aún no lo permitía.

Bueno, el caso es que fue un concierto bastante correcto y, teniendo en cuenta que tampoco fue muy extenso (unos 45 min.), no hay demasiado más que comentar. Personalmente hubiese preferido que tocasen más tarde, con más tiempo y con un setlist que repasase más su discografía. Me parece que es una banda con una calidad y trayectoria lo bastante relevante como para ofrecer un show más completo que este del Costa de Fuego. No fue nada malo, pero sí se me hizo corto e incompleto.

Creo que no fui el único en pensar así pues, a pesar de que el público no era demasiado, sí se corearon algunos de los cortes y se vio a gente con ganas de mucho más. Eso, al fin y al cabo, no deja de ser algo bueno y nos deja con ganas de volver a verlos en breve.

“Sky Is Mine” y “House Of Sleep” también cayeron pero sin duda fue “My Kantele” (del “Elegy”) el mayor trayazo que sonó en su tiempo.

Con cuatro escenarios siempre había algo que ver, aunque yo esperaría a la siguiente actuación en el escenario principal. La verdad es que el criterio que seguí para elegir los shows fue más o menos simple: lo que me apeteció en cada momento y lo que me pareció más interesante. Sí, es un criterio totalmente arbitrario y subjetivo pero me temo que no había otro.

El siguiente grupo en liza fue Satyricon. También en el escenario principal. Para mí otro de los grandes nombres en este cartel, aunque confieso que me causó un poco de extrañeza verlos entre tantos grupos de carácter más genuinamente Heavy. Prácticamente eran los únicos blackers y me pareció una apuesta un tanto arriesgada pero particularmente yo estaba encantado de volver a verlos y creo que hicieron todo un conciertazo.

Image

Cierto que era de día cuando salieron al escenario (y aún cuando se fueron) y que la oscuridad les venía mejor a su estilo, pero tampoco importó demasiado. Satyr y Frost subieron a las tablas entre alguno vítores y escoltados por el resto de la formación para los directos. Y rápidamente comenzaron con “Now, Diabolical”. Un temazo del disco homónimo y que, a la sazón, sirvió para arrancar y cerrar el concierto.

Image

Ya desde este comienzo me pareció percibir una cosa curiosa respecto al sonido de Satyricon en esta tarde. Sinceramente me pareció que sonó mucho más Heavy que sus discos e incluso cuando los había visto anteriormente en directo. Parecieron adecuar ligeramente su estilo al entorno; esto es, un festival más próximo al Heavy Metal. Este tipo de cosas creo que deja en claro lo buenos músicos que son, más allá de maquillajes y parafernalias.

Image

Siguieron con “Black Crow On A Tombstone”, de su último trabajo “The Age Of Nero”, pero que ya se ha convertido en todo uno de los temas clásicos dentro de la consolidada discografía de Satyricon. Ideal para que Frost diera buena cuenta del doble bombo a base de blastbeat. No cabía esperar otra cosa de uno de los baterías más reconocidos del género.

Image

El “Forhekset” del “Nemesis Divina”, el disco que terminó de encumbrarles, también cayó. Este tema, con una base más Black dentro del disco, creo que dejó patente lo que comentaba antes. Las guitarras se hicieron más presentes en el concierto, con un sonido más accesible. Los miembros “circunstanciales” de Satyricon no estaban ahí por nada, desde luego.
Image

No creo que Satyr y Frost se vayan de gira con cualquier advenedizo. Así se vieron (bien) acompañados por Steinar “Azarak” Gundersen y Gildas Le Pape en las guitarras y Silmaeth en el bajo. Ya digo que hicieron un fenomenal trabajo para estar a la altura del setlist de una banda como Satyricon, aunque la presencia sobre el escenario la acaparó el líder Satyr.

Image

Por cierto, otro detalle de la banda fue que, aunque llevaban algo de pintura en la cara, pasaron de pintas excesivamente blackers. A excepción del soporte del micro, conformando uno de los llamativos logos de la banda.

Image

Iban bastante sobrios, aunque sí es verdad que tampoco hicieron demasiado por interactuar con el público. Todos excepto Satyr que sí estuvo un poco más animado, moviéndose más sobre el escenario y haciendo algún gesto hacia los fans de la banda. Pero vamos, tampoco fue la alegría de la huerta... Personalmente tampoco lo esperaba; al fin de cuentas son Satyricon. En lo musical estuvieron sensacionales y esto es lo que importa.

