Rosario baila al son de las emociones en Sevilla.

Escrito por Pilar Pereira del Zapatero
Categoría: Crónicas de conciertos Creado: Sábado, 14 Mayo 2016 03:45
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Reza una de las leyes más conocidas de la física que la energía ni se crea ni se destruye simplemente se trasforma, pues bien, tras la noche vivida con Rosario Flores podemos decir que la energía encuentra principio y final en ella, se crea con ella y se destruye cuando ella deja el escenario. Diez minutos pasaban de las 9 y media de la noche cuando el ciclón Flores pisaba el escenario de un teatro Fibes que al compás de las palmas brindaba la bienvenida a la artista. Con la fuerza escrita en cada paso abría Rosario la noche con el tema Yo me niego, la raza, el soul, todo se rinde a lo que esta mujer quiera.

Su Sevilla de su alma se entregaba a una Rosario que no dejó en toda la noche de dar las gracias a sus seguidores por regalarle este sueño “Todo el mundo sabe que yo en mi vida lo que siempre he querido es ser artista, y doy gracias porque puedo seguir haciéndolo día a día”. La noche se iba desgranando con los movimientos de manos y piernas de la madrieña que conseguía hipnotizar a todos los asistentes.

La montaña rusa de talento y emociones seguiría hacia más arriba con temas de siempre y de su último trabajo, temas como Algo contigo, Cómo quieres que te quiera o Qué bonito con dos de sus niños de La Voz Kids, Julia y Nacho, acto que termina de engrandecerla un poco más si cabe como artista y como persona.

Público de todas las edades coreaban temas que son ya himno del panorama musical español como Sabor, Sabor, De mil colores o Muchas Flores mientras la garra de la cantante no dejaba a nadie sentado en su butaca, levantando a un Fibes que demostraba que la noche no defraudaba a nadie.

Siempre a la verita de dos de los timones de su vida, Rosario invocaba a los duendes y clamaba la presencia de su padre en el escenario, El Pescailla, a través del tema Al son del tambor. Ayer, hoy, mañana y siempre Lola Flores, para ella, su madre, y para su abuela iba el tema Los tangos de mi abuela, donde las emociones se desbordaron por cada esquina de un Teatro Fibes que sucumbía ante el derroche y el arte de la pequeña de los Flores.

Sevilla miraba a una Rosario Flores que besaba su suelo como si de tierra santa se tratara y Sevilla besaba a Rosario con el cariño y el amor de haber estado demasiado tiempo sin derramar flores por sus calles. La artista también guardaría un pequeño trozo de su espectáculo para Antonio Flores, “yo siempre le decía que él no era consciente de las maravillas que componía” y en forma de No dudaría la noche llegaba a su recta final.

Se despedía Rosario pidiendo que Sevilla no la olvidara, prometiendo volver pronto con su nuevo disco y todos los presentes nos preguntábamos cómo nos las maravillaríamos en esta ciudad sin tener ese trocito de Rosario Flores, sin esas casi 2 horas de puro espectáculo donde la artista regaló parte de su arte y profesionalidad a unos fans que se entregaron tema tras tema. Si tienen la oportunidad de cruzarse con esta artista no duden en vivir con ella una noche mágica, noches donde se juntan pasado y presente para mirar a un futuro con los ojos de quien sabe que el arte siempre irá unido a su vida y a su destino. Y qué bonito sería vivir cada noche en un concierto de los Flores.

Fotografías Pilar Pereira.

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