Image

Por cierto, Frost sí que no renunció a su enorme cinturón de balas para sentarse a la batería y, a torso desnudo, se desmarcó con una batería tremenda en temas como “The Wolfpack” o “Repined Bastard Nation”.

Me falta por mencionar a uno de los integrantes de estos Satyricon en vivo. Anders Hunstad en los teclados. Lo he dejado un poco rezagado porque me pareció el menos lucido del line-up. Satyricon necesita músicos solventes en todas sus líneas pero en esta tarde fue sin duda el señor Hunstad quien pasó más desapercibido. La banda sonó genuinamente eléctrica y no necesito de unos teclados muy acentuados. Además, Anders permaneció estático y casi inmóvil en la hora de actuación.

Image

Antes del concierto aún albergaba la pequeña esperanza de ver en los teclados a la sueca Jonna Nikula. Aparte de su propia presencia femenina, también captaba mucha atención con su continuo headbanging a la hora de tocar y acompañar los trepidantes ritmos de la banda. Me temo que Hunstad fue más bien todo lo contrario.

Continuando con el show, del disco “Now, Diabolical” también se pudo escuchar el single “The Pentagram Burns” para sobrepasar el ecuador del concierto. Un concierto que continuaba en una línea bastante definida, con un buen nivel musical y la banda muy profesional. No muy cálida, desde luego, pero tampoco olvidemos que estos tipos son noruegos... Eso sí, a poco que hubiera algo de blastbeat, los músicos hacían headbanging de lo lindo.

El caso es que el público tampoco se veía muy encima de ellos. Me temo que no era demasiado numeroso ni que tuviera especial predilección por los presentes. Salvo algunos acólitos, desde luego, que siempre los hay. Se podían ver muchas camisetas de Guns N Roses, las típicas de Maiden, Judas y demás, pero poco Black. Tan sólo alguna de los propios Satyricon para confirmar mis sospechas iniciales de que la elección de estos dentro del cartel era un poco arriesgada.

“To The Mountains” continuaba el recital. Tal vez el tema más parado del setlist. Con una fenomenal batería, pero con las guitarras menos lucidas y Satyr en una posición más contemplativa. Aún siendo un tema largo creo que no terminó de conectar del todo y fue más un calentamiento hasta la siguiente que sí cuajó perfectamente.

Y es que le tocaba el turno al tema por excelencia de Satyricon. “Mother North” llegó tras anunciarlo el propio Satyr al pedir coros de la concurrencia para el ritmo que ambienta este temazo.

Aquí, y gracias a este subterfugio, la banda pareció conectar con el público algo más. Además, a quienes les gusta la discografía de Satyricon este suele ser un tema especial; más aún en directo.

La recta final llegaba con “Fuel Fot Hatred”, del “Volcano”. Muy directa y agresiva. Satyricon se querían ir con un buen sabor de boca y así remataron con “K.I.N.G”.

Creo que quien conociera a la banda de antes o hubiese escuchado sus discos, pudo contemplar y disfrutar de un buen concierto con unos grandes músicos. Sin desperdicio, desde luego.

Un breve saludo sirvió como despedida antes de abandonar el escenario. Una hora de concierto (en sus conciertos de gira no tocan mucho más, según recuerdo) pero sin duda que bien aprovechada.

Seguí fiel a los grupos del escenario principal, así que me quedé a esperar al siguiente que tocaba en el “Costa de Fuego Stage”. Y este no era otro que Barón Rojo.

Image

La banda de los De Castro se presentaba con su formación “actual”. O sea, con Gorka en el bajo y Rafa a la batería. Sé que la Gira Reunión ya acabó hace tiempo, pero pensé que este sería un escenario magnífico para que aparecieran el Sherpa y Hermes junto a Carlos y Armando.

Image

No fue así y tampoco quiero menospreciar a los actuales integrantes de Barón Rojo. Además se nota que Gorka y Rafa, más allá de hacer perfectamente su trabajo, son auténticos fans de la historia sonora de Barón Rojo. Cosa muy importante para honrar y cuidad los temas que ahora tocan ellos mismos.

Image

El caso es que reunieron a un buen número de fans. Seguramente más que los Satyricon previos y con mayor variedad generacional.

De estos sí se vieron un puñado de camisetas rondando frente al escenario y, dado que empezaron a actuar según anochecía, el ambiente parecía bastante propicio para echar un buen rato si “tu rollo era el Rock”.

Image

El concierto arrancó con “Satánico Plan” y de hecho resultó un más que notable repaso al “Volumen Brutal”. Bueno, seguramente sea el disco más relevante de su carrera (o al menos así lo piensan ellos) y fue la base del setlist en este concierto, al igual que viene siéndolo cuando los he visto en otras ocasiones.

Y es que no creo que haya rockero que se precie en este país que no haya visto unas cuantas veces a Barón Rojo en directo. De hecho, a poco que hayas estado un poco atento a sus últimas giras seguro que has tenido la oportunidad a acudir a varias fechas porque no han parado de tocar por toda la geografía española desde hace tiempo.

Image

Pues del “Volumen Brutal” continuaron tocando “Las Flores Del Mal”, una muy guitarrera “Incomunicación” y la soberbia instrumental “El Barón Vuela sobre Inglaterra”. Esta última empalmada con “El Malo” ya del “Metalmorfosis”.

En todos estos adolecieron de un sonido no muy bueno. Según pasaron los temas los técnicos y la propia banda trataban de solucionar estos problemas, aunque no se oyó del todo bien hasta el final de la actuación, haciendo que el concierto fuera de menos a más.

Pues bien, el caso es que los temas, clásicos no sólo de la banda sino de la historia de nuestro Rock patrio, eran los archiconocidos por todos. Coreados de pé a pá y celebrados prácticamente todos ellos. El problema es que a la banda la vi bastante parada sobre las tablas. En un escenario tan grande me pareció que no lo llenaban lo suficiente. Cierto que había poca de esa expectación que crea una banda cuando llevas mucho sin verla o esperas algo nuevo de ella. Por lo que comentaba antes, seguramente la mayoría los veía por enésima vez sin más ambición que canturrear esos clásicos con una birra en las manos y al son de las guitarras de Carlos y Armando.

Image

Y es que no descubro nada nuevo si digo que la voz de Carlos no es lo mismo que si oyes al Sherpa cantarte “Breakthoven” o “Hermano Del Rock & Roll”, como se oyeron en esta noche.

Había buenos ánimos, buen rollo y un ambiente muy agradable pero faltaba ambición y algo de garra. Y me refiero tanto en el escenario como entre el público. No creo que Barón Rojo acudiese simplemente a cumplir un trámite porque me consta que no es el estilo de la banda pero el estilo de la banda sobre las tablas no viene siendo demasiado vistoso. El caso es que lo que prima es la música y lo que cabe esperar es que toquen bien.

Como veis por las canciones del repertorio, en cuanto a la selección no había pega alguna. Más aún si también tocaron “Concierto Para Ellos” (especialmente dedicado al recientemente desaparecido John Lord), “Cuerdas De Acero” o “Con Botas Sucias”. Todo un elenco de acordes y riffs genuinamente rockeros. Con unos punteos de la vieja escuela y ritmos para menear cabezas a la par de los De Castro y compañía.

Paso a paso y tema a tema se fue llegando al final de la actuación de Barón Rojo donde se remató con un más que esperado “Resistiré”. Como el resto de la noche, sin muchos alardes por parte de la banda pero con un buen sonido (al fin) y un público, si no entregado, sí receptivo sobre todo para pasar un buen rato.

En fin, no creo que fuese el show del día, aún cuando el cartel de la primera jornada quedaba muy por debajo del de la segunda para mi gusto (por supuesto esto es una opinión personal), pero la hora larga de Barón Rojo sirvió para corroborar que estos aún siguen al pie del cañón pese a todo.

Y aún me quedé rondando el escenario principal mientras recogían el set de los barones porque me apetecía volver a ver al siguiente grupo previsto que no era otro que Obús. La verdad es que entre ellos y los anteriores se proponía un tándem de lo más granado del Rock clásico español.

Al igual que le pasaba a los Barón Rojo con su formación, Obús sólo cuenta con un 50% del elenco más clásico de la banda. Fortu y Paco en este caso, que se ven acompañados de Fernando en el bajo y Carlos a las baquetas.

Obús aún están inmersos en la conmemoración de sus 30 años como banda y parecen hacer un despliegue de medios algo más generoso. Básicamente colocan unas cuantas banderas y pancartas con los logos propios de este aniversario ocupando gran parte del escenario. Tan sólo esto parece añadir un toque festivo extra al show de los madrileños y ayuda a crear un poco más de expectación entre los asistentes que esperaban el arranque de la música.

Image

El caso es que la diferencia básica entre el concierto de Barón Rojo anterior y el que nos ocupa de Obús es precisamente esa actitud que parece que no han perdido el Fortu y los suyos en todos estos años. Como ocurriera con aquellos, a los Obús también he tenido la oportunidad de verlos en un buen número de ocasiones (supongo que como la mayoría de vosotros) y siempre han tenido un plus de entrega sobre el escenario sobre muchas otras bandas y más aún de las de su época.

No sé, creo que explotan ese punto macarra y divertido que parecen albergar en sus entrañas cada vez que se suben a las tablas. Yo, en particular, siempre me lo he pasado muy bien viendo a los madrileños y, por el gran número de asistentes congregados, creo que gran parte del público coincidía conmigo en lo fuertes que siguen estando.

Para acabar con las comparaciones (que siempre me han dicho que son odiosas), creo que la diferencia entre los espectáculos de los dos más grandes del Rock histórico español fue sencillamente que Obús sobre el escenario no parecen unas leyendas, sino más bien unos chavales con ganas de hacer mucho ruido (eso si no les ves los caretos de cincuentones, claro).

Image

Eso sí, las canciones fueron todas clásicos de nuestra historia viva. Si el arranque fue a base de “Juego Sucio” y “Necesito Más”, precisamente no se necesita más para hacerse una idea de por donde irían los derroteros: una revisión de los más conocido de su discografía.

Bueno, al menos los temas que yo oí fueron de esos, porque en el segundo escenario se solapaba parte de la actuación de Paradise Lost y, francamente, tampoco quería perdérmelos.

Pero ahora lo que nos ocupa es Obús. El Fortu salió el último al escenario. Entre aplausos continuados desde la entrada en escena de Carlos, Fernando y Paco respectivamente para marcarse los cortes mencionados, seguidos de una “Autopista” que terminó por elevar los ánimos a los espectadores más reticentes. Particularmente me encanta este tema y volvió a sonar estupendo, con una voz que quizás no anduvo al cien por cien en todo el show, pero que cumplió con creces. Realmente creo que Fortu sigue manteniendo una voz sensacional después de tantos años.

La gira 30 Aniversario les llevó a culminar el doble CD y DVD “De Madrid al Infierno”, grabado en La Riviera el 5 de Noviembre de 2011. Parecía la culminación de un intenso tour de varios meses por toda España, pero lo que se vio en éste Costa de Fuego es que aún mantienen la misma fuerza en el escenario que cuando lo arrancaron. Me consta porque de hecho los vi en ese concierto comienzo de gira: Puedes leerlo aquí.

Del escenario se desprendía un feeling estupendo. Si bien es cierto que los tres “rapados” se volcaban en sus instrumentos en pose muy rockera, el Fortu se gustaba ejerciendo ese rol de maestro de ceremonias que tanto le agrada encarnar. Con esas pintas tan particulares de pantalón baquero ceñido, cazadora desmangada y pañuelo sobre la frente (al menos ya dejó hace tiempo de vestir mallas, cosa que creo que muchos agradecieron…) y las poses que lleva practicando tres décadas. Por cierto, mención muy especial a la guitarra de Paco Laguna que, como siempre, resultó sensacional.

La parte rítmica con los miembros “nuevos” de la formación también impecable. Y es que también ellos son fans de los Obús ochenteros y se nota.

“El Que Más” no podía faltar, por supuesto, pero particularmente me gustó más la siguiente “Te Visitará La Muerte”. A falta de los esperados Guns N Roses y de lo que le restaba por tocar a los propios Obús, creo que nos encontrábamos en los momentos más vivos de lo que iba de festival, con un gran feedback entre banda y público.

Ahí íbamos, con medio concierto (según el horario dado por la organización) al llegar un “Que Te Jodan” presentado con un Fortu estático en el centro del escenario mostrando “the finger”. Me consta que hay gente que piensa que es un tipo anacrónico y demasiado exagerado en sus formas pero bueno, supongo que sin esa personalidad marcada ni el mismo Fortu ni los Obús serían lo que son.

Bueno, esta canción y algo más tarde “Yo Solo Lo Hago En Mi Moto” (que no me la quería perder porque me parece uno de los temas más divertidos de la banda) fueron los últimos que les oí porque, como dije antes, también quería ver a Paradise Lost en el segundo stage.

Así pues, para resumir lo que fue Obús para mí en este primer día del Costa de Fuego, uno de los platos fuertes, uno de los triunfadores a base de tocar buen Rock y volcarse con la música y su público. Me temo que el hecho de que sean precisamente los Obús, una banda de aquí y seguramente muy vista ya por muchos, acabara quitándole valor a un show tan vistoso y más que digno.

Pues eso, que me pasé por el segundo escenario y arrancaban los Paradise Lost de Nick Holmes.

Image

Una banda a la que nunca había visto. Se habían caído del cartel de varios festivales a los que había ido y por fin hoy saldaría una pequeña deuda con ellos.

También es cierto que no les seguía mucho la pista desde el “Host”. Me encantaron los discos previos al “One Second” del ’97 (que ya ha llovido) pero como estos dos me decepcionaron en su sonido, pues para oírlos he preferido siempre volver a sus comienzos.

En fin, que sobre el escenario (mucho más reducido que el principal) se disponía la formación de Halifax. Prácticamente la misma desde sus inicios con la salvedad del batería, que ahora es el insigne Adrian Erlandsson (que también lo fuera en C.O.F., At The Gates… y El Podrido de Brujería).

Image

El show comenzó con el single del “In Réquiem”: “The Enemy” para rápidamente pasar al presente más actual con “Honesty In Death”, del recién estrenado “Tragic Idol”.

Como tenía ganas de verlos me fui enganchando al concierto según fueron pasando los primeros temas. Creo que la banda hizo más o menos lo mismo. Tal vez un tanto fríos al principio, el tono de la música y en particular de la voz de Nick se fue enfatizando según pasaban algunos cortes del setlist. Pese a todo, precisamente la voz se notaba un poco fastidiada y no pudo destacar lo esperado en todo el tiempo del que dispusieron.

Image

Por cierto, un setlist que personalmente creo que no anduvo muy compensado, centrándose en producciones más recientes y haciendo echar de menos más temas de los 90’s. Sobre todo de discos previos al “One Second”, que creo que fueron los que dieron categoría y estilo a Paradise Lost.

Así pasaron canciones como “Erased” (del “Symbol Of Life”) o una estupenda “Tragic Idol” (del álbum homónimo) y, a pesar de todo, consiguieron mantener un cierto nivel a lo largo de todo su tiempo de actuación.

Image

Se vio potenciado el aspecto Doom de su música con unas guitarras que sacaron el aspecto oscuro de los temas. Creo que Gregor y Aaron tomaron un buen protagonismo (más allá de la enorme base rítmica de Adrian). Así temas como precisamente “Erased” se vieron algo reconvertidos en post de arrimar su sonido al de otros más oscuros.

Habrá opiniones para todos los gustos pero a mí me agradó. Más aún cuando sonó “Forever Failure”. No vi que la gente esperara especialmente un tema más que otro (a excepción quizás de la final “Say Just Words”), pero a mí “Forever Failure” me pareció de las más notables.

La banda no era muy prolífera en gestos hacia los espectadores. Vestidos de oscuro y en un escenario no muy grande y siempre inundado por el humo de los cañones (una constante en casi todos los conciertos relevantes del festival) se intuían como figuras lóbregas, bastante acordes con el estilo que practicaban.

Image

Hubiéramos agradecido un poco más de movimiento y empatía, pero bueno, es lo que había. Al fin y al cabo lo importante era la música y eso sí estuvo bastante bien. Por cierto que el sonido no fue del todo bueno, aunque no restó excesiva lucidez al show de los británicos.

“One Second” también sonó y hubo bastantes coros entre los fans de la banda. Una banda que parecía encontrar los mayores referentes en Nick Holmes y, sobre todo, Gregor Mackintosh. Este último que, a base de teclados, se ve que ejerce los galones dentro de Paradise Lost.

La parte final la protagonizaron “Fear Of Impeding Hell” junto a “Faith Divides Us”. Más actuales y donde la banda se fue dejando las últimas energías de la noche aunque con una respuesta más fría de sus fans.

El público no llegó a ser demasiado numeroso en la hora y pico de actuación. Me temo que la mayoría de los que estaban en el recinto cogían posiciones para los esperados cabezas de cartel Guns N Roses o se repartían por los otros escenarios. Pero bueno, los que quisieron acercarse a ver a Paradise Lost pudieron encontrarse un show interesante y sin demasiado agobio (y además la barra estaba cerca y frente al escenario).

El remate sí levantó algunas pasiones más. Era “Say Just Words”. Personalmente me gustan otros temas más que este, pero por lo pegadizo de su melodía y el estribillo no fue mal colofón para que quedáramos creo que satisfechos con lo que se pudo oír en el “Black Bikini Stage” durante este rato.

A la una de la noche y en el escenario principal era el turno para Guns N Roses. Bueno, tal vez habría que llamarlos mejor Axl Rose’s Band porque me temo que eso sería más preciso.

Image

Además ocurrió que la hora inicial de comienzo de su actuación iba a ser en torno a las once de la noche, pero Axl acabó exigiendo el cambio de hora con Obús para que Fortu y los suyos tocaran antes y GNR poder tocar de una a cuatro (sí, tres horas de concierto).

Muchos pensaron (yo incluido) que esta exigencia podía tener algo que ver con el hecho de que el sábado 21 de julio (a la una ya era sábado, claro) se cumplía el 25 aniversario de la publicación de “Appetite For Destruction”. Considerado por muchos como el mejor álbum debut de una banda de Rock y en una fecha tan especial creo que no nos quedaba otra que pensar en un concierto también especial. Tal vez en que tocaran el disco completo y después los éxitos del resto de su discografía… No sé, se veía posible, pero ¿qué ocurrió al final? Pues nada; todo fue un espejismo. Como el resto del concierto.

Image

Es una opinión personal, claro, pero también totalmente sincera si os digo que esas tres horas de los supuestos Guns N Roses no fueron más que un espejismo de los que la banda fue hace mucho tiempo. También es cierto que no vi la actuación completa, pero no creo que lo que me perdí me hiciera cambiar de parecer.

El caso es que en cuanto a escenario pues llevaban un buen set, también necesario si pensamos que sobre las tablas habían hasta 8 músicos. Además pusieron una gran pantalla y pirotecnia que activaron en varias ocasiones y eso siempre luce un poco. Pero no nos engañemos, lo que uno espera de GNR es buen Rock y guitarreo por un tubo.

Image

Cierto que cuando se oyeron los primeros compases de “Welcome To The Jungle” entre esos fuegos de pirotecnia, con un público ávido de las melodías de los americanos que había esperado todo el día para verlos, la marea humana se agitó al son de esas magníficas melodías. Más aún cuando el repertorio continuó con “Mr. Brownstone” y el disco que celebraba aniversario. El espejismo no lo parecía aún porque el ambiente entre el público era realmente bueno. Había ganas de pasarlo bien.

Pero con “Sorry” y la vuelta a la “cruda actualidad” se calmaron un tanto los ánimos y empezó a verse el panorama de una manera más objetiva. Y lo cierto es que la banda no engancha. Tan sólo Axl se agita, se mueve, contonea y hace por arrimarse a su público porque el resto de la formación me pareció tan estática y aburrida como un museo de cera. Cierto que Frank Ferrer, Dizzy Reed (el otro superviviente de la vieja época) y Chris Pitman no tienen mucha opción de moverse tras la batería y ambos teclados (por cierto… ¿Realmente necesitan dos teclados?). Pero, ¿y los guitarras? Cuatro tipos que más bien parecían deambular sobre el escenario como si se tratase de una prueba de sonido. Sin emoción, sin ganas y casi sin sangre en las venas, que se diría en mi pueblo.

Image

Y fueron tres horas de concierto, que no es decir que no tuvieron ocasión de lucirse. Se tocaron un buen ramillete de temas repasando el “Appetite For Destruction”, “Use Your Illusion II” y “Chinese Democracy” casi a partes iguales. Un par del “Use Your Illusion I” y algún detalle del “Lies”.

Además contamos unos cuantos solos en los que la banda prácticamente desaparecía y se le dejaba el protagonismo a quien correspondiera para que se explayara con largos desarrollos. Bumblefoot, DJ y Richard tuvieron sus momentos de gloria a las guitarras marcándose “Glad To Be Here”, “Ballad Of Death” y "Black Light Jesus From Transylvania” respectivamente. Hasta Dizzy con “Baba O' Riley” y Tommy con “Motivation”. Pero nada de eso resultó efectivo. Momentos que llegaron a ser incluso tediosos (sobre todo las jams) me hicieron pensar que tanta gente sobre el escenario intentaba compensar la ausencia de los auténticos GNR de Slash, Izzy, Duff y demás, pero sin conseguirlo en absoluto.

Image

No diré que fuera la forma de tocar porque, al fin y al cabo, se supone que las guitarras de estos GNR están a cargo de buenos músicos y así trataron de demostrarlo. Más bien son las ganas y la energía que aquellos ponían en directo y que aún ponen en sus respectivas bandas actuales, y que a estos GNR les falta.

El año pasado tuve la oportunidad de ver a Slash con su banda y con Myles Kennedy como vocalista. Se tocaron unos cuantos temas de los mismos que sonaron en esta noche de las manos de GNR y, por lo que recuerdo, aquellos sonaron bastante mejores que estos. Podría decir que incluso en las voces porque, si bien es cierto que Axl anduvo el más comunicativo de la banda, en lo musical (más allá de que su voz no era la de hace 20 años, como cabe esperar) creo que abusó de falsete. No sé qué necesidad habría de ello pero es lo que hubo.

Leyendo esta crónica quizás penséis que fue un concierto desastroso donde todo fue malo. Tampoco eso porque si así fuera no se hubiese quedado nadie a oír a los americanos hasta las cuatro de la mañana.

Yo destacaría dos aspectos positivos en particular. Por un lado las canciones estuvieron más o menos bien escogidas (salvando el pufo de no homenajear el “Appetite…” de forma especial en su 25 aniversario), pero eso no era algo demasiado difícil. Creo que si a cualquier aficionado de la banda se le pregunta por un setlist para un concierto de tres horas y salvando una mayor o menor afinidad con los temas del “Chinese Democracy”, la mayoría coincidiría en un 90% de temas. Así que en este punto iban a tiro hecho.

El otro punto destacable fue, sin dudas, la afición. Los seguidores incondicionales volcados totalmente con la banda y con unas ganas enormes de pasarlo bien con la música de GNR. Un público que esperó a Axl y los suyos y con una disposición total para disfrutar de temas inolvidables y eternos de boca de su creador. Un público que, en mi opinión, estuvo mucho más a la altura del evento que la propia banda.

Como he podido ver en otros conciertos, los espectadores vuelven a dar una lección a sus ídolos, volcándose con ellos aun cuando las estrellas no se merezcan tanta devoción. Sobresaliente para ellos.

El ambientazo en “Rocket Queen”, “You Could Be Mine” o “Sweet Child O’Mine” era espectacular frente al escenario. Sobre él, pues eso, más o menos bien en lo musical pero lejos de lo que desearíamos, la verdad.

Para “Live And Let Die” Axl se sentó al piano, aunque antes se marcó unos compases del “Another Brick On The Wall” del “Muro” de Pink Floyd que creo que se podría haber ahorrado.

Por cierto, hablando del estilismo de la banda, Bumblefoot no se quitó una chaqueta larga en todo el concierto y Axl se cambió de ropa varias veces pero siempre aparecía ataviado con sombrero de ala ancha y también chaqueta sobre distintas camisetas. Francamente, demasiado para la calurosa noche estival levantina. Lejos quedó el lucir palmito como en la gira del ’92.

En fin, en la última hora se pudieron oír temazos como “Civil War”, “Nightrain” o “Patience”. Desde luego que esta selección ayudó a mantener las fuerzas necesarias para aguanta el último esfuerzo a altas horas de la madrugada y con todo un día de conciertos a la espalda. Ya digo que el oír tales canciones míticas de manos de sus autores siempre libera una emoción especial, a pesar de todo.

También hubo una cover descafeinada del “Whole Lotta Rosie” de AC/DC que no ayudó. Incluso “Knockin’ On Heaven’s Door” no sonó como se esperaba. Sin duda que no fue la noche más afortunada en versiones para GNR.

El remate de “Paradise City” fue lo bastante contundente para que los fans despidiesen a estos renovados GNR con una ovación mientras estos lanzaban algunas púas y saludos entre explosiones de confetti. Un gran premio de un gran público. La banda, por su parte, me parece que se consideran estrellas y miembros de GNR antes que rockeros. Graso error, me temo. Y Axl directamente un divo dentro y fuera del escenario, según me comentaron de primera mano. Ellos sabrán.

Y para terminar, Lacuna Coil que acabaron mucho antes que GNR pero que tocaron durante hora y media solapados con estos.

Image

Alterné ambos conciertos aunque los italianos nunca han sido santos de mi devoción. De hecho el año pasado los vi en el Sonisphere y me dejaron totalmente indiferente. Les quise dar otra oportunidad pero mis sensaciones en esta ocasión volvieron a ser parecidas.

Cierto que la señorita Cristina Scabbia es bastante resultona y que la banda (vestida uniformada) se mueve bien sobre el escenario, pero esto no significa demasiado cuando de música se trata.

En general el concierto se me hizo monótono. No les sigo demasiado la pista y aparte de su disco “In A Reverie” (que ya tiene trece años) no le he prestado tampoco mucha atención a la discografía. No obstante ya los he visto unas cuantas veces en directo y para mí han pasado sin pena ni gloria.

Aún así les daba otra oportunidad frente a los GNR que tocaban en el escenario principal. Y, como reconocía, la banda se sabe menear en las tablas. El escenario no era muy grande y lo supieron llenar bastante bien, moviéndose toda la formación y, en especial, los dos vocalistas.

Image

Cristina hacía valer su posición femenina y Andrea Ferro daba un contrapunto muy rudo mientras agitaba las greñas. Ya digo que iban muy conjuntados en la vestimenta y se notó que también están muy compenetrados a la hora de tocar.

Empezaron su tiempo con “I Don’t Believe In Tomorrow”, “I Won’t Tell You” y “Kill The Light”, de sus dos últimos discos. De hecho el “Dark Adrenaline” recién publicado fue el Lp más repasado en la noche, en lo que parecía una promoción en toda regla del mismo. Aparte cayeron un par de ternas del “Comalies” y el “Karmacode” para completar el setlist, dejándonos sin “Unleashed Memories” ni “In A Reverie”. Personalmente me hubiese gustado escuchar al menos “Cold” para conectar algo con el concierto, pero no hubo suerte al respecto.

Realmente Lacuna Coil son capaces de meter bastante ruido, no digo que no, y algunos compases de temas como “Heaven’s A Lie”, “Entwined” o “Swamped” suenan bastante poderosos. Gracias a Marco Coti y Cristiano Mozzati por esa base rítmica.

También hubo ritmos interesantes al sonar las guitarras de Marco Biazzi y Cristiano Migliore en “Our Truth” o “To The Edge”, pero era una música que no me transmitía demasiado. Esto es algo muy personal porque, como digo, la banda defiende bien sus temas. Además se congregaron un buen número de fans para deleitarse con la música de Lacuna Coil en lugar de acudir a ver a los cabezas de cartel y supongo que eso significa que son más que capaces de captar su público.

Así pues, aparte de las canciones mencionadas, también se marcaron “Upsidedown” y “Fragile” para acabar reivindicando se nuevo trabajo a base de “Give Me Something More” y “Trip The Darkness”.

Image

Como decía, me resultó un concierto lineal, sin grandes dosis de emoción en el desarrollo del setlist pero donde tampoco dejaron decaer los ánimos. Parece que la banda cuenta con las suficientes tablas para saber lo que se hace sobre ellas; toda ella pero en particular los dos vocalistas. Cristina y Andrea se alternan y complementan en las voces, creando la seña seguramente más representativa de Lacuna Coil.

Así pues, pese a mi poco feeling para con ellos, supongo que el hecho de ver congregada a una buena peña que aguantó los 90 minutos de concierto deja claro la relevancia que han alcanzado. Aunque para mí no hubiera mucho más.

En fin, con todo esto acaba la primera jornada de la primera edición del Costa de Fuego. A las cuatro de la mañana tocaba retirarse para reponer fuerzas para el segundo día, aunque hubieron quienes aún se pasaron por el tercer escenario (reconvertido en discoteca) para oír los grandes éxitos del Hard Rock & Heavy Metal que pincharon hasta las cinco. Al fin y al cabo, había que aprovechar la inversión.

My Great Web page

INSTAGRAM